Activistas liberaron a 178 perros usados para experimentos farmacéuticos en Brasil

La policía brasileña señaló a activistas del grupo Bloque Negro como los responsables de allanar el Instituto Royal.
domingo, 20 de octubre de 2013 00:00
domingo, 20 de octubre de 2013 00:00

En el municipio de São Roque, en el Estado de São Paulo (Brasil), 80 activistas del llamado frente Antivivisección, invadieron en la madrugada del viernes el Instituto Royal destinado a experimentos con animales y liberaron a 178 perros beagles y se habrían llevado material de investigación. Antes, los defensores de los animales habían hecho una denuncia de supuestos malos tratos a los animales.

Este sábado cerca de 500 personas cerraron la carretera por la que se llega al Instituto Royal, y después de cuatro horas de protesta la policía intervino. Según la policía, durante los choques, manifestantes enmascarados incendiaron dos autos de la prensa y un móvil policial. Hubo cuatro detenidos.

Los responsables del Royal, laboratorio que goza de licencia para hacer experiencias en el campo de la medicina y de la cosmética, denunciaron a los activistas por robo y advirtieron que esos perros no podrán sobrevivir fuera del Instituto "ya que estaban siendo tratados como conejos de indias para experimentos".

La investigación en el campo de medicamentos llevada a cabo con animales está permitida en Brasil, excepto en casos en que dichos estudios y experimentos puedan ser realizados de otra forma. El hecho, sin embargo, tuvo gran repercusión en los medios de comunicación e hizo explotar las redes sociales, con comentarios en su mayoría a favor de la liberación de los beagles, poniendo de nuevo sobre el tapete la discusión ética sobre el uso de animales para la investigación científica, aunque para ello sea necesaria la vivisección de los mismos sin anestesia o la inyección de substancias que puedan inocularles virus en detrimento de su salud.

Los autores del asalto al Royal aseguran que muchos de los perros estaban drogados, uno de ellos congelado muerto y que el espectáculo dentro del Instituto asustaba. La gente de la calle se pregunta por qué los experimentos no se llevaban a cabo con conejos de indias y sólo con perros de la raza beagle. Según los funcionarios del Instituto, los beagles eran usados porque además de poseer poca variedad genética son animales “más dóciles” y por ello más fáciles de manipular.

Según informaciones de prensa, el Royal estaba ya siendo investigado por la Fiscalía por denuncias de malos tratos a los animales durante los experimentos. Uno de los fiscales, Wilson Velasco, disintió con el acto de secuestro de los perros porque ello podría ahora perjudicar la investigación en curso sobre posibles abusos en el uso de esos animales.

Desde el mundo científico se han levantado voces defendiendo el uso de animales vivos para experimentos médicos y para ensayar la eficacia de ciertas medicinas y vacunas, alegando que eso está permitido en todo el mundo.

Sin embargo, hubo voces autorizadas que defendieron lo contrario. La catedrática de medicina Odele Miranda, en una declaración a la televisión, afirmó que hoy existen otras formas de experimentar nuevas medicinas si necesidad de hace sufrir a animales. Dijo que puede hacerse usando, por ejemplo, piel sintética o experimentos in vitro.

Desde otro ángulo, Reinaldo Acevedo, un famoso bloggero de la revista Veja, que días atrás llegó a tener más de medio millón de visitas en 24 horas, escribió que en estos casos debemos tener la capacidad de analizar casos como este más que con la “voz del corazón”, con la de la “razón”. Tras recordar que él tiene dos beagles que hacen parte de su familia, cuenta lo que sintió en su corazón al contemplar la cara de los mismos en el momento en que leía el relato del secuestro de 178 perros como los suyos que estaban siendo usados para hacer dolorosos experimentos. Acevedo se preguntó, sin embargo, si los que se oponen al uso de animales vivos para probar nuevas medicinas y vacunas, por ejemplo, se han preguntado si preferirían que sus hijos pudieran ser víctimas, por ejemplo, de la poliomelitis a costa de no hacer sufrir a un animal.

Fuente: El País.com

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