Religiosas

Guía para leer la Palabra

¿Cómo voy a entenderlo si nadie me lo explica? (Hch 8,31).
domingo, 5 de septiembre de 2010 00:00
domingo, 5 de septiembre de 2010 00:00

E l domingo pasado anunciamos que publicaríamos un sintético curso sobre Lectio Divina, en concordancia con la celebración del Mes de la Biblia. Hoy entregamos una primera parte y el próximo domingo publicaremos dos fichas para practicar.
La «lectio divina» es una manera de entrar en diálogo con el Dios que habla a través de su Palabra.
Podemos representar gráficamente el itinerario de la «lectio divina» de esta manera:
1-LECTURA
¿Qué dice el texto?
• Leer el texto de manera atenta y respetuosa.
• Detenerse (estar-reposar) sobre el texto.
• Descubrir el mensaje de fe.
MEDITACIÓN
¿Qué me dice el texto?
• Ponerse ante el espejo de la Palabra.
• Interiorizar.
• Ahondar en la propia vida.
3-ORACIÓN
¿Esta lectura, qué me hace decirle a Dios?
• Orar la Palabra: pido, alabo, agradezco, suplico…
4- CONTEMPLACIÓN
• Dios se me da a conocer con la experiencia del corazón.
• Serenidad ante el misterio de Cristo.
5- COMPROMISO
¿Qué camino de vida me invita a tomar?
• Ver la realidad con la mirada de Dios.
• Configuración con Cristo y vida en el Espíritu.
• Anuncio, compromiso y caridad.

Orientaciones para
leer la Biblia
1) Ambientar la lectura. La lectura del texto ha de ir precedida de un breve silencio o de una oración para pe dir al Señor que nos abra el entendimiento y el corazón para recibir obedientemente su Palabra.
Los textos deben leerse despacio y sin prisas. No es una novela, ni un periódico, sino un texto muy importante para nosotros. Necesita que le demos tiempo, que leamos una y otra vez para estar seguros de captar su mensaje.
2) Leer el texto en su contexto. La primera pregunta que debe guiar nuestra lectura es: ¿Qué experiencia de fe aparece recogida en este texto? Cuando leemos la Biblia buscamos precisamente eso: una experiencia creyente que nos ayude a entender la nuestra y a ampliar el horizonte de nuestra vivencia de la fe en una situación nueva. Para ello podemos acudir a recursos muy sencillos:
• Informarnos sobre aquella época: utilizar mapas, ambientar los textos históricamente con ayuda de introducciones, comentarios, etc.
• Tener en cuenta que en la Biblia encontramos modos de hablar y de escribir distintos a los nuestros (parábolas, relatos de milagros, etc.).
• Recordar siempre que la Biblia es una palabra encarnada y que en ella hay que distinguir entre el mensaje perenne y lo que era propio sólo de aquella cultura (matanzas, violencia, discriminación de la mujer...). El mejor criterio para saber esto es leer todos los textos desde el mensaje y la vida de Jesús, que es el centro y la clave para leer toda la Biblia.
3) Leer para entender la vida. Después de esta primera lectura del texto es necesario exponer nuestra vida a la interpelación del mensaje que hemos descubierto. Nosotros no leemos la Biblia para saber más cosas sobre ella o por mera curiosidad. Leemos la Biblia para entender nuestra vida. En sus páginas no hay recetas, sino pistas fundamentales para orientar nuestra existencia. Esto supone:
• Tener una mirada penetrante sobre las cosas que pasan a nuestro alrededor: estar atentos a las cosas que nos pasan a nosotros y a la gente que nos rodea, a los signos de cada época.
• Estar dispuestos a dejarnos interpelar por el texto y por el mensaje que se nos desvela.
4) Lectura orante. La Biblia debe ser leída en el espíritu con el que ha sido escrita. A través de ella Dios habla, y para escucharle tenemos que estar en la misma sintonía. Esto significa que la lectura debe hacerse en un clima de oración, lo cual nos exige:
• Abrir sinceramente el corazón para recibir lo que Dios nos dice a través de su Palabra.
• Responder a Dios a través de la súplica, la acción de gracias... completando así el diálogo que Él mismo comienza. Porque escuchamos a Dios cuando leemos su Palabra y le hablamos cuando le dirigimos nuestra oración.
5) Lectura comunitaria. Es muy importante que la lectura personal se complemente con la comunitaria.
En la lectura comunitaria se ponen en juego los diversos carismas y sensibilidades para descubrir con más plenitud el mensaje de la Palabra de Dios, porque las diversas aportaciones hechas desde diversas experiencias de vida develan la riqueza de la Escritura con mayor claridad que la lectura individual. La lectura litúrgica es la mejor expresión de esta dimensión comunitaria.
6) Lectura comprometida. La lectura de la Biblia tiene como meta la vida. Cuando nos acercamos a leer la Biblia, llevamos nuestra vida y la vida de quienes nos rodean. Al descubrir su mensaje y dejarnos interpelar por él, descubrimos que la Palabra de Dios nos ofrece un impulso para la vida, un camino de conversión. Normalmente, cuando nuestra lectura de la Biblia no desemboca en el compromiso, cada vez nos resulta más difícil entender lo que leemos.

Animación Bíblica
La Pastoral Bíblica de la Diócesis está desarrollando actividades especiales por este Mes de la Biblia.
Mañana, a las 10 en el Colegio Clorinda Orellana Herrera de Chumbicha, el equipo de Animación Bíblica ofrecerá una charla sobre Lectio Divina a docentes, padres y alumnos. El jueves 9 a las 15.30 en la parroquia San Roque de Recreo, el Padre Oscar Tapia hablará sobre “Biblia e Internet” - Códice Sinaítico en formato virtual y el viernes 10 a las 19.00 en el Salón de Tecnología. de la UNCa el Padre Tapia ofrecerá también aquí la charla “Biblia e Internet” - Códice Sinaítico en formato virtual.

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