Opinión del CPN Germán Vittore

Ojalá, “Morenita”

domingo, 24 de mayo de 2020 00:31
domingo, 24 de mayo de 2020 00:31

El estado de situación socioeconómico que estamos viviendo en estas épocas pandémica y pos-epidémica amarilla es sin dudas crítico y delicado; ¿quién puede no percibirlo, no? 

Derrumbe pandémico

Para ir asimilando esta realidad, esta semana se conoció que la actividad económica de marzo, que sufrió los primeros 10 días del embate de la cuarentena, se desplomó estrepitosamente. El Indec informó que el P.B.I. de ese mes cayó un 9,8 % respecto de febrero (motorizando una caída acumula del 10,9 % en el trimestre). Si se observa cómo evolucionaron las diferentes ramas de actividad respecto de igual mes del año anterior, salvo “electricidad, gas y agua”, que creció (6,7 %), todo el resto se derrumbó; los que más sufrieron, entre otros, fueron “construcción” (- 46,5 %), “hoteles y restoranes” (- 30,8 %), “industria” (- 15,5 %) y “comercio” (- 11,2 %). 


Es lógico esperar que esta caída se agrave fuertemente en abril (con desmedidos impactos en las ramas más afectadas), algunos “gurúes” ya estiman que el P.B.I. del 1er. cuatrimestre de este 2020 pandémico caería en más de un 30 %. 
No nos debería sorprender que los efectos de casi paralizar la economía, priorizando la vida, dieran  un golpe histórico a los niveles de actividad económica, con todas las funestas consecuencias que esto conlleva.
Ante esta crítica situación, que no solo afectó los ingresos y puso en jaque el sustento de millones de argentinos de a pie sino también de las empresas afectadas por esta pandemia, el actual gobierno (al igual que todos los de este mundo) tomó la decisión de invertir cantidades astronómicas de dinero para auxiliarlos/as. 

Un Estado presente
Según un informe de la “Oficina del Presupuesto del Congreso”, se conoció que el Estado ya destinó, en estos 2 meses de “aislamiento social, preventivo y obligatorio”, $ 1.324.148 millones (¡más de $ 1,3 billones!, casi el 5 % del P.B.I.) para atender la emergencia sanitaria y económica derivadas del COVID-19 y la herencia PRO.
 El 57 % ($ 752.374 millones) se erogó para asistir a la población en general, a los trabajadores y a las provincias. Dentro de este universo se destacan: 
- $ 179.260 millones para el “Ingreso Familiar de Emergencia” (I.F.E.)
- $ 171.800 millones para cubrir salarios de trabajadores en relación de dependencia (A.T.P. y demás)
- $ 125.730 millones para ayudar financieramente a las provincias
- $ 85.926 millones para inversión en la obra pública (seguramente muy fuerte en el área salud)
- $ 42.788 millones de la “Tarjeta Alimentaria” y demás ayuda a comedores y compra de alimentos.
El 43 % restante ($ 571.774 millones), un monto muy importante, se utilizó para ayudas financieras: 
- $ 351.000 millones para subsidiar las tasas de interés y otorgar créditos a las empresas para garantizar la producción y abastecimiento con capital de trabajo y apoyar al pago de sueldos
- $ 220.774 millones para créditos a tasa cero para monotributistas y autónomos.

¿Cómo se financió toda esta asistencia?

Con una recaudación en caída, en sintonía con la evolución de la economía, y luego de emplear todos los recursos disponibles (hoy más “oxigenados” por algunos cambios en impuestos progresivos y por el no pago de la deuda defalcada -y sin tomar nueva-), el exceso de esta fuerte erogación fue cubierto con emisión.
Para tener una noción al respecto, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) señala que en los primeros 53 días de cuarentena, el Banco Central giró adelantos transitorios al Tesoro Nacional por $ 80.000 millones y realizó transferencias de utilidades por $ 600.000 millones (se podría concluir entonces que la emisión financió el 50 % de todo el auxilio pandémico erogado hasta ahora). Indicando que la asistencia monetaria ya acumula $ 912.000 millones en lo que va del 2020; aduciendo además que, es casi un hecho, será la mayor de las últimas tres décadas.
Si bien en la actualidad no es de esperarse que esta situación genere una escalada inflacionaria que nos lleve a una “hiper” (tema que a tantos asusta y que ya analizamos en la columna pasada, como botón solo basta relacionar el “derrumbe” con la “asistencia”), queda claro también que estos niveles de emisión no pueden mantenerse indefinidamente. 

Ojalá, “Morenita”

Ojalá el gobierno de “Les Fernández”: a) logre un acuerdo exitoso de la prorrogada refinanciación de la fugada deuda cambiemita (a pesar de no haberla discutido), para dar previsibilidad y liberar los fondos comprometidos, y b) continúe con firmeza la impronta de mejorar nuestros ingresos fiscales de manera progresiva.
Recordemos que ni bien asumió: # elevó la alícuota del impuesto a los bienes personales, # eliminó el tope a los derechos de exportación de la soja, # impuso un impuesto del 30 % para el atesoramiento de dólares y gastos en el exterior, etc., etc.; y ya en época pandémica, propuso el “impuesto a las grandes fortunas” para gravar solo a los patrimonios de los 12.000 compatriotas más ricos de nuestro país (que aunque indigne y parezca mentira, ¡aún ni siquiera fue tratado por el Congreso!). 
Si bien ambos hechos ayudarían indiscutiblemente a disminuir esta exorbitante emisión, es crucial que la amenaza sanitaria logre ser contenida y se pueda liberar de a poco la economía (como con la ayuda de nuestra “Virgen Morenita”, ocurre en nuestra provincia), lo que permitirá definitivamente mejorar la delicada situación que estamos viviendo.
Ojalá, “Morenita”.

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