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El Papa indultó a su ex mayordomo, en prisión por el Vatileaks

Paolo Gabriele fue liberado tras una reunión con Benedicto XVI. Estaba encarcelado por el robo y la filtración de documentos.
domingo, 23 de diciembre de 2012 00:00
domingo, 23 de diciembre de 2012 00:00

Benedicto XVI concedió ayer el perdón a su ex mayordomo, Paolo Gabriele , quien cumplía una pena de prisión por haber filtrado, a principios de año, los documentos que desataron el VatiLeaks, el escándalo que reveló como nunca los juegos de poder en la Santa Sede.

El Papa se entrevistó personalmente durante 15 minutos en la cárcel con Gabriele, que luego salió en libertad y regresó a su departamento del Vaticano, donde vive con su esposa y tres hijos. La Santa Sede le dijo que no podía seguir trabajando ni viviendo en esta ciudad, pero que le iba a encontrar pronto casa y un empleo en otro lugar.

"Fue un momento de gran intensidad y muy personal", dijo el vocero vaticano, Federico Lombardi, quien subrayó que la visita del Papa a la cárcel recordaba la que hizo Juan Pablo II en la prisión de Rebibbia a Ali Agca, el turco que lo hirió de bala en un atentado cometido en 1981 en la Plaza de San Pedro.

GESTO PATERNAL

"Se trata de un gesto paternal hacia alguien con quien el Papa compartió muchos años de su vida diaria", afirmó por su parte la Secretaría de Estado del Vaticano.

El perdón papal, concedido con motivo de Navidad, concluye un capítulo vergonzoso para el Vaticano, un escándalo sensacional al estilo de Hollywood, en el cual se expusieron luchas de poder, intrigas y acusaciones de corrupción y relaciones homosexuales detrás del hermetismo de la jerarquía eclesiástica.

Gabriele, de 46 años, fue arrestado el 23 de mayo después de que la policía vaticana descubriera lo que calificó de una "enorme" cantidad de documentos papales en su departamento. Fue condenado por robo agravado en un tribunal del Vaticano el 6 de octubre y cumplía una pena de 18 meses en el cuartel de la policía de la ciudad.

El ex mayordomo declaró ante los investigadores que había entregado los documentos al periodista italiano Gianluigi Nuzzi, porque pensaba que Benedicto, de 85 años, no era informado del "mal y la corrupción" en el Vaticano y consideró que al publicarlos podía ayudar a que la Iglesia volviera al redil.

La publicación de los documentos filtrados, que fueron difundidos inicialmente por la televisión italiana y después en el libro de Nuzzi bajo el título Su santidad: los papeles secretos de Benedicto XVI , estremeció al Vaticano, por tratarse de devastadoras revelaciones sobre la administración de la Iglesia desde el mismo seno de la familia papal.

Otro empleado del Vaticano, el técnico en informática Claudio Sciarpelletti, fue sentenciado a dos meses de cárcel en suspenso por el mismo caso.

La Nación

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