Maratónica declaración de la infanta Cristina ante la Justicia

La hija menor del rey Juan Carlos declaró por delitos de blanqueo y evasión fiscal.
sábado, 8 de febrero de 2014 00:00
sábado, 8 de febrero de 2014 00:00

Cristina de Borbón, de 48 años, arribó a los tribunales y bajó la rampa de entrada al edificio en el vehículo, donde la esperaba uno de sus abogados y cientos de periodistas. Evitó así un largo "paseíto" frente a los flashes.

La hija menor del rey, vestida con pantalón y chaqueta en tonos azules, saludó sonriente, dijo que estaba "bien" y posteriormente desapareció detrás de la puerta del edificio de los juzgados, donde deberá responder por acusaciones de corrupción, un hecho histórico para un integrante de la monarquía.

Poco antes, el abogado defensor Jesús Silva dijo a los periodistas que "todo está en orden" y que "ella está muy tranquila".

El juez José Castro, enfrentado a la fiscalía, marcó un antes y un después en la democracia española al llevar por primera vez a los tribunales a un integrante del núcleo central de la familia real española.

Cientos de manifestantes antimonárquicos se acercaron a los tribunales de Palma para repudiar a la infanta Cristina, pero un perímetro de seguridad dispuesto a más de 200 metros de la entrada del edificio impidió que entraran en contacto con ella y ni siquiera pudieron ver la llegada de la hija del rey.

A pesar de ello, en las inmediaciones de los juzgados se escucharon abucheos y silbidos contra la hija del rey.

"La monarquía es una porquería", coreaban los manifestantes, muchos de ellos con banderas republicanas y pancartas con lemas como "Justicia" o "Jefes de Estado, por las urnas, no por cunas".

"`Mártires` de Rey y yerno, Reina e hija consintieron", decía otro cartel de los manifestantes, que reunió a grupos antimonárquicos, independentistas y ciudadanos con otros reclamos, como trabajadores de la empresa Coca Cola que luchan contra su despido.

El caso de corrupción Nóos se ha convertido en una verdadera pesadilla y amenaza para el rey Juan Carlos de Borbón, por lo que la imagen que menos quiere ver la monarquía -y la más buscada por la prensa- es la de la infanta sentada en el banquillo de los acusados respondiendo al juez.

De hecho, la imagen no se verá porque el juez no autorizó a grabar la declaración en video y sólo se registrará en audio. Pero la infanta afronta el crucial interrogatorio del juez Castro sentada de cara a una foto de su padre, que preside la sala de audiencias.

Castro atribuyó a la infanta delitos de blanqueo de capitales y evasión fiscal por su condición de copropietaria de Aizoon, sociedad que fue utilizada para desviar parte de los fondos públicos apropiados indebidamente por el Instituto Nóos, la fundación deportiva de Urdangarín y su ex socio Diego Torres, cuyas actividades ilegales están bajo investigación.

Según el juez, la hija del rey y su marido cargaron a Aizoon gastos personales para apropiarse de los beneficios de la sociedad que no fueron declarados al fisco.
Los delitos de blanqueo y evasión que se le imputan están penados con hasta 6 y 5 años de prisión, respectivamente.

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