Emotiva ceremonia religiosa

Después de más de 40 años Tinogasta tiene nuevo párroco

El padre Julio Niñoles pasó a ser párroco Emérito y lo sucedió el joven sacerdote Esteban Chaile.
sábado, 31 de julio de 2010 · 00:00

Ayer asumió sus funciones el nuevo párroco de Tinogasta, Pbro. Laureano Esteban Chaile, en la Santa Misa presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanč, y concelebrada por los Vicarios Episcopales para la Pastoral Diocesana; y para la Educación, Pbros. José Antonio Díaz; Héctor Salas y Víctor Hugo Vizcarra, respectivamente; los sacerdotes de los Decanatos Oeste, Centro y Capital; además del Pbro. Nicolás de la Vega, párroco de Aimogasta, de la hermana Diócesis de La Rioja. Estuvieron prestando su servicio los diáconos
José Aguirre y Marcelo Amaya, quienes junto al joven Eugenio Pachado serán ordenados presbíteros, el miércoles próximo.

La celebración Eucarística se llevó a cabo en el templo parroquial de San Juan Bautista, que se vio colmado de fieles,  Asistieron especialmente a la celebración fieles del departamento Belén, de donde es oriundo el Padre Chaile, entre los que se encontraba el
jefe comunal de Londres, Dr. Gilberto Santillán. Además, llegó a Tinogasta un nutrido grupo de personas de la parroquia San Roque de La Chacarita, (ciudad Capital), donde el flamante párroco se había desempeñado como Vicario Parroquial.

Agradecimiento a Niñoles y a Chaile

En el inicio de la ceremonia se leyó el decreto de designación del nuevo párroco, dando paso luego a la escucha de la Palabra de Dios.
Durante su homilía, Mons. Urbanc expresó su gratitud al Padre Julio Niñoles por tantos años ininterrumpidos, que dedicó a la comunidad de Tinogasta, y al Padre Chaile por aceptar este compromiso, que deberá asumir con la ayuda de Dios y de toda la comunidad.
Asimismo, hizo hincapié en la figura del sacerdote como maestro y pastor, que no debe tener miedo a enseñar y a dejarse enseñar por la comunidad. “El sacerdote es maestro de la vida y debe poner la calidez y todo lo que implica ser maestro”, indicó Mons. Urbanč, exhortando al Padre Chaile a que “los caminos que transite sean los caminos de Jesús, quien es el Maestro de todo sacerdote”.
También se refirió a la misión que tendrá de acompañar a los miembros del colegio Sor Pierina, para que la tarea educativa esté estrechamente unida al servicio profético. Y pidió a los fieles que recen mucho por el párroco y por quienes lo acompañarán en la asistencia espiritual de esta porción de la Iglesia diocesana.

Luego de la profesión de fe y la renovación de las promesas sacerdotales, se entregaron al nuevo párroco los óleos sagrados y un cáliz.


Antes de la bendición final, el Vicario Episcopal para la Educación, Pbro. Víctor Hugo Vizcarra, leyó el decreto de nombramiento del Pbro. Laureano Esteban Chaile como representante legal del Colegio Sor Pierina, cuya función desempeñó hasta ese momento el Sr. Horacio Saldaño, a quien agradecieron su labor y entregaron una Imagen de la Virgen del Valle.

Un momento muy emotivo fue la despedida al Párroco Emérito, Mons. Julio Niñoles, quien estuvo al frente de la parroquia durante varias décadas y que debido a sus 89 años de edad, presentó su renuncia, que fue aceptada por el Obispo.

Palabras del Padre Esteban

El flamante párroco se dirigió a los presentes, indicando: “Después del gran párroco que ustedes han tenido, la bondad de Dios quiso valerse de mí, un humilde servidor de la Viña del Señor, para confirmarme en la sagrada misión de pastorear esta comunidad que ha dado muchos frutos a la Iglesia Diocesana de Catamarca”.

“Lo que me une a ustedes es la misma fe, que acabo de profesar en el Credo. Esta fe es la que vengo a compartir, a alentar y a acrecentar junto a ustedes, para que sigamos unidos al único Señor Jesucristo. En esta tarea pastoral nos acompañará de manera especial nuestro Santo Patrono, San Juan Bautista”, dijo. En el marco del Año Sacerdotal, recordó a “pastores nativos de estas tierras, como el padre Juan Adolfo Nieva y el Padre Angel Custodio Oviedo, quienes tanto bien nos hicieron a los sacerdotes jóvenes con su testimonio y entrega”. Y agradeció al párroco saliente “por el gran apostolado que ha desarrollado durante más de cuarenta años en esta parroquia. Seguro que
necesitaré mucho de su sabiduría, experiencia y consejo para asumir esta responsabilidad”.

Luego de la celebración eucarística, los presentes compartieron un brindis fraterno.

Trayectoria

El nuevo párroco es oriundo de La Puerta de Corral Quemado, más precisamente del puesto Agua Dulce, en el departamento Belén.
Fue ordenado sacerdote, el 28 de diciembre de 1999. Ese mismo año fue designado Prefecto de Disciplina en el Seminario Menor de Catamarca, y a mitad de año comenzó su tarea como formador.

También dio cátedra en el Instituto San Pío X, en la ciudad capital, y en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, en el departamento Valle Viejo. Al año siguiente fue nombrado Vicario Parroquial en la parroquia San Francisco de Asís, departamento Andalgalá, acompañando al Padre Marcelino Ocampo, ya fallecido. Luego desempeñó idéntico servicio pastoral en la parroquia Nuestra Señora de Belén, colaborando en la acción evangelizadora con el párroco de ese entonces, Pbro. José Antonio Díaz, donde permaneció casi tres años. Posteriormente, su destino fue la comunidad parroquial de Nuestra Señora del Rosario, en la localidad de Hualfín, departamento Belén, donde permaneció durante cuatro años como Administrador Parroquial. Antes de ser designado para asumir por primera vez como Párroco, prestó sus servicios como Vicario Parroquial en San Roque de La Chacarita, en la ciudad capital, junto al párroco, Pbro. Jorge Lozano.

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