A pesar de las críticas

Villarruel no da marcha atrás con los aumentos en el Congreso

Ni siquiera se pronunció públicamente sobre el tema.
lunes, 11 de marzo de 2024 00:59
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La polémica por el aumento de las dietas de los legisladores lejos está de ceder, más bien lo contrario. Pasan los días y crecen las repercusiones de un tema que nadie esperaba que estallara así, sobre todo teniendo en cuenta que este acuerdo salarial fue suscripto el pasado 24 de febrero, fecha en la que se lo anunció.
Está bien que en esa oportunidad, el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, no aclaró que el acuerdo salarial que establecía un incremento del 28% dividido entre los meses de enero y febrero se extendería también a los legisladores. De hecho, cuando se difundió esa noticia aclaró que no se había informado si el incremento se haría extensivo a los diputados y senadores.
En rigor, no hacía falta aclararlo, pues a partir de una disposición que ahora todos recuerdan del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner suscripta por los presidentes de las cámaras Amado Boudou y Julián Domínguez –recordar que es otro poder-, esos aumentos están enganchados con los de los trabajadores legislativos. Se hizo precisamente para terminar de una vez con el impacto habitual que en cualquier tiempo genera la difusión del aumento de las dietas, y para evitar los desfasajes entre ambas cámaras. Al estar enganchados, los aumentos son los mismos que perciben los empleados legislativos y se suponía que evitarían en el futuro que todos los ojos se posaran en el Congreso cada vez que trascendiera un aumento.
Ahora este tema de los haberes de los senadores nacionales amenaza con complicarle la existencia a Victoria Villarruel, quien a diferencia de su par de Diputados no ha opinado públicamente sobre la cuestión, pero ya ha trascendido que no seguirá el mismo camino que Martín Menem. Por el contrario, no piensa retrotraer el aumento, ni avanzar con derogación de ninguna reglamentación sobre el tema.
Pasa que tiene problemas políticos más serios que atender, en los que este tema solo contribuiría a complicarle más la situación y minar de paso su autoridad. Así lo piensa la vicepresidenta de la Nación, que considera que su principal desafío hoy es defender el decreto de necesidad y urgencia 70/23, cuando la oposición tiene el número suficiente para rechazarlo.
Sería la primera vez que sucediera eso con un presidente en vigencia (el kirchnerismo alcanzó a rechazarle un DNU a Mauricio Macri cuando éste ya no era presidente). Si bien eso no alcanzaría para que el mega DNU pierda vigencia, sería un ruido político lo suficientemente importante para afectar al Gobierno nacional en su conjunto.
Desde la Casa Rosada, sin embargo, no estarían tan asustados con eso, pues consideran que algo así, que en definitiva no alcanzaría para voltear por completo al DNU, expondría malamente a “la casta” en general y el Congreso en particular. Esa pareciera ser la principal obsesión del Poder Ejecutivo.

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