Apuntes del Secretario

martes, 08 de enero de 2019 00:00
martes, 08 de enero de 2019 00:00

Los balances del 2018 en materia económica dejaron algunas señales felices, en medio de un mar de lágrimas expuesto por las penurias de industriales, comerciantes y trabajadores, que cotidianamente se reflejan en todos los medios. Una de las rara avis que tuvo un año alentador fue el turismo nacional. Lógicamente, eso se produjo como un efecto colateral positivo de la crisis general, porque la marcada devaluación del peso hizo de nuestro país un destino más que atractivo para visitar con moneda extranjera. Este fenómeno es muy volátil y se comporta según la marcha de los procesos regionales, con tendencias que se modifican periódicamente. Alguna vez fueron los argentinos quienes coparon los destinos extranjeros: ocurrió en el final de la dictadura con la ficticia “plata dulce” que impulsó el “deme dos” de los turistas criollos, y más cerca en el tiempo con la famosa “convertibilidad”, que facilitó los masivos éxodos argentinos a Miami, Brasil, el Caribe, etc. Cuando la bonanza termina y llegan los tiempos de ajustar el cinturón, la marea se invierte y aparecen los extranjeros al país, lo que motivó incluso que varios puntos de la Argentina se dediquen específicamente a ese mercado y trabajen los 365 días del año con “precio dólar”, con el afán de explotar sitios que apunten al alto rendimiento y que -a partir de sus costos- se convierten automáticamente en “exclusivos”.

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Explicaciones al margen, el impacto turístico realmente sorprende por la magnitud que alcanzó: en 2018 el 8 por ciento del total de exportaciones de bienes y servicios del país surgió del turismo; con un incremento del 10 por ciento respecto del 2017 (5.400 millones de dólares frente a los 6.000 millones de este año), lo que ubica a la actividad como el cuarto sector exportador, según fuentes de la Secretaría de Turismo de la Nación. Esto representa un movimiento económico de 15 mil millones de dólares, casi equivalente al total de lo generado por las exportaciones de soja y se estima que la curva ascendente continuará, hasta llegar a 9 millones de turistas para el 2020. Por tomar otro ejemplo ilustrativo: el año pasado el ingreso por divisas en bienes se incrementó en un 5,5 por ciento, mientras que lo generado por el turismo fue casi el doble: el 10 por ciento.

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Las cifras son muy fuertes y tienen particular interés para Catamarca, una provincia que -por propio designio de la naturaleza- está hecha para el turismo, lleva décadas soñando con poner en marcha la “industria sin chimeneas” y viene trabajando intensamente para afianzarse como una plaza a nivel nacional. No resulta fácil competir con otros destinos ya instalados, pero también aquí hay un crecimiento sostenido, que muestra mejoras año tras año. Catamarca cuenta además con un punto a favor con respecto a los grandes centros urbanos, y es que la seguridad es mejor que en otros puntos del país. Fácilmente identificables, los turistas -que llegan con dólares- son blanco permanente de la delincuencia en las mayores urbes. La semana pasada debieron amputarle la pierna a un turista sueco en Capital Federal, antes mataron a un francés para quitarle una cámara de fotos, a un estadounidense lo asaltó un motochorro en La Boca, y los casos se multiplican. Catamarca puede aparecer como una opción interesante y más apacible. Algo se está haciendo, con la recientemente lanzada campaña “Catamarca Hace Verano”. “Se trata de mostrar una Catamarca diferente, una Catamarca verde, una Catamarca con agua con playas, con ríos, con cascadas para sacar ese mito de que a Catamarca en verano no se puede venir porque hace mucho calor”, comentó Natalia Ponferrada, responsable del área. Por ahora se trabaja en otras provincias, pero observando los números que mueve el sector, indudablemente hay que transitar esa línea de acción y proyectarla al turismo extranjero. 

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Los cientos de trabajadores despedidos por las plantas locales del otrora sólido y gigantesco grupo Alpargatas, empezaron muy mal el año. Al parecer no recibieron los subsidios prometidos por la comuna, les hicieron mal las liquidaciones desde la empresa y no reciben el apoyo esperado de su gremio. Así de triste asoma el panorama según la descripción que realizan los propios despedidos.  ¿Dónde repercutirá este conflicto? En el Estado, como ocurre con todo en una provincia con máxima dependencia de la esfera pública. Aunque la crisis es de naturaleza privada, ya se anticipó que vendrán nuevas protestas y movilizaciones dirigidas a Casa de Gobierno y la municipalidad capitalina. Una reacción comprensible pero no del todo justa: la Provincia no fue quien impulsó las políticas que desangran la industria nacional. Quizás podrían pedirle explicaciones a los abanderados de la oposición local, que aplauden las políticas de Cambiemos y cuando se sufren las consecuencias en suelo catamarqueño se muestran ausentes o se convierten en espectadores pasivos, como si se tratara de una cuestión ajena.

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Mucho se celebró la realización del denominado “Operativo Enseñar”, mediante el cual se midió a nivel nacional el nivel de preparación de los futuros docentes, que están próximos a egresar de los profesorados e institutos de formación. Sin embargo, de acuerdo con las últimas apreciaciones, el trabajo podría haber sido un enorme fiasco. Día a día se suman voces cuestionando cómo se desarrolló la evaluación y la desconfianza se expande. Uno de los análisis más críticos surgió de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), organización que conduce Sonia Alesso con presencia en todo el territorio argentino, que sencillamente descalificó el operativo y lo consideró una farsa.  Señala el gremio que las conclusiones de “Enseñar” escondieron la baja participación: hicieron la evaluación 11.941 estudiantes del último año, apenas el 24 por ciento de los estudiantes que egresan. Esta baja participación dio cuenta de la escasa legitimidad que tuvo el Operativo como herramienta de evaluación diagnóstica. En CABA la participación de estudiantes de institutos de gestión estatal fue tan solo del 25 por ciento, en Río Negro sólo un cuarto de los futuros docentes hicieron la prueba. En Neuquén la provincia directamente no la pudo hacer. En Mendoza, el ministerio aseguró que participaron todas las instituciones, pero lo que hizo fue un “censo”.

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Otro cuestionamiento a la medición, común a todas las evaluaciones diseñadas por Nación, es su carácter normativo. Se utiliza el esquema que caracterizó a los ‘90, que considera el rendimiento de los alumnos en comparación con sus pares o con una escala, abandonando la evaluación criterial que la reemplazó a partir de 2005, que observaba el avance del alumno hacia el objetivo propuesto y el diagnóstico de las dificultades, conceptos que remiten en mayor medida a los fundamentos de la evaluación educativa. El informe de la Ctera, realizado por Liliana Pascual, Luz Albergucci y Miguel Duhalde, se pregunta sobre “la validez y confiabilidad de estos datos que son presentados de manera sesgada y que están atados a la conformación de un universo no representativo”. Para los autores no hubo intención de saber, sino una clara voluntad de desprestigiar a la docencia, establecer rankings de escuelas e institutos y así justificar el ajuste y la mercantilización de la educación pública.

RECUERDOS. Como lo hacemos habitualmente, cerramos los “Apuntes” de la fecha con la memoración de los hechos del pasado. A comienzos de 1994, los gobernadores de todas las provincias y los jefes opositores se preparaban para encabezar las listas de candidatos a constituyentes, cuya elección estaba prevista para el 10 de abril. En nuestra provincia, por el lado de la oposición, se descontaba que el primer candidato sería el exgobernador Ramón Saadi, en tanto en el oficialismo no había definiciones. En este sector, aunque pareciera una quimera, se analizaba la posibilidad de hacer una lista única entre todos los partidos, en una réplica a lo que se pensaba llevar a cabo en la provincia de Córdoba. Para el gobernador de la época, Arnoldo Castillo, no era despreciable la idea en la medida que se respetaran los porcentajes de la elección del 3 de octubre de 1993, en la que el Frente Cívico dio cuenta del Justicialismo. Para Simón Hernández, vicegobernador hace 25 años, se trataba de algo descabellado e imposible de llevar a cabo junto al saadismo.

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Respecto a la Constituyente que iba a reformar la Constitución Nacional, hay que aclarar que el 17 de diciembre de 1993, el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo Nacional tomó estado parlamentario y, dos días más tarde, comenzó el debate. Finalmente, el 29 de diciembre de aquel año, en trámite express, el Senado de la Nación lo convirtió en Ley y, al día siguiente, el expresidente Carlos Menem la promulgó. Por cierto, detrás de la reforma, se escondía el objetivo central del menemismo, esto es, permitir la reelección del jefe.

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Comentarios

09/01/2019 | 11:03
#2
Las explicaciones por el desempleo hay que pedírsela a Lucía Corpacci, que llegó al poder prometiendo creación de fuentes de trabajo con el impulso y desarrollo del sector privado.
08/01/2019 | 09:23
#1
Hay dos explucaciones para el bajo rendimiento de los estudiantes: o son ellos los oico inteligentes o los docebtes SON MEDIOCRES. Me inclino por lo segundo. 5 Premios Nobel de los cuales 3 fueron científicos y únicos en América en el siglo XX. Ahora...damos lástima.

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