En la Capilla del Buen Pastor

Comenzó la Adoración Perpetua a la Eucaristía

lunes, 22 de noviembre de 2010 00:00
lunes, 22 de noviembre de 2010 00:00

El último domingo, día en que la Iglesia celebró a Cristo Rey, Catamarca abrió sus puertas a la Adoración Perpetua de Jesús, presente en la Sagrada Eucaristía, una gracia especial en el marco del Año Jubilar por el Centenario de la Diócesis.
La fiesta se inició en el Santuario y Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle con la celebración de la Santa Misa, presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanč, y concelebrada por el Rector de la Santuario y Catedral Basílica, Pbro. José Antonio Díaz, y el asesor de la Unión Eucarística Reparadora (UNER), Pbro. Eugenio Pachado.
Una fervorosa multitud, entre quienes se encontraban los más de 800 adoradores, desbordó el templo catedralicio, para participar de este acontecimiento único en la vida de esta Iglesia particular.
En el comienzo de su homilía, el Señor Obispo reflexionó sobre la Solemnidad de Cristo Rey, indicando que “la pregunta que debemos hacernos no es si Jesús reina o no en el mundo, sino si reina dentro de mí, dentro de ti. No si su realeza está reconocida por los Estados y por los gobiernos, sino si es reconocida y vivida por mí y por ti”.
Al referirse al lanzamiento de la adoración eucarística perpetua en nuestra Diócesis, en la capilla de las Hermanas del Buen Pastor, afirmó que “el núcleo del culto eucarístico es adorar a Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero, realmente presente en la Eucaristía”, agregando que “la Iglesia cree y confiesa que en el augusto sacramento de la Eucaristía, después de la consagración del pan y del vino, se contiene verdadera, real y sustancialmente Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y Hombre, bajo las apariencias de aquellas cosas sensibles. La verdadera presencia del Señor es el fundamento primero de la devoción y el culto al Santísimo Sacramento. Ahí está Jesucristo, el Señor”.
Asimismo, manifestó que “la piedad eucarística no está fundada en un puro sentimiento sino en la fe… Por tanto, este culto de adoración se apoya en una razón seria y sólida, ya que la eucaristía es a la vez sacrificio y sacramento, y se distingue de los demás en que no sólo comunica la gracia sino que encierra de un modo estable al mismo autor de la gracia”.

El mayor tesoro

“La eucaristía es el mayor tesoro de la Iglesia y se ha ofrecido a todos para que todos puedan recibir por ella gracias abundantes y bendiciones. Adorar es entrar en íntima relación con el Señor, presente en el Santísimo Sacramento. Adorar a Cristo en el Santísimo Sacramento es la respuesta de fe y de amor hacia Aquel que siendo Dios se hizo hombre”, expresó Mons. Urbanč.
Luego explicó que “adorar es comunión no sacramental sino espiritual. Es una forma sublime de permanecer en el amor del Señor… Es una dulce obligación de amor. Quien adora da testimonio de amor, del amor recibido y del amor correspondido. Y da testimonio de su fe”.

Procesión por calles de la ciudad

Una vez finalizada la Santa Misa, comenzó la procesión con la Sagrada Eucaristía, que fue colocada en una custodia bellamente adornada con flores rojas, y portada por gauchos. La columna procesional fue encabezada por el Obispo Diocesano y los sacerdotes concelebrantes, a quienes se sumaron en la marcha el Vicario General, Pbro. Julio Quiroga del Pino y otros presbíteros. La gran cantidad de marchantes, entre quienes se hallaban adoradores, miembros de la Unión Eucarística Reparadora (UNER) y de otras instituciones y movimientos, partió desde el Paseo de la Fe y se desplazó por calles República, Rivadavia y San Martín hasta Maipú, llegando a la Capilla de las Hermanas del Buen Pastor. Los sones de la Banda de Música de la Policía de la Provincia anunciaron la llegada al templo, donde el Santísimo Sacramento fue recibido con pétalos de flores, mientras los pañuelos flameaban en lo alto. Fue un momento muy emotivo que se vivió entre cantos y vivas al Señor.
Luego de que Mons. Urbanč dio lectura a la Carta Pastoral elaborada con ocasión de esta feliz realidad para la Iglesia Diocesana, se concretó el ingreso al templo donde el Santísimo Sacramento fue colocado en el altar, para dar inicio a la adoración, ante el aplauso y los gestos de amor de los presentes.
Así culminó una intensa tarea de preparación, llevada adelante por integrantes de la UNER Catamarca, con la valiosa colaboración de hermanos misioneros de otras diócesis del país, bajo el impulso del Señor Obispo.
De esta manera, la Iglesia de Catamarca tiene la gracia de que las puertas de la capilla de las Hermanas del Buen Pastor estén permanentemente abiertas para adorar a Jesús Vivo en la Eucaristía. Él espera.
 

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