Desde la bancada periodística

El desprecio de Macri por Catamarca
sábado, 8 de febrero de 2020 00:36
sábado, 8 de febrero de 2020 00:36

A mediados de enero, por todos los medios de la Argentina, se dio a conocer el ranking de la obra pública durante la presidencia de Mauricio Macri.
No fue una encuesta o racconto desordenado propuesto por algún medio de prensa. Nada de eso. Se trató de un trabajo basado en datos oficiales. Por lo tanto, su valor se torna indiscutible.
Los números de este ranking, de alguna forma, vienen a pulverizar bizantinas discusiones entre los políticos de Catamarca, algunos de los cuales llegaron a considerar al expresidente como un paladín del federalismo. Una falsedad como tantas otras que, vía marketing y blindaje de los grandes medios de prensa, nos devoramos durante los últimos cuatro años.

La provincia 22 entre las 24
Antes de empezar a analizar la tabla de posiciones de las provincias conforme a la obra pública que recibieron, nítidamente, se destaca la discriminación evidente que llevó a cabo el último gobierno.
La gran mayoría del presupuesto, sin disimulo, se destinó a los distritos afines a Cambiemos, la alianza que comandó el PRO con la ayuda de la UCR y la Coalición Cívica. De esta manera, los principales (distritos) beneficiados fueron Buenos Aires, gobernado por María Eugenia Vidal; Capital Federal, centro neurálgico del PRO; las provincias radicales conducidas por Alfredo Cornejo (Mendoza), Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdez (Corrientes). Más Córdoba, donde reina Juan Schiaretti, un peronista medio raro. Amigo de Macri, exempleado de sus empresas y discípulo de Domingo Felipe Cavallo.
Para las provincias peronistas quedaron los mendrugos y algunas de ellas, como Catamarca, no recibieron más que saludos, vanas promesas y aparente buen trato. 
No extrañó, entonces, que el ranking mostrara a la provincia de Lucía Corpacci en el puesto 22. Con un dato complementario: fue la que menos ATN (Aportes del Tesoro Nacional) recibió y lo poco que llegó por esta vía, unos 90 millones en 4 años,  correspondieron a tres intendencias radicales (Valle Viejo, Tapso y Villa Vil, Belén). El único que se salvó de la malaria fue Raúl Jalil, exintendente peronista de la Capital.
A cambio de tanto desprecio, habría que señalar algunos detalles que no disminuyen las responsabilidades finales de los gobernantes que se fueron. 
1- Suavizaron el “apartheid económico” con muy buen trato, como el que expresaba el exministro del Interior, Obras Públicas y Viviendas, Rogelio Frigerio, cada vez que llegaba a Catamarca. Dulce, abierto, dialoguista, sin ponerse colorado, nos mentía sobre insinceras preocupaciones por la provincia. No eran tales, evidentemente.
2- El expresidente Macri, en persona, observó preocupación por la minería y creó mejores condiciones que el kirchnerismo para generar inversiones extranjeras. Demás está decirlo, le interesaba el tema por su relación directa con el comercio exterior. Destacó siempre a Minera Alumbrera y persiguió, por todos los medios, dejar el camino expedito a Agua Rica.

Los tiempos políticos
Días pasados, en declaraciones al diario Clarín, el gobernador Raúl Jalil fue contundente a la hora de comparar y, tal vez, patentizar la discriminación de los últimos años. Dijo que, de recorrer el interior profundo de la provincia, las únicas obras que sobresalen son las de Perón, Néstor o Cristina.
Y, en verdad, las cosas no pueden ser de otra manera. De las viejas obras (escuelas, hospitales,  caminos, etc.) surge el sello indeleble del peronismo, hasta la llegada de Néstor Kirchner al poder. Poco hicieron por Catamarca las administraciones de Alfonsín, Menem y Fernando de la Rúa. Hasta los gobiernos militares pueden mostrar más que ellos.
A partir del 2003, primero por el acercamiento del kirchnerismo con el exgobernador Eduardo Brizuela del Moral (fueron cinco años de relaciones carnales con recursos de dinero a raudales) y, más tarde, con Lucía Corpacci, pueden rescatarse como obras valiosas el dique El Bolsón, el dique Las Tunas, algún dique santamariano; rutas como Andalgalá - Belén, más de 110 nuevas escuelas, varios hospitales y minihospitales, la obra de gas para Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú; la circunvalación y miles de viviendas distribuidas en todo el territorio, con Valle Chico como punta de lanza.
Todo esto, que no es relato, se paró desde 2015 a 2019. Y para ello anotemos un dato insoslayable: no hubo en el período de referencia una sola licitación nueva (si alguien quiere desmentirlo, con dato concreto, puede hacerlo). Lo poco que llegó a Catamarca fueron dineros en cuentagotas para terminar lo mínimo que faltaba del trazado Andalgalá - Belén, la remodelación del Hospital de Niños y algo para no discontinuar viviendas. En todos los casos, obras a punto de finiquitarse y contratos firmados durante el kirchnerismo.
A pesar de estas evidencias de discriminación, Macri consiguió en Catamarca el 34% de los votos en las elecciones de octubre de 2019 y, de todas las categorías, fue el candidato más votado de la alianza Juntos por el Cambio. Tuvo más adhesiones que el postulante a gobernador, diputados y senadores, concejales, etc.

Capitalismo para amigos
El paso del tiempo, como en cualquier otra actividad, suele ir desdibujando los acontecimientos políticos, cuando no deformándolos. Sin embargo, para los catamarqueños, será muy difícil olvidar la presidencia del ingeniero Macri. Por el desprecio absoluto a sus habitantes. Y por algo más.
En los últimos días, por los medios nacionales, nos enteramos de un caso que pinta de cuerpo y alma cómo pensaba y actuaba este curioso gobernante. 
Mientras en las provincias marginales de la Argentina crecía la pobreza como hierva mala, a través del Banco de la Nación, autorizó un crédito de más de 18.000 millones de pesos a una empresa cerealera de Rosario (Santa Fe) que, posiblemente, no le devuelva un penique al Estado benefactor de amigos y poderosos. Por el contrario, hay serios indicios de que esta empresa, que fue la principal aportante de fondos a la campaña de Macri, se concurse o se declare en quiebra.
La cifra realmente asusta. Para dar una dimensión de lo que significa podríamos decir que se acerca al doble del presupuesto anual de Catamarca. Ni hablar si la comparamos con el aporte de Cambiemos a la provincia durante los cuatro años que le tocó gobernar, que no llega ni al 1% de lo se prestó (¿o se le regaló?) a un integrante de la cofradía macrista.
Para Catamarca, y tantas otras provincias no oficialistas, no había dinero. Para una sola empresa, integrante del círculo íntimo, se podían destinar 18.000 millones de pesos de un solo plumazo. No es ficción, sino un hecho real. Sucedió, entre 2015 y 2019, en un país llamado Argentina.


El Esquiú.com
 

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0%
Incertidumbre
33%
Indiferencia

Comentarios

8/2/2020 | 10:33
#0
En estos pasados 4 años, creo recordar que Catamarca tuvo SUPERÁVIT. O sea Situación de la economía en que los ingresos son mayores que los gastos. Por eso, tal vez, no le enviaron más fondos. Aunque creo recordar que una LICITACIÓN POR 500 MILLONES DE PESOS se hizo a mediados del último período presidencial.

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