Postal de una tarde bienaventurada

El obispo Luis Urbanc dedicó su discurso a los fieles alejados de la iglesia
miércoles, 8 de diciembre de 2010 00:00
miércoles, 8 de diciembre de 2010 00:00

En su alocución final, el obispo Luis Urbanc se refirió a la celebración del Centenario Diocesano, y agradeció el acompañamiento del Nuncio Apostólico, Adriano Bernardini.
Dirigiéndose al pueblo católico, hizo un llamado a acercarse a la Iglesia. “Así se podrá revertir el descompromiso y la falta de participación de no pocos católicos y de la ciudadanía en general, a fin de que todos seamos verdaderos”. “Al concluir esta hermosa procesión, con la que nos despedimos hasta el 8 de mayo próximo para celebrar los 120 años de tu coronación como Reina, quiero confiarte el lanzamiento de la Gran Misión Diocesana, con la que participamos de la Misión Continental, tan certeramente inspirada por el Espíritu Santo en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida, Brasil, en Mayo de 2007”.
Asimismo, expresó: “Que a lo largo de 2011 profundicemos y ayudemos a internalizar el valor de la vida. Ayúdanos a salir de nuestras comodidades y seguridades para ir, como buenos samaritanos, al encuentro de los más alejados, excluidos y, sobre todo, de aquéllos a los que como sociedad hemos declarado sobrantes o no gratos”. “En verdad, Madre de los discípulos misioneros, esta misión debe ser una renovada pastoral de la fe, una fe que nos haga refundar nuestra vida, personal y social, en Cristo, desde una experiencia profunda de inclusión y comunión, a partir de un encuentro real y comprometido con la persona de tu Hijo resucitado y celebrado en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía y la Reconciliación, desde su punto de partida: el Bautismo”.

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