Cómo es el proceso para elegir al nuevo Papa

La Iglesia Católica ingresará en el período de "Sede Vacante", hasta tanto se elija un nuevo Pontífice.
lunes, 11 de febrero de 2013 00:00
lunes, 11 de febrero de 2013 00:00

Cuando el 28 de febrero Benedicto XVI deje su cargo, la Iglesia Católica ingresará en el período de "Sede Vacante", hasta tanto se elija un nuevo Pontífice.

Según establece la tradición, los electores se reunirán en el denominado cónclave, que es la reunión que celebra el Colegio cardenalicio de la Iglesia Católica Romana para elegir a un nuevo Obispo de Roma, cargo que lleva aparejados el de Papa y el de Jefe del Estado Vaticano.

El lugar de la elección es la Capilla Sixtina, donde los cardenales electores se reúnen en condiciones de reclusión y máximo aislamiento del mundo exterior, para evitar intromisiones de cualquier tipo.

Mientras dura el cónclave, los electores residen en la recién construida Casa de Santa Marta, una residencia construida en el propio Vaticano, pero manteniendo la rigurosa prohibición de cualquier clase de contacto con el mundo exterior.

El proceso establece que los cardenales tienen expresamente prohibido presentar su candidatura o hacer propaganda a su favor. Sí se permite buscar el apoyo de terceros.

La forma de elección es a través del escrutinio, desde que Juan Pablo II abolió la posibilidad de hacerlo a través de la aclamación o el compromiso.

Pese a que en un primer momento se requería la mayoría simple de votos, en 1996 Juan Pablo II restauró la mayoría de dos tercios, pero no la prohibición del auto-voto.

La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis –nombre que recibe el documento de sus primeras palabras en la versión latina establece también que pasadas 34 o 33 votaciones fallidas (según se haya realizado la primera votación el día de la inauguración del cónclave o el siguiente), los electores podrán decidir, por mayoría absoluta, si cambian las normas electorales, pero siempre conservando como requisito el de exigirse al menos la mayoría absoluta en la elección.

Pese a que en los primeros años los Papas eran elegidos por clérigos, miembros de las comunidades y laicos, desde 1139 quedó como competencia exclusiva de los cardenales.

También con el transcurrir del tiempo hubo modificaciones en las condiciones que debían cumplir los cardenales para poder votar. En 1970, Pablo VI reservó la condición de elector a los menores de 80 años, y fijó un máximo de 120.

En 2003, el por entonces Papa Juan Pablo II creó 31 nuevos cardenales, y elevó el número de electores teóricos a 135. Tras los últimos nombramientos efectuados en 2010,se estima que habría unos 121 prelados que cumplen las condiciones para ser electores.
 

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