“Sabemos que lo que hacemos no está bien, pero no nos queda otra”

domingo, 19 de enero de 2014 00:00
domingo, 19 de enero de 2014 00:00

Ocupar viviendas del Estado, conociendo la ilegalidad de la acción y reconociendo que la conducta no es la correcta, los ocupas manifestaron que las necesidades habitacionales insatisfechas fueron el principal motivo que los llevó a la usurpación de los barrios.
Ante la consulta sobre la determinación, casi al unísono respondieron que “no les queda otra”: argumentaron las acciones por las necesidades y la falta de recursos para continuar abonando alquileres o emprender la construcción de la vivienda propia.
Entre sus manifestaciones también fue recurrente que el abandono de las obras fue una situación de la que se aferraron para ejecutar la usurpación. En cuanto al estado de las obras, aseguraron: “Si no las trabajan y no las terminan es porque no les interesa; estos barrios están abandonados desde hace años y, ahora que nosotros venimos a ocuparlos, ya se preocupan”.
En cuanto al motivo que se manifestó desde el gobierno por la paralización de las obras, se aseguró que corresponde a incumplimientos de las empresas, contratos que no se respetaron y falta de fondos para la finalización de las obras.

“Soluciones urgentes”

En el transcurso del diálogo, solicitaron de manera urgente “soluciones”. Acorde con esta situación, las alternativas que ofrecen los ocupas son casi siempre poder quedarse en la vivienda tomada o que el IPV les adjudique una en algún otro barrio.
Al mismo tiempo, aseguraron que no están inscriptos en el IPV: “Es al vicio, tenemos parientes que desde hace años están y no pasa nada, por eso es que hacemos esto, que sabemos que no está bien, pero no nos queda otra”.
Si bien algunos de ellos se encuentran en la nómina de solicitantes del organismo, conocen que la usurpación los puede dejar afuera y perder, a la vez, la antigüedad de espera y el beneficio legal que el Estado puede otorgar.
Todos los usurpadores conocen las infracciones que realizan por tomar espacios que no les pertenecen, saben de los beneficios que a los que no tendrán acceso por esa acción y también están al tanto de la no muy lejana posibilidad de un desalojo. A pesar de todo, deciden permanecer en el lugar y tener la esperanza de que el tiempo trascurrido no sea en vano.
 

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