Con la Bajada de la Virgen, comenzó el septenario en honor a la Madre del Valle

“Que la Virgen nos ayude a ser testigos del Resucitado”

Dijo el obispo auxiliar de Santiago del Estero, Mons. Torrado Mosconi, al presidir la solemne ceremonia.
domingo, 27 de abril de 2014 00:00
domingo, 27 de abril de 2014 00:00

Los devotos de la Virgen del Valle ofrecen una estampa que dos veces al año se repite y que, sin embargo, es cada vez singular, cuando, llenos de emoción, saludan la Bajada de la sagrada imagen desde el Camarín hasta el Presbiterio, para presidir las ceremonias en su honor.
El septenario en honor a nuestra Madre Morena se realiza en abril, enmarcado por la Pascua, mientras que el novenario se efectúa en diciembre.

Ayer comenzó el septenario con el que se celebra el 123° aniversario de la Coronación Pontificia de la venerada imagen de Nuestra Señora del Valle.

Cada fiesta tiene un lema y en esta oportunidad es la frase que está en los evangelios de San Mateo y de San Marcos, pronunciada por Jesús: “Dejen que los niños vengan a mí”. Este lema fue elegido especialemente porque las celebraciones son en este Año Diocesano de los Niños y Adolescentes.

Asimismo, para las fiestas marianas se elige un tema general de predicación. En estas fiestas es “Jesucristo resucitado, fuente de vida nueva para los niños y adolescentes de nuestro pueblo”.

Como el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, se encuentra en el Vaticano participando de la ceremonia de canonización de los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II, la solemne Bajada de la imagen de la Virgen del Valle fue presidida por el obispo auxiliar de la diócesis de Santiago del Estero, Mons. Ariel Edgardo Torrado Mosconi, especialmente invitado para estos actos.

Participaron de la apertura de estas fiestas marianas autoridades provinciales, encabezadas por la gobernadora Lucía Corpacci y el intendente municipal Raúl Jalil, como también sacerdotes, peregrinos y laicos que colmaron la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle.
Iglesia cercana

Luego de colocada la sagrada imagen en su trono de fiesta, comenzó el rezo del Santo Rosario y, a continuación, se cantaron las Letanías a la Virgen. Seguidamente, Mons. Torrado Mosconi tuvo a su cargo la predicación, poniendo el acento en la exigencia de ser una iglesia cercana con los que sufren, que comparte, “que lleva la alegría a este mundo poblado de personas tristes porque no tienen fe, porque no han escuchado hablar de Dios, porque no han recibido la alegría del Resucitado”.

“No nos guardemos el pan de la palabra, el pan de la Eucaristía. Lo compartamos”, agregó el prelado.
Asimismo, el obispo auxiliar de la diócesis de Santiago del Estero remarcó la necesidad del diálogo en nuestra sociedad, que la iglesia debe promover.

Hacia el final, Mons. Torrado Mosconi rogó: “Que la Virgen nos ayude a ser testigos del Resucitado”, refiriéndose al gran acontecimiento que la iglesia celebra especialmente en este tiempo pascual, que comenzó el domingo pasado.
 

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