En los índices oficiales

Analizan el impacto del empleo público

El Instituto para el Desarrollo Argentino difundió un estudio en el que evalúa el impacto del crecimiento de la administración pública, con sus efectos positivos y negativos en el economía.
domingo, 05 de septiembre de 2010 00:00
domingo, 05 de septiembre de 2010 00:00

El Instituto para el Desarrollo Argentino (IDESA), difundió un análisis del crecimiento de los índices de empleos, en el cual analiza el impacto que tiene dentro de esas cifras el crecimiento del empleo público.
Según este trabajo, las proyecciones del empleo permiten avizorar que en el 2010 el empleo asalariado registrado podría supera el máximo alcanzado antes de la crisis. Sin embargo, el logro estaría sostenido por una intensa generación de empleo público. Se trata de otra evidencia que alerta sobre los riesgos de que se repita la historia económica argentina. Períodos donde se acumulan distorsiones –como controles de precios, subsidios, masificación de juicios, otorgamiento indiscriminado de jubilaciones y empleo público– a los que les suceden dolorosos ajustes.
El retorno del crecimiento de la actividad económica está repercutiendo positivamente sobre el mercado de trabajo. Esto permite proyectar que en el 2010 se habrían recuperado todos los empleos perdidos durante la crisis e incluso superado el máximo nivel alcanzado en el 2008. Se trata de un dato extremadamente positivo, especialmente desde el punto de vista de las potencialidades que esto brinda para estructurar un proceso de mejora en la situación social. Sin embargo, resulta muy relevante analizar la composición de este crecimiento en el empleo a los fines de evaluar su sustentabilidad en el tiempo.
En base a información oficial del Ministerio de Economía y del INDEC sobre el empleo asalariado registrado, se pueden trazar las siguientes tendencias:
* Entre los años 2003 y 2008 la tasa de crecimiento del empleo asalariado registrado fue de 9,4% promedio anual, explicada por un crecimiento del empleo privado del 9,6% y del público del 7,9% anual.
* En el año 2009, el empleo asalariado registrado tiene una leve reducción del -0,3%, fruto de que el empleo privado cae un -1,6% y el público crece un 6% anual.
* En la primera mitad del año 2010, se estima que el empleo aumentó a razón del 2% anual, basado en un crecimiento del empleo privado a tasas modestas de aproximadamente 1,5% y el empleo público creciendo al 5,5% anual.
Los datos sugieren que el crecimiento del empleo público ha sido muy alto durante toda la década e independiente del ciclo económico. Masivamente se generaron empleos en el sector público durante la bonanza hasta el 2008, se mantuvo creciendo muy fuerte durante la crisis del 2009, y se sigue contratando personal de manera intensa en la recuperación actual. En cantidades absolutas, los empleos públicos del sector público nacional y las provincias con cajas previsionales transferidas pasaron entre los años 2003 y 2010 desde 840 mil a 1,3 millones. Los datos son parciales ya que no incorporan a los sectores públicos de las provincias sin cajas transferidas, donde se destacan Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Pero las tendencias son claras.
Más empleo público no necesariamente implica un hecho negativo. Es positivo, si el nuevo personal es seleccionado de manera transparente y asignado a actividades valiosas. Es decir que las contrataciones no sean un fin en sí mismo sino un componente dentro de una estrategia para fortalecer la capacidad de gestión del sector público, mejorando el funcionamiento en roles indelegables de regular, controlar y sancionar, y en las funciones de provisión de educación y salud pública, seguridad, administración de justicia, entre otros.
Sin embargo, mientras se contrataron más de medio millón de nuevos empleados públicos en 7 años, el deterioro en la capacidad del Estado se ha intensificado.
La historia económica argentina esta cargada de ciclos en los que a periodos de acumulación de distorsiones le siguen dolorosos procesos de reacomodamiento.
El trabajo de IDESA analiza aspectos positivos y negativos de los cambios percibidos y, a modo de conclusión, dice que considera complicado “corregir el nombramiento indiscriminado de empleados o el otorgamiento de jubilaciones, porque se afectan derechos adquiridos. Por eso, es fundamental que el manejo prudente y transparente del empleo en el sector público sea una política de Estado”.

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