Un implante coclear le devolvió la audición tras cuatro años de silencio

miércoles, 02 de enero de 2013 00:00
miércoles, 02 de enero de 2013 00:00

León Touseda, el nene que había quedado sordo por una meningitis y fue operado hace un mes comenzó a escuchar la semana pasada, cuando encendieron el dispositivo que le colocaron durante cirugía.
La intervención había sido realizada en el Hospital El Cruce de Florencio Varela, Buenos Aires, mientras que la activación del implante coclear se llevó a cabo en el nosocomio provincial “Mi Pueblo”.
El pequeño de 4 años vivió hasta entonces en un mundo de silencio. Contrajo meningitis a los dos meses de vida y, como consecuencia, no pudo escuchar más, por eso nunca aprendió a hablar. Tras la conexión del aparato, León mostró su expresión de sorpresa.
“Ahora tendrá que venir para la habilitación auditiva dos veces por semana y comenzará el trabajo de la fonoaudióloga para que comience a hablar”, explicó Vanesa Etcheverry, referente provincial del Programa de Hipoacusia.
Como León no fue diagnosticado de inmediato, sufrió la osificación de uno de los oídos, que es lo que ocurre cuando el “caracol” auditivo se cierra y no es posible colocar los electrodos, que son parte del implante coclear. Por tal motivo, la intervención se complicó y duró seis horas, y si bien un oído fue afectado permanentemente, en el otro se pudo colocar el implante.
La cirugía para colocarle el implante estuvo a cargo del especialista Daniel Pérez Gramajo, y con él ya son 22 los chicos que recuperaron su capacidad auditiva tras un implante coclear financiado por el Programa de Detección Temprana y Atención de la Hipoacusia del ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires.
El titular de la cartera sanitaria bonaerense, Alejandro Collia, explicó que alrededor de tres bebés de cada 1.000 recién nacidos tienen hipoacusia, y se calcula que uno de ellos requerirá un implante coclear.
“El fortalecimiento del recurso humano y técnico permite al hospital público dar respuestas de primer nivel a patologías severas como la que sufría León y mejorar notablemente la calidad de vida de estos chicos”, destacó Collia, aunque también instó a que “tanto los padres como los pediatras presten atención a los signos de la baja audición porque en muchos casos la detección temprana aumenta las posibilidades de tratamiento”.
El Programa de Detección Temprana, que recibe el aporte de la cartera sanitaria nacional, permite a las personas sin recursos ni obra social volver a escuchar con la aplicación de un dispositivo que estimula el nervio auditivo. En el sector privado, la colocación de esta tecnología tiene un costo aproximado de 100.000 pesos.

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