Los 100 días de Milei

Mucho grito y látigo para disimular una dramática fragilidad política

La destrucción total del salario de los trabajadores y la inflación descontrolada, sellos de la gestión.
miércoles, 20 de marzo de 2024 00:25
miércoles, 20 de marzo de 2024 00:25

Ninguna ley aprobada en el Congreso, un DNU que tambalea, déficit de gestión política y social, látigo fiscal y superávit financiero. Javier Milei cumple 100 días en el poder sin resistencia externa y con la inflación más alta del mundo.

El Presidente ocultó detrás de un feroz recorte del gasto la debilidad política de una administración que confrontó desde el primer día con los gobernadores, el Congreso y la CGT, que le propinó de entrada un simulacro de paro general.

La derrota en fases de La Libertad Avanza en Diputados tras el rechazo de la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos marcó el inicio del gobierno de Milei.

La guerra abierta con los Gobernadores a través del recorte de fondos para obra pública, el freno a las partidas discrecionales y la quita de los subsidios al transporte además de la eliminación del fondo nacional de incentivo docente dejó aislada a la Casa Rosada que también sufrió el rechazo al DNU 70/2023 en el Senado.

No alcanzó con la convocatoria a un difuso Pacto de Mayo donde el Poder Ejecutivo Nacional impuso como condición previa la aprobación de la ley ómnibus a cambio de reponer el impuesto a las Ganancias para coparticipar esos fondos con las provincias.

Las esquirlas de la derrota legislativa astillaron el gabinete de Milei. Flavia Royón fue desplazada de la Secretaría de Energía como castigo al gobernador de Salta, Gustavo Saenz, por el voto de sus diputados contra un inciso de las facultades delegadas.

Osvaldo Giordano fue eyectado de la Anses por el voto de su pareja, la diputada cordobesa Alejandra Torres. Antes, la interna del gabinete se había fagocitado a Guillerno Ferraro, titular del Ministerio de Infraestructura que fue desguazado y devorado por la dupla Nicolas Posse-Luis Caputo.

Caputo emergió así como el superministro que concentró el manejo de la billetera oficial incluso en la relación con las provincias avanzando así sobre facultades del Ministerio del Interior que conduce Guilermo Francos.

El titular de Economía absorbió el manejo de transporte, comunicaciones, obra pública, energía y minería, áreas que al inicio de la gestión estaban bajo la órbita de Infraestructura. Caputo avanzó así con el recorte de partidas en todas las áreas del gobierno nacional y también sobre las jurisdicciones provinciales.

La desregulación de los precios y el congelamiento de los salarios agravaron el cuadro inflacionario que estará por encima del 100% en el primer semestre sin que asome un plan alternativo al enfriamiento de la economía para combatir la inflación.

El déficit en la gestión y el aislamiento político de Milei contrastan sin embargo con su habilidad para concentrar el aparato comunicacional del gobierno, diseñar su propia agenda en medios al margen del ajuste y flotar con niveles de aprobación superiores al 45% ante la opinión pública.

Desde sus redes sociales, el Presidente impone la conversación pública y desvía los efectos del ajuste a debates sobre divas pop como Lali Esposito o el tamaño de los caniles para sus hijitos de cuatro patas. Milei goza además de un capital político clave: su falta de prontuario en la gestión pública ante el reciente fracaso de Juntos por el Cambio y de Unión por la Patria en el combate contra la inflación.

Sobre ese escenario volátil avanza Javier Milei hacia un difuso Pacto de Mayo.

Con el “liberal libertario experto en crecimiento económico con o sin dinero”, por primera vez en la historia el salario registrado promedio queda por debajo de la línea de la pobreza.

Lo concreto es que mientras el presidente y su entorno juegan a la batalla cultural en twitter los trabajadores argentinos cuelgan cada vez más de la línea de pobreza: al revés de lo que dijo en camapña. Milei ha mentido y lo sigue haciendo. Y no hay relato que pueda contradecir esa dura realidad.

 

Gabinete volátil

El presidente de la Nación, Javier Milei, cumple este martes 100 días de gobierno. En ese tiempo, hasta el momento, unos 15 funcionarios ya dejaron su cargo, en lo que fue un inicio frenético de la gestión de la La Libertad Avanza.

 

Salarios destruidos

Con Milei, la inflación en el país se disparó a niveles astronómicos, aunque él insista en felicitarse porque “evitó una híper”.

Y la contracara de la inflación descontrolada que se descontroló con el nuevo rumbo económico de Milei y Caputo es la destrucción total del salario. 

Mes a mes, el poder adquisitivo del ingreso de los trabajadores pierde por goleada con el aumento de los precios. 

La famosa frase Perón sobre sueldos subiendo por escalera y precios subiendo por ascensor fue llevada al paroxismo por un Gobierno libertario que, como novedad política, abandonó su filosofía de no intervención del Estado en la economía particularmente para la fijación del salario mínimo y puesta de tope a las paritarias.

Entre motosierra y licuadora, se masacró a los laburante: Milei ya tiene el título de ser el presidente que más hizo caer el poder adquisitivo de los trabajadores en un mes.

Al mismo tiempo aniquilaron los ahorros, los plazos fijos, subieron los precios de servicios e impuestos.

Una política impiadosa y cruel, que desnuda la mayor mentira de Milei, el candidato que prometía que el ajuste lo iba a pagar “la casta”.

La casta, por cierto, está muy bien acomodado en su gobierno, donde a la vez otorgan sueldos varias veces millonarios a familiares y amigos.

La licuadora al ingreso de los trabajadores condujo a una realidad impactante. Por primera vez desde el 2016, cuando el Indec retomó la medición de la Canasta Básica Total (CBT), entendida como el total de gastos de una familia de dos adultos y dos menores para cubrir el 100% e sus necesidades básicas, el salario promedio del sector formal quedó por debajo de ese nivel. 

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