Femicidio de la peluquera en Tucumán: "La hijita vio todo"

"Cuando el tipo entró corriendo, como era el abuelo, la nenita venía corriendo para abrazarlo, pero él estaba enceguecido", relató una vecina.
miércoles, 27 de enero de 2021 11:23

La localidad tucumana de Bella Vista sigue conmocionada por el femicidio de la joven peluquera Rocío Macarena Quesada.

La joven de 28 años se encontraba junto a su hija y una clienta en su local de  peluquería cuando su ex suegro Roberto Rojas la atacó a balazos por considerarla responsable de la muerte de su hijo, ocurrida tiempo atrás en un accidente de tránsito. Tras perpetrar el brutal crimen, el hombre se suicidó en el lugar, de un balazo en la cabeza.

Una vecina que estaba sentada en la vereda cuando ocurrió todo, dio detalles del asesinato ocurrido cerca de las 20 de este sábado en Atilio Santillán 48, donde la víctima tenía el local.

"Lo vi al señor que estaba detrás de ese árbol. Cuando Macarena le abre a una clienta para hacerla pasar, el tipo sale corriendo con una pistola negra en la mano. Salgo de mi casa, grité a los vecinos que llamen a la policía. Cuando entro (a la peluquería), ella estaba ya tirada en el suelo, tenía dos tiros en la espalda y ahí estaba él... tirado también... ya se había pegado un tiro", contó la mujer, que declaró como testigo en la Comisaría.

De acuerdo al relato de la testigo, ella entró a la peluquería a ayudar a la víctima pero, al ver la sangrienta escena, levantó y auxilió a la hijita de Quesada, que "vio todo". "Cuando el tipo entró corriendo, como él era el abuelo, la nenita venía corriendo para abrazarlo, pero él estaba enceguecido. (Quesada) entró corriendo y le gritaba a la clienta que corra. 'Que llamen a la policía porque la va a matar', decía yo", detalló al Canal 10 de Tucumán.

Por su parte, la clienta que ingresaba al local al momento del crimen también brindó su testimonio. "Él sacó el arma y empezó a pegar tiros. Entonces, ella corre para la peluquería y yo corro por el pasillo de su casa. Y él la empezó a seguir a ella, creo que le pegó dos tiros, yo sólo lo que hacía era correr", señaló aun conmovida.

Y continuó: "Yo pensaba que entraba a robar, nunca imaginé que era el ex suegro, tampoco imaginaba que tenía un arma. Él empezó a hacer tiros desde la vereda y ella no alcanzó a cerrar el portón, entró en estado de shock y salió corriendo. Él entró y siguió haciendo tiros en la galería, y ahí la empezó a seguir a ella".

Según la mujer, la intención de la víctima era escapar por una puerta que tenía al fondo de la peluquería: "Detrás de la casa había varios hombres, entre los que estaba el tío de ella, yo le grité que la habían matado a ella y a la hija".

Quesada murió mientras era trasladada de urgencia al hospital de Bella Vista, mientras que Rojas se suicidó en el mismo lugar del hecho, informó el Ministerio Público Fiscal (MPF).

De acuerdo a las primeras investigaciones, el atacante responsabilizaba a la joven peluquera por la muerte de su hijo, ocurrida hace tiempo atrás al chocar su moto contra un paredón cuando conducía en evidente estado de ebriedad.

Además, la familia del joven señaló que este no podía ver a su hija porque Quesada lo impedía, por lo que cayó en depresión. Nunca le perdonaron la actitud asumida, ya que, a su entender, fue lo que provocó la muerte de su hijo.

Los allegados y familiares de Quesada aseguraron que existía una orden de restricción contra el asesino para "preservar la salud física y mental" de la hija que tenía la víctima.

“Es un hecho aberrante que judicialmente está resuelto, en razón de que se extingue la acción penal por la muerte del autor del mismo”, explicó por su parte a Télam Carlos Berarducci, de la Unidad Fiscal de Homicidios.

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