Documentos históricos

Ofrecemos a los lectores tapas de diarios, facsímiles de espeluznantes órdenes militares, solicitadas y fotografías en una galería de imágenes.
jueves, 24 de marzo de 2011 00:00
jueves, 24 de marzo de 2011 00:00

Proceso de Reorganización Nacional es el nombre con el que se autodenominó la dictadura cívico-militar que gobernó la Argentina entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983, a partir de un golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional de la presidente María Estela Martínez de Perón, e instaló en su lugar una junta militar encabezada por los comandantes de las tres Fuerzas Armadas.

Esta etapa, a la que suele referirse simplemente como "el Proceso", es considerada una de las más sangrientas de la historia argentina. Se caracterizó por el terrorismo de Estado, la constante violación de los derechos humanos, la desaparición y muerte de miles de personas, el robo sistemático de recién nacidos y otros crímenes contra la humanidad.

Un largo derrotero judicial y político ha permitido condenar a parte de los responsables en juicios que aún continúa su curso.

Algo de historia

Los dictadores tomaron al poder en un contexto de violencia creciente, caracterizado por acciones de terrorismo de Estado llevadas adelante por las Fuerzas Armadas y el grupo parapolicial Triple A y la actuación de organizaciones guerrilleras como Montoneros (de tendencia peronista) y el ERP (de orientación marxista). La violencia política, que se fue incrementado significativamente desde fines de los años sesenta, fue la principal justificación utilizada por los golpistas para derrocar al gobierno constitucional, aunque la mayoría de los analistas coinciden en que dicha justificación encubría la voluntad de imponer en el país un régimen económico neoliberal, a tono con los requerimientos y exigencias que planteaban en esos momentos el Fondo Monetario Internacional y los Estados Unidos a los países latinoamericanos.

La Junta Militar llevó a cabo una acción represiva en la línea del terrorismo de Estado conocida mundialmente como la Guerra Sucia, coordinada con otras dictaduras instaladas en los países sudamericanos mediante el Plan Cóndor, que contó con el apoyo de los principales medios de comunicación e influyentes grupos de poder civil, la protección inicial del gobierno de los Estados Unidos y la pasividad de la comunidad internacional.

El gobierno secuestró, torturó y ejecutó clandestinamente a miles de personas, que luego serían denominadas «los desaparecidos», sospechadas de ser guerrilleros o activistas civiles sin relación con las organizaciones armadas en centros clandestinos de detención establecidos al efecto. Gran cantidad de ellos fueron ejecutados y enterrados en fosas comunes o arrojados al mar desde aviones militares.

Martínez de Hoz

La política económica quedó a cargo de los sectores civiles que promovieron el golpe de Estado. Bajo el liderazgo del empresario y estanciero José Alfredo Martínez de Hoz.

Se pusieron en práctica una serie de reformas económicas siguiendo las nuevas doctrinas neoliberales de la Escuela de Chicago, que tendieron a desmontar el Estado de Bienestar, desindustrializar y concentrar la economía argentina y a fomentar el sector financiero y la concentración de tierras en manos de los grandes estancieros. Socialmente, el Proceso se caracterizó por aumentar notablemente la pobreza, que alcanzó a un tercio de la población, cuando en la décadas anteriores la misma no había superado el 10%.

Presidentes de hecho, no de derecho

Durante el Proceso hubo cuatro juntas militares gobernantes sucesivas, integradas por un representante de cada una de las fuerzas armadas. Estas juntas nominaron como presidentes de facto a Jorge Rafael Videla, Roberto Eduardo Viola, Leopoldo Fortunato Galtieri y Reynaldo Benito Bignone, todos ellos pertenecientes al Ejército.

El gobierno dictatorial desplazó a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia y los reemplazaron por los abogados Adolfo Gabrielli, Horacio Heredia, Abelardo Rossi, Alejandro Caride y Federico Videla Escalada.

En 1982 el gobierno militar emprendió la Guerra de Malvinas contra el Reino Unido. La derrota infligida provocó la caída de la tercera junta militar y meses más tarde la cuarta junta llamó a elecciones para el 30 de octubre de 1983, en las que triunfó el candidato de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín.

Video: Testimonio de Mario Villani, quien militó en agrupaciones sindicales vinculadas al peronismo revolucionario y se incorporó a Montoneros con posterioridad al golpe del 24 de marzo de 1976. Fue secuestrado el 18 de noviembre de 1977 y permaneció desaparecido hasta agosto de 1981. Durante su cautiverio pasó por los centros clandestinos de detención "El Atlético", "El Banco", "El Olimpo", "Malvinas" y ESMA. Mario ha testimoniado en varios juicios nacionales e internacionales contra responsables y autores de violaciones a los derechos humanos. Mario es licenciado en Física.

Comentarios