Desde 1983 está radicada en la provincia

ConfeCat, una empresa bien catamarqueña

Con un plantel de 550 trabajadores, la firma textil de José y Carlos Muia prioriza su compromiso social con Catamarca.
sábado, 1 de febrero de 2014 00:00
sábado, 1 de febrero de 2014 00:00

En 1983, ConfeCat (Confecciones Catamarca) decidió instalar una planta modelo en la provincia, atraída por las ventajas tributarias que ofrecía la Ley de Promoción Industrial. Hoy, a más de 30 años de aquel momento, y con las condiciones del régimen agotadas, la firma mantiene su apuesta como lo hizo hace tres décadas.
“Acá se ha formado mucha gente, y se ha profesionalizado. Económicamente, quizás convenga ubicar esta planta en Pilar o en algún pueblo que esté más cerca de los proveedores de insumos y de los canales de ventas, pero se antepone el compromiso social con Catamarca”, dijo Alfredo Nieres Maldonado, jefe del departamento de Recursos Humanos y Relaciones Públicas de la empresa.
La planta local absorbe directamente 550 personas. Pero, además, produce trabajo indirecto, con obras que contrata la empresa, o los beneficios a los comerciantes de la zona, transportistas, etc.
Por todo esto, los propietarios de ConfeCat, José y Carlos Muia, “siguen apostando a esta gente. Hay cuadros formados, se ha trabajado en el ordenamiento, limpieza, y calidad, y sería ridículo perder todo eso. Si bien la diferencia económica es devastadora, considerando solamente el transporte, se sigue invirtiendo en tecnología, sobre todo en la parte de calzado”, comentó Nieres Maldonado.

La empresa

Los orígenes de ConfeCat se remontan a 1973 cuando los hermanos Muia fundaron Ropasur, una textil dedicada a la producción de ropa de seguridad. Diez años después, cuando se instaló la planta en Catamarca, adoptó la actual denominación.
Con el tiempo se consolidó en el sector de indumentaria profesional, de trabajo y calzados de seguridad. “Esta es la planta fabril, la única que tenemos. Aquí se produce ropa de trabajo en cinco líneas que trabajan en dos turnos. Está la línea Ombú, y confecciones para clientes especiales, como empresas de agua, electricidad y mineras, entre otras”, dijo.
De todos modos, la empresa cuenta con una planta de fabricación de capellada (una parte del calzado) en La Rioja, donde trabajan otras 100 personas, además de centros de atención al cliente en Capital Federal, Lanús, y Córdoba.
La política de calidad de la empresa especifica, entre otros, dos puntos principales: la modernización tecnológica, que promueve la renovación de equipos y sistemas necesarios para asegurar la calidad del producto; y la capacitación constante del personal, lo que permite una optimización y profesionalización de los recursos disponibles. Así, exhibe un explícito compromiso con la mejora continua de productos, procesos y del sistema de gestión de calidad.
“Hay constantes auditorías de calidad”, sostuvo el entrevistado, y agregó: “Desde el ’96 que estoy en la provincia y he visto cómo ha crecido la población. Alentada por el trabajo que, en gran medida, fomenta nuestra empresa, la gente se ha venido a instalar en la ciudad, y muchos jóvenes han encontrado un porvenir, cuando antes sólo buscaban emigrar”, comentó.

El atractivo de la Promoción Industrial

El Régimen de Promoción Industrial fue producto del Acta de Reparación Histórica, que se rubricó el 25 de agosto de 1973.
A través de un sistema de ventajas tributarias, la Nación buscó compensar el hecho de que Catamarca, La Rioja, San Juan y San Luis quedaran “relegadas de los circuitos productivos y económicos”.
Esto permitió que empresas como ConfeCat se instalaran en las provincias promocionadas, siendo beneficiadas con los mecanismos previstos en sus políticas de desarrollo. No obstante, estas condiciones tuvieron su fin el 31 de diciembre de 2012, y las firmas pasaron a tener iguales condiciones que las del resto del país, lo que las perjudicó en costos específicos, como los de transporte. “Evidentemente, esta empresa vino alentada por ese régimen, se consolidó aquí y ahora está capeando un poco la situación. Con la falta del beneficio nos vemos complicados con costos bastante altos. De todos modos, los dueños priorizan su compromiso con la provincia”, sostuvo Alfredo Nieres Maldonado.

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