Cementerios, espacios de memoria y valor patrimonial

Informe: Adriana Romero.
domingo, 01 de octubre de 2017 00:00
domingo, 01 de octubre de 2017 00:00

Catamarca fue sede, por primera vez, de las 7º Jornadas de la Red Argentina de Valoración y Gestión Patrimonial de Cementerios. Esta temática tan particular es motivo de reflexión y análisis de especialistas y personas vinculadas con la actividad, como también objeto de estudio sistemático en los claustros universitarios. Los cementerios son espacios que albergan memoria, historia, costumbres, en definitiva, la cultura de la sociedad que los construye, y crecen al ritmo de las distintas épocas. Son pequeñas ciudades con sus calles y avenidas, sus monumentos, esculturas y otras construcciones, donde yacen nuestros antepasados, combinadas con arboledas y jardines, que dan color a un lugar de llanto y esperanza, que cobra vida con el transitar de quienes llegan a recordar a sus seres queridos que duermen el sueño eterno. El doctor Luis Noel Dulout nos ayuda a bucear esta realidad, que despierta el interés de los estudiosos y cobra relevancia como reservorio patrimonial y atractivo turístico. 

Un cementerio o camposanto es el lugar donde se depositan los restos mortales de una persona. Dependiendo de la cultura del lugar, los cuerpos pueden introducirse en ataúdes, féretros o sarcófagos, o simplemente envolverse en telas, para poder ser enterrados bajo tierra o depositados en nichos, mausoleos, criptas u otro tipo de sepulturas. 
La palabra cementerio viene del término griego koimetérion, que significa dormitorio, porque, según la creencia cristiana, allí, los cuerpos duermen hasta el día de la resurrección. Los cementerios católicos son llamados también camposantos, dado que en Pisa, atendiendo a medidas de higiene, se ordenó cerrar el cementerio construido en el siglo XIII dentro de la ciudad, el terreno fue cubierto con una gran capa de tierra, que las galeras pisanas habían traído de los lugares santos de Jerusalén. 
Usualmente, los cementerios son comunitarios, es decir, en dicho lugar se encuentran las tumbas de los miembros de la comunidad, sin llegar a ser tumbas colectivas, pues cada difunto tiene su propio espacio aunque, por decisión familiar, también pueden enterrarse varios familiares en el mismo lugar.
Actualmente existen los cementerios parques, muy comunes durante los últimos 30 años y que se masificaron para que las personas puedan ser sepultadas.

Los nichos, construcciones de la época moderna, con los espacios verdes.


Estos lugares motivaron el surgimiento de la Red Argentina de Valoración y Gestión Patrimonial de Cementerios, y su correlato a nivel Iberoamericano, que durante los días 25 y 26 septiembre realizó las séptimas jornadas nacionales en nuestra ciudad. Las mismas se desarrollaron en la Casa del Doctorado de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Catamarca (Unca), y contó con la participación de referentes de distintos puntos del país. Como cierre se hizo un recorrido por el cementerio municipal Fray Mamerto Esquiú, obra del maestro Luis Caravati, a fines del siglo XIX.
“En Catamarca, es la primera vez que realizamos este tipo de encuentros, y tuvimos la suerte que la decana de la facultad, Susana Martínez, nos dé su apoyo. La idea es compartir la información, con el objetivo de fomentar el reconocimiento de los Cementerios Argentinos como espacios de memoria donde se reconozca su valor patrimonial”, apunta. 
Para conocer aspectos de esta propuesta, dialogamos con Luis Noel Dulout, antropólogo, doctor en Ciencias Naturales, profesor en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Unca, y presidente la Red Argentina de Valoración y Gestión de Cementerios Patrimoniales y de la Red Iberoamericana, que nuclea a 14 países y 17 redes de Iberoamérica, desde 2015.
Dulout, quien está radicado en Catamarca desde hace 17 años, proveniente de La Plata, explica que “la red a nivel argentino se ocupa de conectar a gestores, administradores, personal de cementerios, investigadores científicos de todo el país en la temática de la protección y conservación del patrimonio tangible e intangible en los cementerios. Esto abarca desde las esculturas, la arquitectura de los mausoleos, el espacio y los rituales, las costumbres de cada cementerio”.

Dr. Luis Noel Dulout.


Participan de esta red todas las personas, físicas o jurídicas, que realizan tareas de puesta en valor, investigación, conservación, catalogación, difusión y/o gestión, en el ámbito funerario.
La red tuvo sus orígenes cuando “en los inicios de la década del 2000, las doctoras Cristina y Mercedes Falcón comenzaron a participar de los primeros encuentros de la Red Iberoamericana de Valoración y Gestión de Cementerios Patrimoniales. Unos años antes habían comenzado a desarrollarse en Argentina grupos de investigación y de valorización patrimonial de  cementerios, como Amigos del Cementerio de La Recoleta y Amigos del Cementerio de La Chacarita. También se comenzaban los estudios en el Cementerio de La Plata por el grupo de investigadores del Laboratorio de Análisis Cerámico, encabezados por la Dra. María Carlota Sempé”, relata el antropólogo. Y agrega que “fue en este momento cuando las hermanas Falcón se dieron a la tarea de conformar la Red Argentina. Estos esfuerzos se plasmaron en el I Encuentro de la Red Argentina de Gestión y Valorización Patrimonial de Cementerios, que tuvo lugar en Buenos Aires en el año 2004”. 
“A partir de allí se realizaron varios encuentros nacionales e iberoamericanos, que convocaron a diversos investigadores y gestores. En la actualidad se continúa trabajando dentro de la línea pautada desde los inicios, tratando de lograr cada día una mayor difusión y concientización en esta temática, incorporando nuevos integrantes que con su trabajo enriquecen y fortalecen esta red. Esta labor empieza a dar sus frutos ya que se ha conseguido la declaratoria de cementerios como museos a cielo abierto en algunas localidades”, destaca Dulout.
El académico afirma que “los arqueólogos trabajamos con la cuestión funeraria, y desde este punto vamos un poco más a lo actual. Desde el punto de vista antropológico es sumamente interesante”.
Cuenta que en su tarea diaria “muchos se preguntan cómo trabajo con los cementerios. Los alumnos ponen cara de susto, y uno les empieza a contar, quizás ven la pasión que uno pone, las cuestiones interesantísimas que uno encuentra en un cementerio, porque los cementerios son el reflejo de la sociedad que los construye”, asevera el estudioso, aclarando que “cuando vamos a un cementerio no nos interesa lo morboso, nadie de la red está interesado en ver un cajón abierto, ni somos esotéricos, a menos que se trate de un punto de vista científico, o sea una problemática o una cuestión ritual. Digo esto porque se trabaja a veces las leyendas populares, las leyendas urbanas, y hay gente que investiga esas temáticas”.

Participantes de las jornadas nacionales realizadas en Catamarca, durante su visita al cementerio local.


Asimismo, señala que en el cementerio “se puede ver cómo estuvo estructurada la sociedad históricamente, y cómo está estructurada actualmente. Por ejemplo, en el cementerio Fray Mamerto Esquiú en Catamarca, lo primero que uno encuentra cuando ingresa es el sector histórico y de los grandes personajes, los gobernadores con unos mausoleos imponentes, un sector de la sociedad económicamente más relevante a fines del siglo XIX, cuando se crea el cementerio, y principios del siglo XX. El mausoleo de Octaviano Navarro tiene declaratoria de Sepulcro Histórico Nacional”. 
Y continúa su descripción: “Después hay una cosa muy particular de este cementerio, muchísimos mausoleos de congregaciones religiosas, que está mostrando el reflejo de lo que es la sociedad catamarqueña con todas las congregaciones y la gran devoción que hay en Catamarca. Luego se puede llegar hasta el fondo del cementerio, el sector más nuevo, que en este momento es el más vivo, donde se observa el arte popular, hay murales, flores, celebración del día de los muertos, la gente va el 2 de noviembre a visitar el cementerio y se vive de otra forma”. 
En esta tarea de revalorización de los camposantos, el catedrático de Ciencias Ambientales comenta que “en este momento estoy dirigiendo tres trabajos de licenciatura en temáticas de medio ambiente relacionadas con el cementerio. Una alumna está haciendo su tesis en el análisis del biodeterioro en estructuras del cementerio, o sea el estado de conservación, porque para preservar el patrimonio primero hay que analizar en qué estado se encuentra. En este caso hay que armar grupos interdisciplinarios con gente de Ciencias Naturales, quizás haga falta un químico, museólogos, arquitectos, ingenieros, porque hay que ver los materiales de las estructuras, para trabajar en conjunto”.
“El siguiente paso es cómo se trabaja una vez que están identificados los distintos agentes biológicos, es decir, hay que combatirlo con tal o cual cosa. Hay un montón de elementos que tienen que ver con la conservación”, establece el entrevistado. Y dice que “la idea es generar este cúmulo de información y trabajar en conjunto con las autoridades del cementerio del municipio y de la comunidad, porque no sirve decir que voy a proteger como Estado o como institución determinado cementerio, si ese espacio no es apropiado por la comunidad que lo va a usar o considerar como tal”.
Consultado respecto del estado de conservación del cementerio de Capital, el especialista afirma que “comparado con otros cementerios, es bastante bueno el estado de conservación, como en todo cementerio se podrían hacer muchísimas cosas para embellecerlo, para ponerlo en mejores condiciones, pero no tiene grandes problemas estructurales. Los mausoleos y otras estructuras tienen el deterioro de un edificio de casi 100 años de construido”.
En cuanto a cómo se integra el espacio verde con lo edilicio, resalta que “en la parte que diseñó Luis Caravati, hay determinados árboles que se usan específicamente en los cementerios, por ejemplo, los cipreses. Se ponen no sólo por una cuestión de una moda que viene del siglo XIX en la construcción de los cementerios, sino también porque son árboles relativamente fuertes que no corren riesgo de caerse con los vientos y de dañar estructuras. El ciprés se ha utilizado para identificar los cementerios, por eso se llama ciprés funerario”.
Además de los árboles de gran tamaño aparecen plantas ornamentales con bellas flores. Sobre este aspecto, el profesor de Ciencias Ambientales manifiesta que “eso muestra que los cementerios en parte están vivos. Un cementerio se construye, primero para albergar los restos de los antepasados. ¿Pero quién hace uso del cementerio en el acto de recordar, cuándo se expresa ese acto de la memoria? En el momento en que un familiar, o alguien va al cementerio y recuerda, pone una flor, una planta. Son actos de amor y de recuerdo, son costumbres también que se dan en cada sociedad y tienen que ver con cuestiones religiosas, culturales, sociales”.
Actualmente, “se está en proceso de relevamiento con la participación de gente de Arqueología, y vamos a aunar esfuerzos, criterios. Un alumno ha presentado un trabajo comparando cómo es el uso del espacio urbano en la ciudad y en el cementerio, y hay una cosa que es fantástica, uno se pone a mirar las imágenes satelitales y ve que en la ciudad está el casco urbano delimitado por las cuatro avenidas, y ve cómo el patrón urbano va por la topografía, las calles van perdiendo esa distribución como si fuera un tablero de ajedrez, un damero, las casas empiezan a estar desfasadas, hay curvas. Si uno mira la imagen del cementerio, está lo que diseñó Caravati en la parte central, sigue el damero donde todas las ampliaciones pierden la estructura, exactamente igual que en la ciudad, o sea, el cementerio es, consciente o inconscientemente, fiel reflejo de lo que pasa inclusive hasta en el ordenamiento territorial y el espacio urbano”, compara. 
Dulout continúa describiendo: “El cementerio fue creciendo, se hicieron las ampliaciones y no sigue esa cuadrícula, las manzanas ni siquiera son cuadradas, en algunos lugares son triangulares, las calles no son paralelas. El cementerio va creciendo y el patrón urbano del cementerio sigue a veces el patrón de la ciudad. Hay un montón de cosas interesantes para analizar”.  

La tumba más popular

Luis Dulout destaca que en el cementerio local “está la tumba de Walter Olmos, que la viven pintando porque a pesar de los carteles de no rayar, los admiradores, los fans van y dejan flores y leyendas. Todo eso forma parte de un entramado cultural y de un montón de elementos que son parte de la sociedad catamarqueña. Tenemos la ciudad de los vivos y la ciudad de los muertos, el cementerio es una ciudad y lo tenemos que proteger porque forma parte del patrimonio. En el cementerio están nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros familiares de antaño, nuestra identidad”. n

Estilos arquitectónicos

Con relación al aspecto arquitectónico, Dulout dice que “se va reconstruyendo las historias de los personajes históricos y de las familias, y se puede ver cómo el estilo arquitectónico de la bóveda es similar al de la casa, o no. Hay estilos arquitectónicos, como el neogótico, que sólo aparecen en los cementerios y en las iglesias, pero no en las casas. Hay un mausoleo neogótico, que es de la familia Acuña, hecho en piedra, pero que yo sepa esta familia no tiene una casa neogótica, es un estilo reservado”.

Mausoleo de la familia Acuña.


Destaca que “los estilos arquitectónicos son la respuesta a modas, inclusive se puede ver los períodos históricos de construcción dentro del cementerio y de la ciudad. Cuando se construye el cementerio, fines del siglo XIX, 1884 hasta 1910, predomina el neoclásico, con columnas tipo romanas, griegas. Vemos en la ciudad las escuelas normales, la misma Catedral pero más ecléctica, pero hay estilos neoclásicos. Después de ese estilo, hacia la década del ‘20 y hasta el ‘30, ‘40, aparece el art deco (arte decorativo), que es un estilo caracterizado por las líneas rectas, geométrico. En la ciudad hay un montón de casas con líneas, dameros, y en el cementerio hay un muchos mausoleos que tienen líneas rectas, que son estilo art deco”.

Mausoleo de la familia Navarro, declarado Sepulcro Histórico Nacional.


“Después aparece, y es muy poquito lo que hay, el art nuveau (arte nuevo). Es un estilo con líneas curvas, ventanas circulares, hay muy poquito en el cementerio, pero es otro estilo. Luego empieza el modernismo, son construcciones cuadradas de la década del ‘50, ‘60. Y hacia la década del ‘70 se llega al sector que se lo puede llamar ‘Fonavi’, porque empiezan a aparecer las nicheras, que en el espacio parecen los monoblocks que se construían en la década del ‘70 con el Fondo Nacional de la Vivienda”, describe. 

Panteón del clero diocesano de Catamarca erigido en la necrópolis local.


De esta manera, “uno observa los estilos arquitectónicos y se puede ir viendo secuencias temporales. Son diferentes estilos, diferentes modas. La moda ahora es el minimalismo, calculo que si se empiezan a construir mausoleos nuevos serán minimalistas. Nos hemos vuelto tan minimalistas que está de moda el cementerio parque, donde lo único que hay es una placa”, enfatiza.
A partir de su experiencia con su tesis doctoral referida al análisis espacial y de modas y un montón de cuestiones de rituales, en el cementerio judío de La Plata, para Luis Dulout, “cada religión, cada grupo étnico tiene costumbres particulares. Tuve que aprender mucho en la colectividad donde me abrieron las puertas, hay muchas costumbres que tienen que ver con la religión. Por ejemplo, para los judíos, el lugar de descanso es eterno, o sea no se pueden trasladar los cuerpos, sólo está permitido desenterrar el cuerpo de una persona judía en dos casos: para trasladarlo de un cementerio no judío a otro judío, o de un cementerio judío en cualquier parte del mundo a otro en Israel, en Tierra Santa”.
“Hay otra costumbre, en la que toman el precepto bíblico ‘de polvo eres y al polvo volverás’. Para los judíos, en el ritual de entierro el cuerpo debe estar en contacto con la tierra, pero en Argentina, la ley impone el uso de ataúdes, por higiene. Para cumplir con la ley y con el ritual, le hacen agujeros al cajón con un taladro, para que pueda entrar algo de tierra y esté en contacto con el difunto. Son costumbres y rituales milenarios”, resalta. n

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Comentarios

07/10/2017 | 21:27
#5
Maravillosa nota y qué bueno que las VII Jornadas de la Red Argentina hayan sido un éxito. ¡Adelante apreciados amigos y colegas!
01/10/2017 | 14:05
#4
Yo le pediria al Sr Luis Dulout que nos acompañe en el pedido de instalar un crematorio como lo prometio hace vOarios años y terminar con el hacinamiento del cementerio municipal
01/10/2017 | 11:58
#3
Que inocente Azu, no tiene idea de lo que es el negocio de los muertos.
01/10/2017 | 09:21
#2
CUANDO VOTAMOS LO HACEMOS PENSANDO QUE LOS FUNCIONARIOS DEDICARÍAN SU TIEMPO A TEMAS QUE SEAN URGENTES, NECESARIOS O DE INTERÉS PARA TODOS. INVENTARLE INTERÉS HISTÓRICO CULTURAL A LOS CEMENTERIOS ESTÁ FUERA DE LA IMAGINACIÓN SOCIAL. SÍ SE ENTIENDE, QUE ES ASÍ COMO SE CREA UN NUEVO NICHO PARA LA CORRUPCIÓN DE ALGUNO DE ELLOS.
01/10/2017 | 02:20
#1
EN CATAMARCA COMO EN OTRAS CIUDADES DEBERIA TENER GUIAS CON CONOCIMIENTOS EN ESTOS TEMAS DE CEMENTERIOS PARA TURISTA QUE ESTAN ACOSTUMBRADOS A VISITAR LOS CEMENTERIOS , ES UNA OPCION MAS PARA QUE NUESTROS VISITANTES PUDIERAN CONOCER NUESTRAS COSTUMBRES , HISTORIAS, CULTURAS, ETC

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