Rezo en la Catedral por los marinos del ARA San Juan

Emotivos momentos en el homenaje del Ejército argentino.
viernes, 8 de diciembre de 2017 12:57
viernes, 8 de diciembre de 2017 12:57

Durante la mañana del viernes 8 de diciembre, Fiesta de la Inmaculada Concepción, se celebró la Misa Solemne, principal celebración eucarística de la jornada, en la cual rindieron su homenaje a la Madre Morena del Valle, Patrona del Paracaidismo Militar, los integrantes del Ejército Argentino, quienes llegaron corriendo en postas desde Córdoba, y se rogó por los 44 tripulantes del desparecido submarino ARA San Juan. También se pidió por los nuevos legisladores tanto provinciales como municipales que asumen sus mandatos.

La Eucaristía fue presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por sacerdotes del clero catamarqueño y otros venidos de diócesis hermanas, en el altar mayor de la Catedral Basílica y Santuario Mariano, templo que se vio desbordado por la gran cantidad de fieles y peregrinos que llegaban incesantemente a visitar a la Madre del Valle.

En su homilía, Mons. Urbanc expresó: “Cada año, como pueblo creyente, queremos celebrar con gran regocijo a la que es Madre de Dios y Madre nuestra, en su renombrada advocación de ‘Virgen del Valle’, o para muchos en la tierna y familiar expresión, ‘Morena del Valle’ o ‘Madrecita del Valle. En fin, ahora no importan los nombres, pues nuestros ojos la contemplan a Ella y, con Ella, al Buen Jesús”.

Luego, destacó que “en esta Misa los invito a que recemos de un modo particular por las nuevas autoridades legislativas, tanto provinciales como municipales, que en  breve asumirán el mandato que el electorado le ha confiado. Que la Madre del Valle los ayude a ser fieles y responsables con su misión”. Y agradeció a “las autoridades que participan de esta celebración, que es de precepto, y a los paracaidistas que acaban de llegar corriendo desde Córdoba para homenajear a su Dulce Protectora. Bienvenidos, y gracias por su servicio a la Patria, a la Familia y a Dios”.

En alusión al tiempo de preparación que vive la diócesis local camino a la celebración de los 400 años del hallazgo de la Sagrada Imagen, afirmó que “en esta celebración ofrecemos a Dios, nuestro Señor, el esfuerzo que hicimos para formarnos como discípulos-misioneros, a fin de disponernos mejor, para celebrar, en el 2020, los 4 siglos de presencia ininterrumpida de esta sagrada imagen, con que la Providencia divina engalanó este valle, flanqueado por el Ambato y el Ancasti, y destinado a ser testimonio viviente de ella para todos los argentinos y demás personas que lo visiten, atraídos por la Madre celestial”.

“A su vez, le presentaremos y confiaremos a la Virgen Fiel la temática que nos propusimos para este segundo año de preparación: ‘La Piedad Popular’. Deseo que acojan con buen ánimo y entusiasmo el desafío para que la aprecien más y nos alimentemos mejor de esta moción del Espíritu Santo, para el bien y la fecundidad de toda la Iglesia. A la vez que nos dispondrá mejor para participar en el IV Congreso Mariano Nacional del que seremos anfitriones en el 2020. Por eso les pido de corazón que desde ya dispongan su corazón y sus hogares para recibir a miles de congresistas”.

Ante la Imagen bendita, el Obispo y todo el pueblo rezó la oración de preparación para el Jubileo del 2020. Tras lo cual, los jefes de la IV Brigada Aerotransportada y de la Agrupación de Fuerzas Especiales de Córdoba entregaron un recordatorio y las intenciones de los integrantes de la fuerza de seguridad y sus familias, para que sean depositadas a los pies de la Patrona de los Paracaidistas, las cuales fueron recibidas por el Señor Obispo. Este gesto fue rubricado con un fuerte aplauso de toda la asamblea reunida a los pies de la Madre Morena.

 

Por el ARA San Juan

Antes de la bendición final, el Jefe de la IV Brigada Aerotransportada de Córdoba, Comandante Guillermo Pereda, manifestó: “Los paracaidistas argentinos, desde nuestros inicios hace 74 años, cada vez que nos ponemos ante la puerta del avión pensamos que saltamos por la puerta con el cuerpo confiado en la tela y puesta el alma en las manos de Dios. Eso es lo que ilumina nuestro espíritu y desde principios del siglo XX cuando el Regimiento de Infantería 17 se asentó en esta ciudad, el Ejército Argentino venera a la Virgen del Valle. Los paracaidistas en particular, a partir de fines de la década del ’60, cuando ese Regimiento de Infantería fue convertido en paracaidista, dependiente de la IV Brigada Aerotransportada de Córdoba, nunca faltó a las festividades de la Virgen y nunca dejó de agradecer todas las bendiciones que tuvo en esta actividad riesgosa del paracaidista. De hecho vemos en la Imagen de la Virgen en su lado izquierdo el brevet dorado del paracaidista militar argentino”.

“En esta ocasión, una vez más en compañía de los paracaidistas de la Agrupación de Fuerzas de Operaciones Especiales de la Escuela de Paracaidistas, nuestro comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido y de todos los oficiales y suboficiales y soldados de la Guarnición Córdoba, un grupo de peregrinos los representó habiendo salido el día miércoles desde nuestra ermita de la Virgen del Valle en el Aeródromo de la Mezquita en la Guarnición Córdoba, realizando 440 kilómetros en postas de 5 kilómetros en forma ininterrumpida”, comentó.

Asimismo señaló que “venimos agradeciéndole a Nuestra Madre por todos nuestros logros, por el éxito que ha tenido el adiestramiento operacional en este año, las distintas actividades que hemos realizado y los más de 5.800 lanzamientos desde aeronave en vuelo que se efectuaron en distintos lugares del país: Córdoba, Junín de los Andes, Bahía Blanca, San Luis, Junín, Campo de Mayo, San Antonio de los Cobres, Jujuy, hasta esas latitudes estuvieron presentes los paracaidistas”.

También dijo: “humildemente, con el corazón abierto, primero hemos traído las intenciones pidiendo por la familia de la Guarnición Córdoba, por los camaradas que nos han dejado este año y, en particular, en esta dolorosa circunstancia que atraviesa la República, la Nación toda, con la desaparición del submarino ARA San Juan, para pedir por los 44 camaradas de armas que están en el Atlántico sur. Por todo ello vinimos, Madre nuestra, a pedirte y ofrecerte el sacrificio de esta peregrinación. Gracias, Madre mía, en representación de los paracaidistas militares argentinos”.

 

TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA

Queridos devotos y peregrinos:

Con esta Santa Eucaristía honramos a la Virgen María, en su ‘Pura y Limpia Concepción’, como la nombraban durante siglos los cristianos, hasta que el Beato Pío IX, en 1854, proclamó el dogma de la ‘Inmaculada Concepción’. Corroborando este nombre la misma Madre de Dios a santa Bernardita, en la gruta de Masabielle – Lourdes, el 25-3-1858, día de la Encarnación del Hijo de Dios en el Purísimo Vientre de María.

Cada año, como pueblo creyente, queremos celebrar con gran regocijo a la que es Madre de Dios y Madre nuestra, en su renombrada advocación de ‘Virgen del Valle’, o para muchos en la tierna y familiar expresión, ‘Morena del Valle’ o ‘Madrecita del Valle. En fin, ahora no importan los nombres, pues nuestros ojos la contemplan a Ella y, con Ella, al Buen Jesús.

En esta Misa los invito a que recemos de un modo particular por las nuevas autoridades legislativas, tanto provinciales como municipales, que en  breve asumirán el mandato que el electorado le ha confiado. Que la Madre del Valle los ayude a ser fieles y responsables con su misión. Agradezco a todas las autoridades que participan de esta celebración, que es de precepto y a los paracaidistas que acaban de llegar corriendo desde Córdoba para homenajear a su Dulce Protectora. Bienvenidos, y gracias por su servicio a la Patria, a la Familia y a Dios.

Si en este momento resonara la voz de Dios, como otrora en el Edén: «¿Dónde estás?», seguro que cada uno de nosotros respondería: ¡aquí, al lado de la Mamá que nos has dado!, porque venimos buscando calor, cariño, cobijo, amparo y orientación… ¡Gracias, Señor, por tanta bondad! ¡Gracias!

En esta celebración ofrecemos a Dios, nuestro Señor, el esfuerzo que hicimos para formarnos como discípulos-misioneros, a fin de disponernos mejor, para celebrar, en el 2020, los 4 siglos de presencia ininterrumpida de esta sagrada imagen, con que la Providencia divina engalanó este valle, flanqueado por el Ambato y el Ancasti, y destinado a ser testimonio viviente de ella para todos los argentinos y demás personas que lo visiten, atraídos por la Madre celestial.

A su vez, le presentaremos y confiaremos a la Virgen Fiel la temática que nos propusimos para este segundo año de preparación: “La Piedad Popular”. Deseo que acojan con buen ánimo y entusiasmo el desafío para que la aprecien más y nos alimentemos mejor de esta moción del Espíritu Santo, para el bien y la fecundidad de toda la Iglesia. A la vez que nos dispondrá mejor para participar en el IV Congreso Mariano Nacional del que seremos anfitriones en el 2020. Por eso les pido de corazón que desde ya dispongan su corazón y sus hogares para recibir a miles de congresistas.

En la carta pastoral que, después de la solemne procesión, entregaré para que en las comunidades se la trabaje, les digo: “esta dimensión de la vida de fe de nuestros bautizados merece ser ahondada, ya que a través de ella nos habla y conduce el Espíritu Santo. Por ello, es necesario hacer un continuo y prudente discernimiento acerca de estas realidades para el bien de toda la Iglesia diocesana; máxime si tenemos presente que somos permanentes anfitriones en la acogida de numerosos peregrinos que visitan el Santuario de nuestra Madre, de cuya piedad nos nutrimos; peregrinos con quienes debemos compartir la manera de vivir nuestra piedad, enriqueciendo así la vitalidad discipular y misionera de toda la Iglesia” (n 3b). Y más adelante: “Al hablar de destinatarios de esta carta, no me estoy preocupando de encontrar estrategias adecuadas para que conozcan y valoren teóricamente la piedad popular, sino que pretendo que todos nos dejemos evangelizar por ella y para que la acompañemos en su proceso de purificación y maduración” (n° 5). Pues “ella es un verdadero tesoro del pueblo de Dios, ya que manifiesta una sed de Dios que sólo los sencillos y los pobres pueden conocer; vuelve capaces de generosidad y de sacrificio hasta el heroísmo, cuando se trata de manifestar la fe; comporta un sentimiento vivo de los atributos profundos de Dios: la paternidad, la providencia, la presencia amorosa y constante; genera actitudes interiores, raramente observadas en otros lugares, en el mismo grado: paciencia, sentido de la cruz en la vida cotidiana, desprendimiento, apertura a los demás y devoción” (n° 10b).

El concepto que he elegido, entre otros que se utilizan, es el de ‘Piedad Popular’, puesto que lo relaciono con el don de Piedad, otorgado por el Espíritu Santo en el sacramento de la Confirmación, y que va configurando ese modo de ser y de obrar del Pueblo de Dios, cuando vive y expresa su comunión con los santos y el Tres veces Santo. De esta manera, tomamos en cuenta la acción del Espíritu Santo, quien conduce a la Iglesia y la santifica para que sea testimonio del Amor, la Sabiduría y la Vida de Dios.

Por eso, Madre querida, ayúdanos a cantar un canto nuevo porque Él hizo maravillas, nos da la victoria y revela su justicia ante las naciones por su amor y su fidelidad, que contemplamos realizadas en tu augusta persona. Escucha las súplicas de tus hijos, que claman a Ti, día y noche, en especial, los ancianos, los enfermos, los presos, los desocupados, los perseguidos, los migrantes, los sin techo, los marginados y los oprimidos por adicciones. En fin, gracias amada Madrecita, por estar siempre y recibirnos. Amén.

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