Hay más de 15.000 evacuados

Brasil: en un cuadro de emergencia, intentan encontrar más sobrevivientes

martes, 18 de enero de 2011 00:00
martes, 18 de enero de 2011 00:00

La búsqueda de sobrevivientes en los lugares más críticos de la zona serrana del estado de Río de Janeiro, el envío de ayuda a los poblados que quedaron aislados, y la asistencia a los miles de evacuados, continuaba hoy siendo la prioridad de las tareas de emergencia planteada por las autoridades municipales, a una semana de la peor catástrofe natural de Brasil. Ya son 667 los muertos y hay más de 15.000 evacuados.
La prioridad también fue planteada por el gobierno nacional, que resolvió, por decisión de la presidenta Dilma Rousseff, que los ministros de Integración Nacional, Fernando Bezzerra Coelho; de Defensa, Néstor Jobin, y de Justicia, Eduardo Cardozo, se instalen desde hoy en la zona del desastre para reforzar las tareas de socorro y asistencia a las víctimas.
Dos acciones se superponen: continuar atendiendo la emergencia con la misma intensidad de los días previos, y el comienzo de la reconstrucción, a las que se suman las tareas que comenzaron a planificarse a nivel nacional con el objetivo de prevenir futuros desastres.
El intendente de Petrópolis, Paulo Mustrangi, precisó, luego de sobrevolar la zona de Itaipava, el distrito más castigado de esa ciudad, que “acordamos trabajar en conjunto porque el problema de Petrópolis es el mismo de Teresópolis y de Nova Friburgo, y necesitamos actuar técnicamente para tener los recursos necesarios” para afrontar la catástrofe.
Tragedia, catástrofe, calamidad, desastre, son palabras que no alcanzan a expresar la dimensión de la devastación que provocaron las lluvias y aludes de la semana pasada, y el profundo dolor de miles de pobladores de la región.
A su vez, el intendente de Teresópolis, Jorge Mário, también anunció, en el marco de las tareas de reconstrucción, que comenzarán a construirse unidades habitacionales para los evacuados, que en esa ciudad rondan en las 3.000 personas, un proyecto que también contempla a otros pobladores que viven en zona de riesgo y pueden ser damnificados por nuevas lluvias.
En tanto, el número de muertos crece al pasar los días y hoy llegó a los 667, a medida que se despeja la zona, que se llega con los helicópetros a las áreas más devastadas, y avanzan las acciones de rescate de los cuerpos que quedaron sepultados bajo el lodo.
En la periferia de las tres ciudades, hay zonas que quedaron devastadas “en un 80%”, precisó a Télam Bruna Cavalieri, perito de la policía civil de Teresópolis, al hacer referencia a barrios como Campo Grande o Caleme, en esa localidad; o como en Itaipava, en Petrópolis, donde áreas enteras fueron arrasadas y sepultadas por el lodo.
En el marco de la búsqueda de soluciones para la población que perdió todo, el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, también pidió a las autoridades nacionales que el programa habitacional “Minha Casa, Minha Vida” de la región serrana fluminense, se destine en forma integral a los habitantes de las zonas afectadas.
“En el caso de las ciudades en áreas de riesgo, pedimos que el 100% de las viviendas sean para la población”, dijo el gobernador.
En tanto, la mayoría de los pobladores de la región comenzaron a recuperar la energía eléctrica, en el marco de un lento reestablecimiento de los servicios urbanos, mientras continúan las tareas de solidaridad, no sólo con las donaciones provenientes de todo Brasil, sino de la labor de cientos de voluntarios que dejaron sus actividades habituales para ayudar a los damnificados.
No obstante, las lluvias que por momentos continúan de-satándose en la zona en forma torrencial, y que están pronosticadas hasta mañana o el jueves, no sólo dificultan las acciones de rescate sino que provocan un fuerte miedo que recorre, en silencio y expectante, toda la región.
Los 667 muertos, los más de 15.000 evacuados, cientos de desaparecidos, cientos de heridos y el riesgo de que produzcan epidemias es el saldo que dejó hasta el momento un desastre que tiene sus orígenes en la devastación de los bosques y la construcción, a su vez desmesurada, de viviendas en zonas de alto riesgo por la naturaleza del lugar.
 

Comentarios