Salud

El hábito del cigarrillo: ¿Como repercute en nuestro cuerpo fumar?

sábado, 06 de noviembre de 2010 00:00
sábado, 06 de noviembre de 2010 00:00

Cómo afecta el mal hábito del tabaco a nuestro cuerpo:

• Vasos sanguíneos: el cigarrillo aumenta la presión sanguínea, estrecha los vasos e incrementa el colesterol que se deposita en sus paredes internas, entorpeciendo la correcta circulación.

• Pulmones: son muchos los químicos inhalados al fumar un cigarrillo y son considerados como los principales agentes cancerígenos. Otro componente como el alquitrán, exceptuando el 30 por ciento que se exhala, queda retenido en millones de gotitas microscópicas que penetran en las células y dificultan el mecanismo de la respiración y su función de limpieza del cuerpo. Los fumadores se agitan, suelen quedarse sin aliento y son proclives a padecer de enfisema pulmonar.

• Corazón: Otra de las repercusiones que tiene fumar, es que la nicotina es responsable del aumento de la frecuencia cardíaca, la presión sanguínea, produce adrenalina y aumenta los depósitos de grasa.

• Sangre: los glóbulos rojos absorben el monóxido de carbono del humo del cigarrillo disminuyendo de ese modo su capacidad de absorber oxígeno para oxigenar todo el organismo.

• Músculos: gracias a la acción del cigarrillo estos pierden fuerza, resistencia y tonicidad por la mala irrigación de la sangre.

• Cerebro: la nicotina llega al cerebro apenas unos segundos después de haber dado la primera pitada. Los efectos sobre el sistema nervioso son complejos, pero entre los más conocidos se encuentran la estimulación, la irritación, la relajación, la depresión y mejoramiento de la memoria.

• Estómago: el cigarrillo incrementa la cantidad de ácido estomacal, lo que deriva en úlceras.

• Boca, laringe, faringe y garganta: las sustancias contenidas en el cigarrillo irritan el revestimiento interno de la cavidad bucal, aumentando el riesgo de padecer cáncer en esa zona, así como en la laringe y faringe.

• Varios: Además de todos los daños mencionados, el cigarrillo provoca disminución del apetito sexual; produce resecamiento, decoloración y arrugas en la piel.

Fuente: Revista Buena Salud
 

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