Alerta epidemiológico

Alarmante brote de sarampión

A nivel provincial, el Ministerio de Salud inició las medidas de prevención y control.
sábado, 21 de agosto de 2010 · 00:00

El 6 de agosto, los ojos de los epidemiólogos del país se concentraron en tres casos sospechosos de sarampión, una enfermedad que se encuentra en proceso de eliminación en las Américas. Recién el 18 de agosto fueron confirmados por los laboratorios nacionales de referencia. Dos casos importados de sarampión y un caso relacionado con la importación, en el partido de San Isidro, Provincia de Buenos Aires.
La situación llevó a las autoridades de la cartera nacional a declarar una alerta epidemiológica en todo el país, con la intención de sensibilizar la sospecha clínica e implementar en forma oportuna medidas de prevención y control. Actualmente, fuentes de la cartera sanitaria nacional confirmaron que se encuentran en una etapa de investigación de todos los contactos escolares, familiares y sociales de los casos, acción a la que se procedió luego de emitida la notificación. Además, se implementaron búsquedas activas de casos sospechosos en todos los lugares frecuentados por los casos confirmados de las zonas mencionadas.

Situación provincial

Los equipos sanitarios de la provincia, alertados por la situación a nivel nacional, “deberán estar atentos ante las consultas médicas de los síntomas característicos del sarampión, fortalecer los esquemas de vacunas y ante casos sospechados, notificar inmediatamente a la dirección de epidemiología”, según lo expresa un parte de prensa emitido por el Ministerio de Salud.

Sarampión

Enfermedad vírica aguda, potencialmente grave, transmisible y extremadamente contagiosa. Se manifiesta con fiebre, conjuntivitis, coriza, tos (triple catarro), exantema (como las manchas de Koplik) típico pero que no está presente en todos los casos, y erupción generalizada centrífuga, con espacios de piel sana, que comienza en la cara, en la zona retroauricular y desciende al tronco y por último, a los miembros. Luego de 5 a 7 días se observa una descamación furfurácea. Las complicaciones pueden ser por el mismo virus o por una sobreinfección bacteriana, e incluyen diarrea, otitis media, neumonía (es la causa mas común de muerte) y meningoencefalitis.
Se trasmite de persona a persona, por diseminación de gotitas de Flügge (a través del aire). La presencia de aerosoles permite la transmisión aérea en lugares cerrados (consultorios e internaciones).
Se aconseja a todas las personas que presenten erupciones en la piel y fiebre de más de 38º C que acudan rápidamente al médico, ya que ante la simple sospecha de tener sarampión o rubéola se deben implementar medidas inmediatas para tratar de contener la posible diseminación de estos virus.
El período de incubación dura unos 10 días, y varía de 7 a 18 días desde la exposición hasta el comienzo de la fiebre, y unos 14 días hasta que aparece la erupción. Constituye un riesgo para todas las personas que no han padecido la enfermedad o que no han sido inmunizadas. No hay un tratamiento específico para los casos.
La vacunación es la principal medida preventiva. Además, es indispensable realizar acciones de bloqueo ante la aparición de casos sospechosos, dentro de las 72 horas de captado el caso, a toda aquella persona de 12 meses a 50 años que no acredite vacunación con 2 dosis de Triple/Doble Viral o bien 1 dosis de Triple Viral y 1 de Doble Viral, y a todo aquel mayor de esta edad que manifieste no haber padecido la enfermedad.
La confirmación diagnóstica se realiza con datos clínicos, epidemiológicos y de laboratorio.

El virus: Datos en Argentina

En Argentina el virus del sarampión circuló libremente, provocando brotes esporádicos y afectando alrededor de 70.000 personas por año hasta 1972, fecha en que se introdujo la vacuna antisarampionosa, lográndose una reducción importante en el número de casos.
Desde el año 2000, no se habían confirmado casos de sarampión autóctonos.En el año 2009 se identificaron tres casos en Argentina relacionados con la importación o contacto de un turista extranjero.
Dado que esta patología se encuentra en proceso de eliminación en las Américas, se requiere incrementar las medidas que permitan establecer la posible fuente de contagio y circulación viral, así como reforzar la vigilancia intensificada y las coberturas vacunales adecuadas que impidan la aparición de casos secundarios.
La vacuna antisarampionosa es la principal medida preventiva.
 

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