Uruguay aprueba hoy la ley para legalizar la producción de marihuana

El Estado controlará toda la cadena productiva del cannabis, que se venderá en farmacias.
martes, 10 de diciembre de 2013 00:00
martes, 10 de diciembre de 2013 00:00

Uruguay se convertirá hoy en el primer país del mundo en regular la producción y distribución de marihuana, una vez que el Senado apruebe un proyecto con el que el presidente José “Pepe” Mujica pretende encontrar una nueva forma de luchar contra el narcotráfico.

La nueva ley, que se espera sea aprobada hoy en el Senado con los votos del oficialismo, establece que el Estado tendrá el monopolio del control y reglamentación de la importación, cultivo, cosecha, distribución y comercialización del cannabis y sus derivados.

La norma permite a los ciudadanos el autocultivo personal (con un límite de seis plantas o 480 gramos de producción) o comprar en farmacias hasta 40 gramos de marihuana por mes siempre y cuando estén registrados en una nómina gubernamental.

También se habilitarán clubes de marihuana con un mínimo de 15 y un máximo de 45 miembros y 99 plantas.

En Uruguay el consumo de cannabis ya es legal. Lo que se busca con esta norma, que en julio ya recibió la aprobación de Diputados, es combatir el narcotráfico “quitándole” mercado. Mujica insiste en que se trata de un “experimento” que nadie está llamado a imitar y alega que lo impulsa porque “está demostrado” que los métodos empleados hasta ahora no han hecho mella en el negocio de la droga ni en la violencia a la que está asociado.

La Junta Nacional de Drogas de Uruguay prevé la disponibilidad de cuatro o cinco variedades de cannabis a un precio a público de un dólar por gramo.

El precio sería similar al del mercado negro, pero los compradores en el mercado regulado obtendrían un producto controlado, libre de impurezas y a través de un canal seguro.

“Es una agenda de ampliación de derechos y, en particular, una nueva estrategia (...) que intenta generar nuevos instrumentos para tener una sociedad más segura”, dijo el legislador oficialista, Julio Bango.

En Uruguay, una tercera parte de la población carcelaria está vinculada con el narcotráfico.

Y aunque el respaldo público a la iniciativa de Mujica creció desde que el Congreso comenzó a tratarla, el rechazo es aún mayoritario. Un 58% se opone, de acuerdo con una reciente encuesta de Equipos Consultores.

La propuesta es rechazada por todo el arco opositor, así como por el gremio profesional de químicos farmacéuticos y técnicos de la Administración Nacional de Educación Pública, quienes alegan que la medida abrirá la puerta al consumo de drogas más duras. Otros sostienen que el gobierno no está haciendo lo suficiente para combatir entre la población más pobre el consumo de pasta base, un residuo de la cocaína más vinculado con el delito que la marihuana.

El gobierno enfatiza que no se trata de una liberalización de la producción de la droga, sino su regulación. Dice además que no fomentará el consumo de cannabis sino que lo controlará.

Expectativa en la región
La audaz iniciativa del gobierno uruguayo concita más rechazo que simpatía en una región hipersensible al problema de las drogas. El propio Mujica reconoció recientemente en una entrevista que sufrió “presiones” de países vecinos, entre ellos Brasil, que temen que la marihuana legal de Uruguay traspase las fronteras.

La iniciativa es toda una “revolución” en una región que lleva años gastando ingentes cantidades de tiempo, dinero y también sangre en combatir el narcotráfico sin conseguir los resultados esperados.

Aunque el debate sobre la necesidad de cambiar de estrategia estaba abierto desde hacía años, nunca se había llegado tan lejos. Sin embargo, aun asumiendo el fracaso de las políticas represivas contra las drogas, muchos gobiernos de la región no están de acuerdo con la idea de que los Estados deban competir con los narcotraficantes.

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