Análisis del psicólogo y abogado Bruno Jerez

Resiliencia: superar la adversidad

miércoles, 24 de noviembre de 2010 00:00
miércoles, 24 de noviembre de 2010 00:00

Todos los días nos encontramos con personas que viven situaciones trágicas o de estrés, que parecen difíciles o imposibles de superar.
Sin embargo, la realidad nos muestra que no sólo las superan, sino que salen renovados y enriquecidos de esas circunstancias adversas. Esa reacción se denomina resiliencia, y se la entiende como “la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas”.
Todos conocemos a alguien que ha desarrollado competencias a pesar de haber sido criado en condiciones que aumentan las posibilidades de presentar patologías mentales o sociales. Por ejemplo Flavia (24), con su situación de niña abandonada por sus padres en un instituto social y que en la actualidad ha podido arribar a un título de psicopedagoga y trabajar con gran potencia.
Lo interesante de la persona con alta resiliencia es la posibilidad de haber creado verdaderos escudos protectores (mentales) contra fuerzas negativas, expresadas en términos de daños o riesgos, que atenúan así sus efectos y, a veces, transformándolas en factor de superación de la situación difícil.
Factores de riesgo: son todas aquellas características del entorno social, económico y natural, que aumentan la posibilidad de desarrollar desajustes psicosociales.
Factores protectores: son aquellas características que elevan la capacidad de la persona para hacer frente a la adversidad y disminuir la posibilidad de desarrollar descompensaciones psicológicas.
Individuos resilientes: son aquéllos que al estar insertos en una situación de adversidad, al estar expuestos a un conglomerado de factores de riesgo, han desarrollado la habilidad o la capacidad de utilizar aquellos factores protectores para sobreponerse a la dificultad, crecer y desarrollarse adecuadamente, llegando a madurar como seres adultos competentes, pese a los pronósticos desfavorables.

LOS PILARES DE LA RESILIENCIA

Estos son algunos de los pilares en que maduran las características de la persona resiliente:
Introspección: capacidad de preguntarse a sí mismo y darse una respuesta honesta, directa y utilitaria en la vida cotidiana. No se mienten a sí mismos, ni encubren la realidad aunque sea dolorosa.
Independencia: saber fijar límites entre uno mismo y el medio con problemas, de mantener distancia emocional y física sin caer en el aislamiento. Interactuar libremente con responsabilidad, honestidad y fortaleza.
Capacidad de relacionarse: habilidad para establecer lazos e intimidad verdaderos con otras personas, para equilibrar la propia necesidad de afecto con la actitud de brindarse a los otros. Dejar de lado la envidia, los celos, el menosprecio, la discriminación. Utilizar la igualdad como ente primero de relación social.
Iniciativa: gusto de exigirse y ponerse a prueba en tareas progresivamente más complejas.
Humor: encontrar lo cómico en la propia tragedia. Desarrollar el buen humor.
Creatividad: capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos y el desorden.
Ética: extender el deseo personal de bienestar y riqueza emocional y económica a toda la humanidad y asimismo la capacidad de comprometerse con esos valores. En resumen, BIEN COMÚN. Este elemento ya es importante desde la infancia, pero a partir de los diez años los padres deben fortalecerlo en sus hijos, los docentes en sus alumnos, los superiores en los subordinados.
Autoestima consistente: Base de los demás pilares y fruto del cuidado afectivo consecuente del niño o adolescente por parte de un adulto significativo.

LA RESILIENCIA ES LA NATURALEZA DINÁMICA.

No siempre se mantiene con la misma fortaleza el espíritu resiliente, a veces decae, preso de las embestidas del destino o de malas desiciones, y puede variar a través del tiempo y las circunstancias. Pero el desánimo es sólo una etapa a la que le seguirá otra mejor.
*La resiliencia debe ser fomentada.
A los factores temperamentales (nacimiento) se suman los factores ambientales, los cuales pueden ser adquiridos, promovidos y modificados. Cualquier adulto puede promover la resiliencia, ya que como tal tiene la responsabilidad de cuidar y proteger a niños y adolescentes, asegurarles afecto, confianza básica e independencia.
* La resiliencia es una capacidad universal
Todos tenemos el potencial de desarrollar la resiliencia personal. Todos contamos con ciertos recursos que nos pueden ayudar a sobrellevar la adversidad. Nuestra tarea está en desarrollar todas las señales de resiliencia y los recursos que poseemos, por mas débiles que parezcan.
* Conclusiones para líderes
Es importante entender la resiliencia como un proceso de superación de la adversidad y responsabilidad social y política, ya que puede ser promovida con la participación de padres, investigadores, personas que trabajan en el terreno implementando programas psicosociales, servicios sociales, los políticos y la comunidad. De esta manera, la resiliencia permite una nueva epistemología del desarrollo humano, en tanto enfatiza el potencial humano; no se trata sólo de elaborar planes contra la pobreza, la marginalidad, el alcoholismo, sino planes enfocados en zonas libres de conflicto del ciudadano. Un enfoque en resiliencia permite que la promoción de la calidad de vida sea también una labor colectiva. La evolución se da en especie.
 

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