Un repaso de las crecidas de ríos más recordadas de la villa ambateña

Memoriosos veraneantes y rodeínos repasaron anteriores desmadres de las aguas, ninguno tan trágico como el de ahora.
sábado, 25 de enero de 2014 00:00
sábado, 25 de enero de 2014 00:00

El 9 de enero del año pasado a raíz de una fuerte lluvia que provocó la crecida del río Ambato, fueron auxiliadas 60 personas que se encontraban en el camping municipal, las que fueron trasladadas a la escuela de El Rodeo. Al pie de la nota que informaba sobre ese hecho, un usuario del Facebook llamado Randolfo Ovejeros recordaba otra fuerte lluvia que causó una gran crecida de este mismo río de El Rodeo, que pasó en 1965.
Decía así: ¡La noticia me hace al recuerdo de que en 1965 ocurrió algo parecido! El agua no dejó de caer durante toda la jornada; al día siguiente los ríos crecidos, las comunicaciones y la ruta cortada. No nos quedó otra que hacer el trayecto de vuelta caminando. Al otro día estuvimos de vuelta en la ciudad, sin antes haber pasado una noche de perros en una cofradía religiosa de La Quebrada. ¡Bravo el recuerdo!; pero claro, se tenían veinte años y la mente queriendo volar”.
En realidad aquel año la lluvia hacía pensar en el relato bíblico del Arca de Noé. Era tan continuada que no duró solamente un día. Fueron varios y los ríos provocaban un ruido aterrador. Pero no hubo aludes trágicos, sí caminos destrozados y algunos otros daños.

Río Los Nogales

Varios años después hubo una demoledora crecida del río Los Nogales, que corre detrás de la hostería Chicha, avanza detrás de una fila de viviendas y oficinas y sigue entre dos calles, una de ellas lleva a la Iglesia, y continúa hasta cruzar la ruta, a la salida de El Rodeo camino a Las Juntas. En esa oportunidad, en los años ’70, el río se llevó parte de la casa de una familia Niederle y borró la calle frente a la casa de quienes eran los sacerdotes del pueblo, los padres Joaquín y Juan Regalado. En ese entonces el cruce del río en esa “esquina” era un vado y luego de estos destrozos fue realizado el puente que hay actualmente.
Renglón aparte merece la crecida registrada hace 23 años, que fue recordada por cuantos estuvieron en El Rodeo en esa oportunidad.
Dos años después, una nueva crecida del río Los Nogales ocupó grandes espacios en las crónicas periodísticas, pero sólo por los daños materiales que causó, que fueron considerables, pero sin víctimas fatales.

Hace 23 años

La crecida más grande que se recordaba hasta ahora y que fue leve comparada con ésta, fue el 27 de enero de 1991. En esa oportunidad murió una persona, según recuerda el rodeíno José María Olaz. “Fue un hombre de Santiago del Estero que se encontraba en Villafañe. Cuando una fuerte correntada de agua entró por allí, él trató de huir y se tomó de un poste, pero el poste cedió y la corriente lo arrastró llevándose también al hombre”, rememoró.
Había llovido durante la noche del 26 al 27 y durante el día cayó piedra. A la noche, un alud que hizo idéntico recorrido que el de antenoche, destrozó autos y carpas del camping municipal como también el puente cercano a ese predio. Piedras enormes, árboles y lodo entrelazados en una gigantesca bola, avanzaban provocando un tembladeral llevándose el puente del vado cercano a El Mástil. Además abrió cauces hacia la derecha en distintos tramos anegando instalaciones ubicadas cerca de la hostería provincial y Casa Villafáñez, donde se encontraba la única víctima de aquel alud.

 

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