Religiosas

Segunda ficha de la Lectio Divina

«¿Entiendes lo que estás leyendo?» (Hch 8,26-40).
sábado, 18 de septiembre de 2010 00:00
sábado, 18 de septiembre de 2010 00:00

Concluimos hoy el breve curso de Lectio Divina que iniciáramos el domingo 5 de septiembre, en coincidencia con el mes de la Biblia.
En esta tercera y última parte, publicamos la segunda ficha para practicar la Lectio Divina. Habíamos dicho que con estos términos, hablamos de un método para procurar la lectura orante de las Sagradas Escrituras.

«¿Entiendes lo que estás leyendo?» (Hch 8,26-40).

Esta pregunta, extraída del libro de los Hechos de los Apóstoles, será el eje de esta segunda ficha.
La práctica de la Lectio Divina puede realizarse individualmente, pero es mejor si se la realiza en grupo o comunitariamente. Inicialmente, es necesario tener en cuenta la ambientación.
Comenzamos con una breve oración en la que pedimos al Señor que su Espíritu nos abra el corazón para que podamos acoger y hacer vida la experiencia de fe con la que nos vamos a encontrar en su Palabra. A continuación, seguimos estos pasos.

Lectura atenta del texto

Vamos a leer juntos un pasaje de los Hechos de los Apóstoles, en el que hallamos a Felipe, un cristiano perteneciente al grupo de los Siete diáconos de la Iglesia de Jerusalén (Hch 6,5). En primer lugar, buscamos el testimonio de fe que está contenido en este pasaje.
• Proclamación de Hch 8,26-40.
• Reflexionamos en silencio: leemos de nuevo el pasaje personalmente y consultamos las notas que están al pie de nuestra Biblia.
• Entre todos tratamos de responder a estas preguntas:
¿Qué dificultades tenía el etíope para comprender lo que iba leyendo? Observamos lo que el texto dice. ¿De qué manera Felipe ayuda al etíope a superar las dificultades? Miremos ahora el entorno en el que se produce este cambio: ¿De qué manera se transforma la realidad entre el comienzo y el final del pasaje? (Nos demos cuenta de que se produce un paso de la esterilidad a la fecundidad). ¿Qué experiencia de evangelización está reflejada en este relato? ¿Qué lugar tiene la Escritura en este proceso?

Nos dejemos interpelar por la Palabra

Al leer este episodio del libro de los Hechos de los Apóstoles, nos habremos sentido identificados con aquel etíope que necesitaba de alguien que le echara una mano para comprender lo que leía. También nos habremos reconocido en Felipe, un agente de pastoral de la primeras comunidades cristianas que nos ofrece una lección de acompañamiento y pedagogía de la fe. ¿Cuál es mi experiencia de lectura de la Biblia?
¿Quién y cómo nos podría ayudar a comprender mejor las Escrituras?
¿Cómo podríamos nosotros ser Felipe, es decir, ayudar a otros a descubrir la gran riqueza que estamos encontrando en ellas?

La Palabra nos pide una respuesta

Expresamos en forma de oración todo aquello que hemos meditado y dialogado a partir de la lectura de este pasaje. Podemos dar gracias por aquellos que, como Felipe, nos han ayudado y nos ayudan a comprender las Escrituras.
También podemos ponernos nuevamente a disposición del Señor y pedirle que este ministerio esté cada vez más presente en su Iglesia.
• Volvemos a leer pausadamente Hch 8,26-40.
• Compartimos en voz alta nuestra oración.
• Podemos concluir recitando juntos una parte del salmo 119 (118) o cantando «Tu Palabra me da vida». (En nuestra web está el audio).

Para comprender mejor el texto

Tres son los personajes que aparecen en este relato. Para saber lo que hacen, lo mejor es fijarse en los verbos. Las actitudes, en cambio, se adivinan detrás de las acciones y son reveladas por ellas.
El Etíope es un funcionario de alto cargo en la administración de Candace, reina de los etíopes. Simpatizaba con el judaísmo y regresaba de Jerusalén de «cumplir sus deberes religiosos», lo cual indica que tenía profundas inquietudes. Va leyendo la Escritura pero es incapaz de entender lo que lee. Sabe que no entiende y así se lo manifiesta a Felipe. Al final su búsqueda desemboca en el encuentro con Jesús sellado por el bautismo.
Felipe es uno de los Siete diáconos del grupo de los helenistas (Hch 6,1-7), un verdadero «evangelizador» que después de la muerte de Esteban se dedica a predicar a Cristo en Samaría (Hch 8,4-8).
El Espíritu Santo no aparece directamente en escena, pero su presencia es evidente. Él es, en todo momento, quien lleva la iniciativa. Es el verdadero protagonista de la acción.
La Palabra de Dios desempeña un papel fundamental en el episodio, pues es el medio por el cual se produce el encuentro del eunuco con Jesús resucitado y la incorporación a la comunidad cristiana por medio del bautismo.
Seguramente nosotros, al tener la Biblia en las manos, habremos pensado como el eunuco etíope: «¿Cómo voy a entenderlo, si nadie me lo explica?». Sabemos que es providencial poder acercarnos con libertad a las Escrituras y sabemos que desconocerlas es privarnos del mejor medio para conocer a Jesús. Pero nos encontramos con muchas dificultades a la hora de comprender, necesitamos alguien como Felipe que nos eche una mano. Si como el eunuco, somos capaces de reconocer nuestras dificultades y pedir ayuda a quien nos la puede proporcionar (grupos bíblicos, introducciones a la Biblia, personas
entendidas...), llegaremos a entender más la Escritura, y de este modo a conocer más y mejor a Jesucristo.
En nuestra Diócesis contamos con la Pastoral Bíblica a cargo del Padre Oscar Tapia. Los interesados pueden llamar al (03833) 422003 o ingresar a www.animacionbiblicacatamarca.blogspot.com/

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