33 de mano

Aquel septiembre del 88: “Aquí la cosa sigue igual”

martes, 22 de septiembre de 2020 02:00
martes, 22 de septiembre de 2020 02:00

   Hay temas musicales que, por su contenido, han quedado grabados en la memoria de los argentinos. Uno de ellos, sin lugar a dudas, es “Septiembre del 88”, inspiración de Cacho Castaña que entre recitado y canto narra una historia. De aquel septiembre a éste del presente, marcado por la maldita pandemia del coronavirus, han pasado 32 años y el relato de quien fuera un popular cantante está divido en dos partes que pasamos a contarlas.


La primera parte dice: “Septiembre de 1988, Buenos Aires, Argentina. Querido amigo: recibí tu carta desde Italia y me alegra mucho saber que todo está bien. Aquí la cosa sigue igual, no está transparente. La crisis se pasea por la calle y la tristeza del pueblo es como un barco que no llega a destino. No sé qué pasó. No sé cómo fue. Pero no te vuelvas. Te cuento por qué. Si vieras qué triste que está la Argentina. Tiene la mirada de los caminantes que ya no caminan. Se muere de pena por tanta mentira, de tanta promesa por nadie cumplida. Si vieras sus calles, que tanto reían, ya no son las mismas. Si vieras qué triste que está la Argentina. Tiene la nostalgia de aquellos amantes que nunca se olvidan. La hicieron de goma. Parece mentira. La gente se escapa, pero no hay salida. Y hasta los gorriones, de tanta tristeza, se fueron de gira”. Esa es la mitad de la canción. Se recordará, por aquel septiembre de 1988 el presidente de los argentinos era el querido y recordado gran demócrata Raúl Ricardo Alfonsín, cuya gestión cayó en la telaraña de una terrible hiperinflación. Después, la composición de Cacho Castaña –que falleció el 15 de octubre del año pasado- tiene un notable giro y se sostiene en la esperanza.

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La segunda parte: “Querido amigo, se me acaba de volcar el mate sobre la carta que te iba a mandar, por eso te vuelvo a escribir. Me alegra mucho saber que te va bien. Aquí la cosa sigue igual. Pero de una manera u otra vamos a salir adelante. Hay algo que no se debe perder nunca y es la esperanza. Si vieras que linda que está la Argentina. Tiene la mirada de la primera novia que nunca se olvida. Desde los balcones llueven las glicinas y a pesar de todo, camina y camina. Hay nuevos poetas que escriben sus tangos y hay nuevos cantores. Y sigue teniendo la vieja locura: que al doblar la esquina haya una aventura. Ya ves, sigue viva y, a pesar de todo, llena de ternura. Si acaso te encuentras con otro emigrante, decile que vuelva, que pronto seremos mejor que antes. Que todo fue culpa de cuatro atorrantes que solo lograron que el pueblo no cante. Volvé cuando quieras, que juntos podremos salir adelante”.


Desde aquí, nos aferramos con uñas y dientes a la esperanza que inspira a Cacho en su segunda carta y lo hace con un categórico rechazo a la grieta instalada cuando sugiere que “juntos podremos salir adelante”. No hay otra manera: hay que erradicar la dañosa grieta y la profunda división que castiga al país tanto o más que la horrible pandemia; extirpar de cuajo tamaña fractura entre los argentinos, que solamente beneficia a los que hacen uso y abuso del poder y se creen dueños absolutos de la verdad. Solamente con acuerdos, con consensos –por lo que tanto luchó el inolvidable Raúl Ricardo Alfonsín- se podrá mirar con optimismo el futuro. Por favor: ¡no nos roben la esperanza! De paso, recordarle al señor presidente Alberto Fernández, que el “Nunca más” también alude a la “obediencia debida”. Todavía está a tiempo de escaparle a la trampa.


Kelo Molas
 

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Satisfacción
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Esperanza
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Bronca
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Tristeza
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Incertidumbre
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Indiferencia

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