Apuntes del Secretario

jueves, 17 de octubre de 2019 00:21
jueves, 17 de octubre de 2019 00:21

Pasó el cierre de listas del 22 de junio. Pasaron las primarias –o PASO- del 11 de agosto, donde “Juntos por el Cambio” perdió por cifras de catástrofe como pocas veces, en 36 años, debió soportar la UCR. También pasó gran parte de la campaña con vista al 27 de octubre y recién dio la cara el senador nacional Oscar Castillo, ordenador excluyente de la oferta electoral que presentó la oposición política local. Su rentrée se produjo el jueves pasado, 10 de octubre, en la ciudad de Belén, cuando brindó su apoyo a la reelección a intendente de Daniel “Telchi” Ríos y pidió el voto de la lista completa, que supone no cortar a los candidatos nacionales. Antes, en otra de sus fugaces apariciones, posó en la conferencia que ofreció en un hotel céntrico la diputada Elisa Carrió y ayer se lo vio con su colega, el senador rionegrino Miguel Angel Pichetto. Respecto a este último, vale recordar algunas declaraciones de Castillo del año 2016 que pasan, graciosamente, al rubro de las anécdotas. En aquella ocasión, molesto con Rogelio Frigerio, el senador catamarqueño se despachaba diciendo “este ministro del Interior va a atender más a Pichetto que a nosotros los radicales”. Ayer, las vueltas del destino -y de la política- reunió a los tres personajes en San Fernando del Valle. Como para reafirmar aquello que las personas son “esclavas de sus palabras y amas de sus silencios”.

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La ausencia virtual de Oscar Castillo en la campaña no solo fue observada por El Esquiú y otros medios. En su momento, la advirtió la diputada provincial del radicalismo no orgánico, Paola Bazán, quien señaló hace tres semanas “el senador debería estar presente acá y haciendo campaña junto a los candidatos que el mismo avaló y el mismo proclamó”. También habló sobre el poder del senador en un análisis que no tiene desperdicio. Repasemos. “El poder es de quien gana elecciones y acá hace años que nosotros perdemos. Dónde está el poder entonces. El poder real, el poder que nosotros los militantes y/o dirigentes necesitamos para cambiarle la vida a la gente lo tiene quien gana elecciones, no alguien sentado en el escritorio digitando cosas o digitando la orgánica. Dejemos de hablar del poderoso y hablemos de perdedores y ganadores”. Por las dudas Castillo le quiera responder a su correligionaria, le ofrecemos el espacio, aunque comprendemos que debe resultar difícil rebatirla. Independiente de ello, lo que ocurra el 27 de octubre no será ajeno a “el Oscar”, como le llaman. Un triunfo lo convertirá en líder indiscutido. Una derrota en un paria que, para hacer operaciones, dependerá de otros, posiblemente del peronismo.

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Hablar de resultados con las urnas cerradas siempre resulta aventurado. Las PASO, que dieron un buen margen de tranquilidad al peronismo, son efectivamente una gran referencia o encuesta, pero no garantía absoluta. Así lo entienden los radicales que redoblan los esfuerzos en procura de descontar las diferencias que, teóricamente, tienen Raúl Jalil, Lucía Corpacci y Gustavo Saadi. El poder de reacción, sin dudas, es saludable, aunque nos parece que la coordinación de la campaña sigue siendo un gran problema. Por ejemplo, el candidato a la reelección en Valle Viejo –Gustavo “El Gallo” Jalile- no quiere apoyos ni visitas de nadie al departamento, sean referentes locales o nacionales, aunque ayer se ubicó personalmente a un costado para la foto de bienvenida a Pichetto. Por un andarivel distinto, Rubén Manzi hace campaña publicitaria en busca de la diputación nacional a la par de la foto del presidente de los argentinos, Mauricio Macri. ¿Cuál de los dos, Jalile o Manzi, tendrá la mejor estrategia? ¿O la tendrán los dos? Lo descubriremos en pocos días más.

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Un punto flaco que dejó el debate de los candidatos a intendente fue el tratamiento a la prensa. Los representantes de los distintos medios de comunicación que llegaron para cubrir el encuentro fueron apartados y ubicados frente a un televisor. Es decir que cumplieron con todo el trámite de acreditación exigido sólo para observar lo mismo que cualquier televidente. La gracia de presenciar el debate para un periodista pasa por ver los entretelones del acontecimiento, reunir apostillas, captar gestos de quienes no hacen uso de la palabra, mirar cómo se mueven los asesores, qué hace el público, y de este modo aportar elementos de interés a su crónica. Acreditar a la prensa para dejarla fuera del lugar donde se producen los hechos no tiene mayor sentido.

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El martes, por radio Valle Viejo, nuestros anuncios exclusivos sobre la minería y el reciente acuerdo que refrendaron las empresas –Yamana, Glencore y Newmont- con YMAD merecieron opiniones que no se ajustan a la verdad y que, sin dudas, llevaron una gran carga de subjetividad. Por empezar, se afirmó que la negociación estaba en marcha. No es así. La refrendó, selló y lacró la mayoría del directorio de YMAD (estuvieron ausentes los dos representantes de la Universidad de Tucumán) en total coincidencia con el gobierno de Mauricio Macri, que fue el principal interesado en alentar este avance que tiene características históricas por lo que representa para el futuro de la provincia y para el presente si consideramos que se asegura el funcionamiento de Farallón Negro, el yacimiento que dio origen a la creación de YMAD y hoy permite que casi 500 familias tengan una fuente de trabajo como pocas existen en Catamarca

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También se habló durante el interviú periodístico que la Universidad de Tucumán realizó un estudio sobre Agua Rica que arrojó peligros de contaminación. Eso se hizo hace 11 años y nada, pero absolutamente nada, tiene que ver con el nuevo proyecto. Aquel afectaba al centro urbano de la ciudad de Andalgalá. El nuevo ni siquiera lo roza. El material, cuando llegue el momento de la explotación –año 2025 aproximadamente- será transportado desde Agua Rica a las instalaciones de Alumbrera mediante una cinta que se extenderá por unos 30 kilómetros. Más allá de estos detalles, por todo lo que significa la minería para Catamarca, el tema debería ser tratado con mayor seriedad y no permitir que las chicanas políticas o personales lo ensombrezcan y/o desinformen. Un último dato por si quede algún despistado: la Universidad de Tucumán, que usufructúa grandemente de nuestras riquezas naturales, siempre jugó en contra de Catamarca dentro de YMAD. Lo que decimos puede comprobarse con las votaciones de sus representantes, que por años actuaron en yunta con el expresidente del organismo, Manuel Benítez. Más todavía. Este hombre pretendía que, dejando afuera a la provincia (CAMYEN), fuera YMAD el que hiciera el acuerdo con Yamana para el cobro de utilidades. ¡Todo a gusto del paladar de la UNT!

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Nuestros informes y comentarios editoriales sobre el abandono de las rutas nacionales en territorio catamarqueño, a la larga, vienen a ser confirmados por el Sindicato de Vialidad Nacional que, mediante un documento, desmintió el supuesto federalismo que proclamó el Secretario de Transportes, Guillermo Dietrich. Para quienes siguen muy de cerca la tarea del organismo, con controles de precisión, las obras viales que se llevaron a cabo en los últimos cuatro años favorecieron a provincias de la llamada pampa húmeda, sea Buenos Aires, Santa Fe o Córdoba, el territorio que gobierna Juan Schiaretti y tiene sólidos entendimientos con la Casa Rosada. Para Catamarca y provincias de su tamaño demográfico el aporte fue ínfimo. La ruta 46, que une Andalgalá con Belén, nació de un acuerdo con el kirchnerismo que permitió la toma de un crédito internacional, en tanto el arreglo de la quebrada La Cébila le demandó a la conducción nacional más de seis meses, tiempo en el cual transportistas de toda laya debieron hacer cientos de kilómetros de más para unir, pasando por territorio riojano, el Valle Central con el Oeste. Después no queda nada por agregar. Ni siquiera las tareas de repavimentación que requieren varios trazados que cruzan Catamarca.

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RECUERDOS. Como lo hacemos habitualmente, insertamos en el último bloque de los “Apuntes” los acontecimientos del pasado. En octubre de 1994, aparte del proceso minero en marcha que iba a desembocar en la explotación del Bajo la Alumbrera, la privatización del exBanco de Catamarca era otro tema de agenda. El ministro de Hacienda de aquel entonces, CPN Raúl Giné, anunciaba el día 7 que “la idea avanza a pasos agigantados”. La manifestación de Giné era la definición más contundente que se daba en el más alto nivel del gobierno acerca del futuro de la entidad financiera que manejaba el Estado. Se estimaba que, en 40 días, podía estar redactado y a consideración de los ministros y el exgobernador Arnoldo Castillo el texto con la modificación de la Carta Orgánica de la entidad que le permitiera convertirse en sociedad anónima. Luego, según los cálculos del gobierno castillista, el proyecto de Ley iría a la Legislatura. Esta historia de la sociedad anónima no se iba a plasmar en la realidad. Al final, vía Oscar Castillo, años más tarde, se iba a llegar a un arreglo para que el Banco Nación oficiara de agente financiero de la provincia. 
 

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Comentarios

19/10/2019 | 09:55
#0
Es una cuestión de paz

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