33 de mano

La miseria es culpa de los hombres miserables

miércoles, 15 de mayo de 2019 00:18
miércoles, 15 de mayo de 2019 00:18

El título forma parte de un concepto del poeta Tabaré Cardozo: “El tiempo me enseñó que la miseria es culpa de los hombres miserables. Que la Justicia tarda y nunca llega, pero es la pesadilla del culpable”. Y la caída hasta tocar fondo de la Unión Cívica Radical de Catamarca, no caben dudas, tiene sus culpables. Tiene nombres y apellidos y uno de manera particular: Oscar Aníbal Castillo, aunque un puñado de legisladores provinciales, devenidos en eternos candidatos por obra y dedo del dueño del sello partidario –que no es lo mismo decir de los consagrados principios partidarios-  se empeñan en defenderlo porque de otra manera (léase virtudes personales y/o políticas) les sería difícil habitar los espacios legislativos, de cuyas gestiones se conocen los resultados: todo beneficio para el bolsillo propio, y de familiares y amigos. Esta triste historia catamarqueña tiene más de tres décadas y todo sigue igual, habiéndose agravado en los últimos años con las últimas dos conducciones (es una forma de decir) de la UCR, en las personas de dos elegidos de Oscar para manejarlos a su antojo como marionetas: Lobo Vergara y Páez. En setiembre de 2005 el autor de esta columna escribió un artículo en otro diario, admitiendo el error de haber apoyado en alguna ocasión a “el Oscar” y denunciando lo dañino que representaba su accionar político para el radicalismo local y para la política de Catamarca. Para la democracia, en definitiva. Los que tenían que reaccionar no reaccionaron. Prefirieron rendirse a los pies del amo para seguir siendo diputados/as o senadores/as. Algunos de ellos hasta perdieron la dignidad y la vergüenza. No todos, por suerte. Después de las ocho elecciones provinciales en nuestro país y particularmente por lo que pasó el domingo en Córdoba, la UCR de Catamarca –o las hilachas que quedan de ella- debe ponerse de pie, al menos que prefiera sentarse a esperar un final previsible por donde se lo mire. Total, los líderes de cartón seguirán siendo legisladores nacionales y sus principales laderos –o alcahuetes, para el caso es lo mismo- ya están renovando la reserva de medias lamidas para quedarse con otra candidatura a concejal, intendente, diputado o senador.

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El politólogo y profesor de la Universidad de Lisboa, Andrés Malamud, luego de la victoria de Juan Schiaretti, dijo: “El radicalismo salió más lastimado que Cambiemos. La información es que hay una posible regeneración del peronismo, mientras tanto, en frente, estamos presenciando una degeneración del radicalismo”. Textual. Por su parte, aquí Roberto Gómez pidió por las PASO para evitar la “bendición y la imposición de candidatos”. En otras palabras: no quiere que Oscar llene las listas a su antojo. Tarde ya, pero vale el intento. Alguien tiene que encabezar una parada para procurar cambiar una pregunta de tres décadas de “los obedientes de Oscar” que tanto mal le hicieron a la UCR: Pasar del “¿qué hacemos Oscar?” al “¿qué hacemos con Oscar?”. Más vale tarde que nunca. Los millones ganador por el hombre por vivir de la política –y no para la política en función del bienestar común-, ya están bien guardaditos y no se le mueve un pelo del otrora jopo que lucía su testa. Recientemente, en su discurso a la asamblea legislativa, la gobernadora pidió a los legisladores que avancen con la reforma de la Constitución provincial. Una legisladora “ Oscarcista” le envió un mensaje de su celular a otro que forma parte del lote de eternos reelectos: “hay que preguntarle al Oscar qué hacemos”. La respuesta fue “Ok. Por supuesto”. Fue más allá la primera mandataria provincial: anunció la construcción del edificio para el Registro Civil, que incluirá una plaza que llevará el nombre de Raúl Alfonsín. Es de esperar que los radicales no estén pensando en preguntarle al señor Oscar qué hacer el día de la inauguración. La memoria de un grande del radicalismo, y de la vida democrática en el país como Raúl Ricardo Alfonsín merece el reconocimiento que le hará el peronismo provincial. Oscar seguramente no irá, pero poco importa: el hombre no es la UCR. No se equivoquen. Es más: hizo uso y abuso de la figura del querido y recordado Raúl Ricardo Alfonsín para trepar hasta donde trepó. La Constitución Nacional, cuando juran los funcionarios en cargos de relevancia, expresa en relación a cumplir fehacientemente los deberes asumidos: “Si así no lo hicieres, Dios os ayude, y si no, El y la Patria os lo demanden”. Por estos días que vive la Argentina, Dios está muy preocupado por otras cosas y la Patria está malherida. Ojalá sean otros, valientes y dignos, los que se ocupen de demandar lo inservible. Ya tienen por donde empezar.

 

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Comentarios

15/05/2019 | 12:06
#4
Las Molas son las viuditas de Catamarca... el Piji de Zitelli y el Kelo de Oscar... les vivieron lamiendo las medias y ahora lloran todas las notas como despechadas... te di los mejores años de mi vida jajajajjajajajaj viejos dejen de dar verguenza nos conocemos todos
15/05/2019 | 08:39
#3
Me pregunto ¿Cuántos radicales tiene Catamarca? ¿Un solo hombre, como se dice, con sus apetencias personales puede mover engranajes institucionales para coaccionar la voluntad de tantos y tantos son tan apacibles que marchan cual ovejas? ¿A donde están los probos que cloquean desde el bajo vuelo de la clueca? A los espacios políticos hay que conquistarlos y hoy en día el partido gobernante nos esta dando a diario muestras cabales de que en política nadie regala nada. Cuando se quiere, las mayorías imponen sus decisiones.
15/05/2019 | 06:38
#2
Excelente!!!!
15/05/2019 | 06:37
#1
Excelente!!!!
15/05/2019 | 06:37
#0
Excelente!!!!

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