Su mujer murió por un rayo y pide ayuda para sostener a sus once hijos

Ceferino López quedó con once chicos de entre 5 y 17 años. Llegó a la ciudad a pedir ayuda ante la difícil situación económica que afronta.
jueves, 30 de enero de 2014 00:00
jueves, 30 de enero de 2014 00:00

El trágico temporal que enlutó a la provincia el pasado 23 de enero también desconsoló a la familia López cuando un rayo alcanzó a Gladys Sandón de López, de 48 años de edad, en el paraje de Río Grande, Fiambalá, Tinogasta. Ahora, su marido Ceferino López llegó a esta ciudad a pedir ayuda para sus once hijos.
Ante la triste situación que padece la familia, una docente lo acompañó a esta ciudad y fue alojado en el sindicato de ATECa, desde donde pudieron acompañarlo a realizar trámites ante la gobernación, Desarrollo Social y ANSES.
En principio, Ceferino podría quedar como beneficiario de la pensión por madre de siete hijos que su esposa fallecida mantenía, por lo que necesita tramitarla. Ayer por la tarde fue recibido por la gobernadora, a quien le planteó sus necesidades.
El caso del viudo, de profesión changarín, es preocupante al no saber cómo podrán continuar los once chicos, que deben permanecer prácticamente solos durante las intensas jornadas laborales de su padre y, sobre todo cuando éste deba ausentarse para bajar a Fiambalá.
Por la tarde de ayer, el hombre contó no saber cómo podrá continuar con la crianza de tantos pequeños. Las edades de sus hijos van desde 5 a 17 años (6 varones y 5 mujeres). Entre escasas palabras y expresiones lugareñas manifestó que espera una ayuda de la gobernación. Mientras tanto, pidió mercadería porque no tiene cómo alimentar a su familia. También dijo necesitar calzados.
Se conoció además que la humilde vivienda donde el rayo alcanzó a Gladys fue afectada y necesita ser reconstruida porque las condiciones climáticas los harán padecer en el próximo invierno.
La casa de la familia López está en Río Grande, un puesto distante a 35 kilómetros del pueblo de Tatón, desde donde se debe recorrer unos 60 kilómetros para llegar a Fiambalá, localidad del departamento Tinogasta.

Odisea

El camino para llegar a Río Grande quedó sinuoso e intransitable luego del temporal del pasado 23 de enero. Para buscar el cadáver se movilizaron todos los lugareños. Pasando cuatro días, autoridades municipales recibieron el ataúd con el cuerpo, que fue llevado a Fiambalá para darle cristiana sepultura.
La familia y una treintena de vecinos tardaron cuatro días en poder bajar el cuerpo. Entre llevar el cajón y traerlo tuvieron que caminar dos días. El intendente de Fiambalá Amado David Quintar relató el conmovedor episodio que tuvieron que afrontar ante la falta de mantenimiento de los caminos arruinados aún más por el temporal y derrumbes.
El jefe comunal comentó que fue desgarrador ver a los once niños aferrados al ataúd de su madre, por lo que pidió contención para la familia y colaboración a la Provincia para arreglar los caminos.
 

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