Opinión

Visto a la distancia, más de lo mismo

martes, 10 de diciembre de 2013 00:00
martes, 10 de diciembre de 2013 00:00

Los sucesos protagonizados por subversivos policiales en la provincia de Catamarca no sorprenden a nadie. Desnudan la falta de formación y preparación que las fuerzas de seguridad en nuestro país tienen, carencia que, hoy por hoy y desde hace por lo menos 35 años, ya es más que evidente. No resulta un detalle menor que quienes, equivocadamente, fueron “armados” por la sociedad para que la protejan actúen como matones a “sueldo” (ellos dicen “bajo”) y hoy desenfunden (las armas) contra esa misma sociedad -o sus instituciones- manejando los mismos códigos mafiosos de los delincuentes comunes, con quienes, evidentemente, se mimetizaron. Los vínculos de la policía cordobesa con el narcotráfico son conocidos hasta por el último cordobés. Ahora sí, no caben dudas de que es una deuda que la democracia tiene para consigo mismo.
Otro aspecto que tampoco sorprende es la época del año en que se producen estos hechos y la cobertura mediática que los desestabilizadores ofrecen. Todos medios del todavía vigente “Grupo Clarín” con su alter ego, La Nación, acompañándolo.

Preguntas y más preguntas

Llamó poderosamente la atención que el único medio presente en Catamarca al momento de ocurrir los hechos (visto desde acá, Buenos Aires) era TN. Pregunta que no resulta tan infantil; ¿Cómo sabía TN que “algo” iba a ocurrir en esa provincia?
Los desgraciados sucesos ocurridos en Córdoba la semana anterior con la policía provincial también como protagonista, por esperables, eran total y absolutamente previsibles en razón de las políticas que lleva adelante el neoliberal gobernador De la Sota. Lamentablemente, se dieron “políticamente” en el lugar “equivocado” (pero como consecuencia de dichas políticas) y con el gobernador “equivocado”. No resultó llamativa la rápida cobertura protectora que De La Sota recibió de los medios “Clarineros” (con TN y Canal 13 a la cabeza) transfiriendo la responsabilidad de los sucesos a “la inoperancia del Gobierno Nacional”.
¿Nadie se pregunta qué pasa en realidad en Córdoba en materia gubernamental y de políticas sociales?
Para hombres del espectro político nacional que tienen asiento en la Capital Federal, estos sucesos no fueron novedad. Muchos de ellos asesores, cuando no los propios legisladores que recorren los pasillos del Congreso Nacional, ya hablaban y esperaban -por la proximidad de la fecha, por conocidos y reiterados- estos sucesos. Es más, saben quiénes son los piromaniacos que juegan políticamente con nafta. Le suelen refrescar la memoria a este cronista recordándole los sucesos que produjeron la caída de Alfonsín y otras operatorias previas a la huída de De La Rúa. Y, sin ambages, mencionan al entorno mafioso del ex gobernador bonaerense de cuño menemista y ex presidente provisional de la Nación en el periodo 2002-mayo del 2003, como los instigadores y/o posibles responsables de estos intentos desestabilizadores. Los fuertes vínculos del mencionado político bonaerense, de sus aliados el “Momo” Venegas y el gastronómico Barrionuevo con la dirigencia de la Sociedad Rural y con Magnetto del grupo Clarín, también son mencionados como un combustible muy peligroso por lo “volátil”.
Para el caso de Catamarca y según se pudo analizar en la redacción de nuestra revista (El Emilio), luego de recabar la información pertinente, podemos inferir sin demasiado margen a equivocarnos que muchas de estas prácticas piromaniacas, mencionadas en el párrafo anterior, en esa provincia cuentan con antecedentes. La recordada “quema de urnas” que fue endilgada a gente del gastronómico Barrionuevo, hoy es vox populi, había sido llevada a cabo por hombres del FCS, sus verdaderos autores.
¿Nadie en Catamarca se pregunta seriamente quién realmente está detrás de estos bochornosos sucesos en el orden local, más allá de las fáciles respuestas que los mitómanos periodistas de Clarín, TN y Canal 13 ofrecen por sus medios? Todos los bares de la ciudad tienen clavada la sintonía en esas emisoras de tv. A ellos concurren no pocos parroquianos y se “informan” por esos medios; a los “céntricos” acuden los “próximos a la política” local, y también se deforman por estos medios. ¿Hay que agregar algo más?


Por Pedro del Arrabal
(Especial para El Esquiú.com)

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