Recuerdos no lejanos

domingo, 6 de diciembre de 2015 00:00
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La renuncia del exjuez Morcos

Como lo dijimos en entregas anteriores, los últimos cuatro meses del año 1990 estuvieron ganados por el Caso Morales. Todo lo que ocurría en Catamarca hace 25 años pasaba por el crimen que conmovía al país y que, en diciembre, ya estaba totalmente politizado.

La alta politización, precisamente, llevó a que el 4 de diciembre presentara su indeclinable renuncia el exjuez de Instrucción, José Labid Morcos, quien había tomado el “fierro caliente” cuando ocurrieron los hechos, en septiembre de aquel año.

La dimisión, “por razones personales”, fue un secreto a voces, algo que se venía anunciando con hechos concretos. Morcos nunca pudo enrumbar el caso y el día 7 de noviembre pidió una licencia por razones de salud, la que se renovó por 20 días más el 17 de noviembre. Como se desprende de las fechas, Morcos, en su fuero íntimo, quizá no quería volver más a una situación que, sin dudas, lo debe haber martirizado y marcado para el resto de su vida.

En aquel momento, cabe destacarlo, venía cumpliendo una destacada carrera judicial y había asumido como juez de Instrucción a principios de 1990, por lo tanto duró muy poco en el cargo.

Para peor, junto con la renuncia, salió a hacer declaraciones el exdiputado provincial, Miguel Ángel Marcolli, personaje central del Caso Morales. Señaló en aquella oportunidad que Morcos se había ido “por presión política y un intento de soborno”, lo que nunca pudo ser esclarecido, como tantas otras denuncias de la época.
El osado Marcolli hasta llegó a decir que Morcos le confió que, si en algún momento renunciaba como finalmente ocurrió, quedaba autorizado a hacer declaraciones públicas sobre su conducta.


Otro hechos resonantes

Un día antes de la renuncia de Morcos, Luis Gandini -a cargo de la causa- ordenó la libertad del único detenido, Luis Raúl Tula, “por falta de méritos”. El hoy abogado del foro local había permanecido detenido por espacio de veinticinco días. Sin embargo, años después, no sólo iba a volver a prisión, sino que iba a ser condenado a casi 10 de años de cárcel, a pesar de que no se pudo probar nada de lo que se lo acusaba.

Para la misma época, Alfredo Alisis Lomuto comenzaba a actuar junto a Luis Darritchón como abogado de Guillermo Luque. Señalaba que la prensa local y nacional “lo quieren condenar sin otorgarle ni siquiera el derecho a la defensa”. Agregaba “se ha dicho que existe una condena moral y política, por lo que estaría faltando la jurídica, la que debe estar avalada con pruebas, no con ocurrencias”.


Exjuez Luis Armando Gandini.

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