Los servidores y colaboradores del Santuario honraron a su Madre

domingo, 3 de diciembre de 2017 23:28
domingo, 3 de diciembre de 2017 23:28

Durante la mañana del domingo 3 de diciembre, los servidores y colaboradores del Santuario tuvieron su momento de especial junto a la Madre Morena del Valle, dentro del novenario, que nos prepara como Iglesia para iniciar el año que estará dedicado a la piedad popular.

Ministros de la Comunión, Grupo de Liturgia, Sacristanes, Guardianes de la Virgen, Colectores, Damas de la Virgen, Florería, Secretaría, Hospedaje del Peregrino, Sala de Promesas, Servidores Marianos, Acción Católica Catedral, Consagrados y Devotos de María, Servidores-Cadena de la Virgen, Voluntarios de María Solidaria, Museo de la Virgen, Servidores en la Gruta, Equipo de la Revista Stella, Músicos y Coros, se dieron cita a los pies de la Madre Morena, a quien sirven durante todo el año, pero muy especialmente en las dos festividades.

La misa fue presidida por el Rector de la Catedral Basílica, Pbro. José Antonio Díaz, quien en su homilía reflexionó sobre el Adviento, que se inició este domingo, expresando que “es el tiempo de esperanza y vigilante espera en el Señor, preparándonos para la Navidad… Iniciamos este tiempo de Adviento conscientes de nuestro pecado, de nuestra necesidad de salvación, pero también de que Dios se ha hecho hombre, y nos ha abierto un camino de amor, de fraternidad, de solidaridad y de compromiso concreto con la necesidad de su pueblo”

También afirmó que hoy “nos ha ganado ese espíritu de mundanidad, como le gusta decir al Papa Francisco, que nos mantiene entretenidos, estamos distraídos porque no nos damos cuenta de los dones de Dios y nos ponemos tristes y melancólicos y no sabemos qué hacer con la vida”.

Agregó que “la sociedad de consumo nos ha llevado a pensar que podemos llenar el alma comprando cosas, por eso la Navidad se llena de cosas, pero está cada vez más vacía de amor, de encuentro, de fraternidad. La Navidad ha perdido contenido justamente porque ya no esperamos la salvación, lo que esperamos son las fiestas de fin de año despojadas de todo sentido religioso”.

Frente a esta realidad, dijo que “el Adviento es una invitación a recuperar el profundo sentido de fe de la Navidad. Y a nosotros se nos invita a los pies de Nuestra Madre a pensar cómo debemos vivir este tiempo, que es corto, pero es un tiempo para recuperar la comunión con aquellos con quienes tal vez nos hemos distanciado, es tiempo de reconciliación, de hacer lo que Jesús ha hecho, que es aproximarnos, lo cual significa romper ese muro que hemos levantado con algunos hermanos, y acercarnos, darles la mano, pedir perdón. Si esto sucede, la Navidad será la fiesta del encuentro con Dios y con los hermanos, no de la embriaguez ni del vacío”.

En el momento de las ofrendas, los distintos sectores que sirven en el Santuario Mariano acercaron sus ofrendas hasta el altar consistentes en elementos para la atención de los peregrinos, junto con el pan y el vino.

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