Desde la bancada periodística

Los dilemas de gobernabilidad que plantea 2019

sábado, 3 de noviembre de 2018 00:00
sábado, 3 de noviembre de 2018 00:00

La actividad política transcurre a ritmo febril. Como lo expresamos en comentarios anteriores, no hay hecho, declaración, cruce legislativo o, hasta una fotografía cualquiera, que no se la asocie al futuro electoral.
Falta menos de un año para las elecciones nacionales, pero la campaña ya se arrastra, en concierto de controversias, desde fines de 2017. O sea cuando todavía el PRO festejaba el triunfo en las elecciones de reno-vación legislativa.
Así es la Argentina. El electoralismo no tiene intervalos, lo cual es insano. Para los políticos y los ciudadanos, sometidos éstos al bombardeo informativo que, en tiempos de redes sociales, cada vez confunde más.
En Catamarca las cosas no son distintas, con un aditamento que nos regala la malherida Constitución de 1988. No se sabe si la lid provincial se efectivizará en marzo u octubre, un anacronismo que permite el texto que, supuestamente, todos quieren reformar, pero nunca se ponen de acuerdo para hacerlo. ¡Hace 30 años que no hay certeza electoral!

“Vacas flacas” y apremios por doquier
Casi al mismo tiempo que la clase política en su conjunto está inmersa en el tratamiento del presupuesto nacional, un proyecto con ajustes que traspasa a todo el espinel ciudadano y promete consolidar los niveles de pobreza de un país teóricamente rico, muy pocos reparan en el escenario del futuro.
No solamente observamos 2019, año para el que precisamente se confecciona el cálculo de gastos que discuten ahora los senadores y antes lo hicieron los diputados. Más allá de esa fecha se divisan escenarios iguales o peores. Aquello de las “vacas flacas” está prácticamente asegurado y los apremios asoman por todas las rendijas.
Sin embargo, contra toda lógica, en los partidos políticos tradicionales crecen las ansiedades por tratar de ganar la cuerda y acortar la distancia con el famoso sillón de Avellaneda y Tula.
En el oficialismo hay dudas entre la continuidad de Lucía Corpacci o el salto de Raul Jalil a la máxima conducción. Es más. Se pronostican refriegas no bailanteras por la posesión del cargo.
Ni hablar de la oposición. También son varios los que pretenden la gobernación y se calcula que ninguno de los aspirantes tendrá el camino libre. Alguna interna tendrá que sostener antes de colocarse el traje de can-didato.
En el escalón inferior, las pretensiones de gobernar cámaras legislativas o las principales intendencias de la provincia se mantienen incólumes. Los que se anotan en estos estadios son más numerosos y, por ende, se calcula que habrá batallas de mayor fragor.
De lo que ningún candidato habla, increíblemente, es de las condiciones fácticas que existirán en el país y la provincia a partir del 10 de diciembre de 2019. Ni siquiera los apocalípticos números que ofrece la que será la ley de presupuesto parecen asustar a quienes se muestran enceguecidos por gobernar.
Tampoco los aspirantes al trono, al no reconocer el campo minado del futuro, expresan sus proyectos para enfrentar las eventuales calamidades.
En el oficialismo, las ideas son escasas y las defensas del proyecto se sostienen por la gestión incansable de la gobernadora Corpacci, para quien los intereses provinciales están, claramente, por encima de las ideolo-gías. El otro puntal es Jalil, de quien destacan su efectividad en el manejo de las obras y los presupuestos municipales.
En las trincheras opositoras, al menos hasta aquí, no solamente faltan los planes y proyectos. No hay discurso para rescatar a los gobiernos afines del pasado y los flechazos proselitistas destinados a hincar al adversario solo pasan por hacer flamear actos de corrupción, eminentemente mediáticos y flojitos de papeles. Con eso solo, por añadidura, es problemático convencer al elec-torado que los elija sin saber qué piensan hacer en una hipotética recuperación del poder.

Las voces de alarma
En todos estos años, a partir de la caída del Frente Cívico y el salto al gobierno del Frente para la Victoria, se han escuchado escasas reflexiones sobre el futuro. Invariablemente se trabajó sobre la coyuntura, posiblemente en la certeza que el Estado todo lo puede, lo que hoy en día comienza a ponerse seriamente en duda.
Se pretendió reformar la Constitución provincial, que pudo haber sido la base de sustentación para intentar, por ejemplo, una transformación del Estado, y la clase política dio la espalda.
Desde el gobierno se hicieron y se hacen algunos esfuerzos por repensar la provincia, pero no alcanzan, y los problemas viejos se suman a los problemas nuevos, completando un cuadro de ahogo y dependencia que, con crudeza, acaba de ser exhibido al tratarse el presupuesto.
Dentro del marasmo que nos toca vivir, de cara a las incertidumbres económicas que se vienen, por allí se escuchan voces de reflexión.
Una de ellas fue la del intendente Raúl Jalil que, durante la semana pasada, puso el dedo en la llaga de la realidad. 
Refiriéndose al momento actual, ha hablado sobre el Estado y el mundo laboral, amén de la enfermiza relación entre ellos. Sobre el primero asegura que “no da más” y que, indefectiblemente, necesita ser reinventado por la clase política.
En cuanto a la actividad laboral fue más duro aun. “Ya no se consigue gente para trabajar en el sector privado. Lo está haciendo en el Estado. Eso es lo que se tiene que terminar. Me paso todo el tiempo recibiendo a personas pidiendo ingresar al Estado. La gente también tiene que comprender que esto está terminado. Lo que se tiene que agrandar es lo privado, no lo público. El peso del Estado en Catamarca es muy grande y hay que descomprimirlo. Algo se avanzó, pero no se puede hacer si culturalmente no entendemos que la provincia no resiste más”.
Estas cosas, con Jalil a la cabeza, deberían comenzar a mostrarse a través de los discursos políticos. En ese sentido, como aporte positivo, hay que decir que Catamarca es una de las provincias que produjo menos nombramientos en los últimos 12 meses, pero igual su administración pública no guarda equilibrios de lógica. Y la cuestión cultural existe. No tan solo los desocupados buscan llegar a la comodidad del Estado (pago al día, vacaciones, horario libre, control de producción cero, etc). También los que cumplen tareas en los ámbitos privados pujan por el cambio de patronal.
La discusión del futuro, por suerte, llegó el miércoles a la Legislatura, donde la fábrica de ñoquis permanece inalterable desde hace más de una década.
El diputado Isauro Molina planteó un recorte de gastos que se compadezca con la realidad y el titular del cuerpo, Fernando Jalil, no solo prometió que la planta no se incrementaría ni siquiera en un empleado, sino que apostó por la reconversión del plantel ocioso a través de convenios con dependencias del Poder Ejecutivo, como podría ser Educación.
En pocas semanas más, a ciencia cierta, sabremos cuándo serán las elecciones provinciales. Mantenemos la apuesta de que serán programadas para octubre, aunque el secreto permanece bien guardado.
Sin embargo, lo repetimos, la fecha no es lo más importante. Es que el futuro va a exigir decisiones políticas de fondo. Las que se postergaron, como las reformas, y las que surgieron con el paso de los años. En fin, de las que los políticos no hablan y los medios de comunicación parecen ajenos, detenidos en coyunturas de morbosidad.

El Esquiú

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Indiferencia

Comentarios

3/11/2018 | 21:32
#2
Es bueno que los medios ayuden a crear vonciencia que EL ESTADO como Patrón no puede ser ESTÚPIDO E INDOLENTE. Deben cobtrolar y exigir. El relajamiento de los supervisores, Jefes, Directores y más arriba, muchas veces se debe a que estan ocupados en VER DONDE PUEDEN RAPIÑAR. Alquilar maquinas por 12 millones CUANDO YA ESTAN PAGAS POR VIALIDAD NACIONAL, es obvio que es por NEGOCIO DE ALGUIEN y no por atraso en la obra. ESPEREMOS SE HAGA SUMARIO.
3/11/2018 | 09:12
#1
Gustavo saadi, debe saber que mera es titere de urtubey, el quiere cambiar para que todo siga igual, quela dueña de los hilos sea Lucia , no será un cambio de orientación, solo un cambio de titiritero , mera votará lo mismo que vota hoy, como todos los peronistas amigos de Macri , que toleran y apoyan el gobierno de cambiemos, o que diga Saadi que ley pedida por el gobierno nacional no fue apoyada por todos los legisladores catamarqueños ( excepto la diputada mercado)

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