HOY: DRA. AURORA PICO ZOSSI

“Me siento estafada por Macri”

domingo, 02 de diciembre de 2018 06:00
domingo, 02 de diciembre de 2018 06:00

Hoy es el Día del Legislador. Hace 35 años, cuando el país volvió a respirar aires de libertad, cuando recuperamos la gracia de vivir en democracia, los argentinos volvíamos a decidir a través de la voluntad popular a nuestros gobernantes y representantes en el ámbito legislativo. Una mujer, médica cirujana, fue electa en 1983 senadora provincial representando a Valle Viejo. La única en su género que integró la Cámara de Senadores en ese entonces. También fue ministra de Salud y Acción Social. Se manifiesta enamora de Jesucristo y devota de la Virgen del Valle. Es oriunda de los pagos de Margarita Palacios: Santa María. Alejada de la militancia política y de la UCR que la supo tener como una referente de fuste, transcurre sus días dedicada a la familia en su calidad de distinguida vecina de Villa Dolores. El Cara a cara de este domingo tiene el pensamiento aferrado a férreas convicciones de la Dra. Aurora del Carmen Pico Zossi de Ahumada. En su nombre, saludamos a tantos legisladores buenos que supieron honrar el cargo.
  -Fue 1983 un año especial para Usted: fue electa senadora provincial y a nivel nacional ganó el radicalismo con Raúl Alfonsín.
  -Así es. Le cuento: he militado en el partido radical desde que tengo uso de razón. Porque a pesar de las interrupciones democráticas y todas esas cuestiones, guardo en mis recuerdos el estar sentada en las rodillas de mi papá en reuniones de  un comité. Mi padre era un militante que lo hacía con alma y vida en el radicalismo. Después milité en Franja Morada en la época universitaria, antes en los centros de estudiantes durante la secundaria hasta que, lamentablemente, se producían las interrupciones democráticas e interrumpían ese ejercicio democrático que teníamos los jóvenes por aquellos años. Me vienen a la memoria también los últimos años de la carrera universitaria y la época de la guerrilla, los viajes de Santa María (“soy bien santamariana”, agrega) a Córdoba pasando por la cuesta en Tucumán donde estaba instalada fuertemente la guerrilla y la represión de (Antonio Domingo) Bussi. Eran tiempos muy dramáticos y esperaba con ansias que vuelva la democracia. A eso lo tengo muy marcado en mi vida. Luego vino la época más nefasta: la dictadura. Por eso es que la explosión de alegría que significó la vuelta de la democracia con el triunfo de (Raúl Ricardo) Alfonsín. Y más allá de la satisfacción del triunfo radical a nivel nacional, lo más trascendente fue que volvíamos a vivir en un marco democrático, que habíamos podido elegir a nuestras autoridades en libertad.
  -¿Cómo surgió su candidatura a senadora provincial por el departamento Valle Viejo?
  -Ya estaba radicada en Valle Viejo desde el año 1978. En 1983 fue electo intendente del departamento Carlos Guillermo “Tití” Brunello, una excelente persona y dirigente. Con él trabajábamos en equipo y así surgió la posibilidad de que fuera candidata a senadora. Ambos realizábamos un trabajo con mucha unión, mirando qué y cómo teníamos que hacer las cosas, pensando siempre de la mejor manera, de estar al lado de la gente de manera permanente.
  -Aquella senaduría significó su primer cargo político.
  -Sí. Ganamos la primera vez, en 1983, por poco más de 200 votos. Éramos pocos electores y faltaba la gimnasia democrática. Fue un período de dos años y luego vino la reelección, con una victoria más amplia, digamos que habíamos ganado con más ventaja.
  -Representaba a una oposición en franca minoría legislativa en medio de la explosión del saadismo.
  -Éramos seis contra diez y opositores a Ramón Saadi. Fue difícil pero apasionante a la vez. Desde una valoración personal, de todos los trabajos que tuve en mi vida, el de legisladora fue el más apasionante, al que le he dedicado todos mis esfuerzos y todo mi tiempo. Sinceramente, me encantó. También debo destacar que hicimos una oposición muy constructiva. No había agresiones personales, nunca nos hemos levantado la voz entre los senadores peronistas y radicales. Teníamos una franca camaradería que se respetaba  y algo muy particular: (sonríe) ¡todavía se respetaba mucho a la mujer! Todos fueron muy caballeros conmigo. Había una sola mujer senadora y era yo.
  -Además del respeto, ¿había otras cosas para destacar de aquél Senado?
  -Tengo buenos recuerdos de todos, había gente que tenía muchos valores, incluidos por supuesto nuestros opositores. Se trabajaba mucho en las comisiones y se podía hablar e intercambiar ideas sobre lo mejor que se podían hacer las cosas. Estudiábamos las leyes punto por punto. En mi caso, al no ser abogada, me pasaba las noches estudiando en procura de información y formación.
  -Lo bueno y lo malo por su paso por la legislatura provincial.
  -Por un lado, como le decía, esto de poder estudiar leyes en un marco de consenso. Pero también tengo algo así como una frustración: ser legislador, si bien como lo señalé es apasionante, a su vez es frustrante porque uno ve y siente los problemas de la gente pero no tiene la posibilidad de ejecutar la solución. Puede hacer leyes, reclamar y hacer todas las gestiones posibles, pero no depende de uno la solución. Y esto es desalentador porque la gente recurre al legislador en busca de soluciones a sus problemas. Uno se siente impotente cuando no puede dar respuestas inmediatas.
  -Después de muchos años en la oposición, la UCR pasó a estar 20 años en el poder…
  -(De manera categórica) Y lo perdió. Digo al respecto que siempre tuve la concepción idealista, porque así me lo enseñaron, de que ser radical no era solamente pertenecer a un partido político, sino que era practicar un estilo de vida. Me repetían desde cuando era chica: “Ser radical significa ser honesto, ser transparente, ser buena persona”. Eso me enseñaron mis ancestros. Bajo esa enseñanza he tratado de vivir así, toda mi vida. Cuando comencé a ver que la realidad era todo lo contrario con ese ideal que yo me había formado desde la niñez, bueno… me decepcioné y de a poco me fui retirando, o me fueron, depende. 
  -Eso tiene que ver con su salida de cuando fue ministra.
  -Exacto. Fui ministra de Salud y Acción Social, como se llamaba entonces. Cuando asumió Arnoldo (Castillo) como gobernador (diciembre 1991), estuve al frente de la dirección provincial de Medicina Asistencial y después, en el ´92, me hago cargo del ministerio, tras la renuncia de la Dra. (Elsa Leonor) Segura.
  -Recordamos que no se fue bien con el aquél gobierno. Su salida del ministerio fue toda una polémica.
  -No… el tema que hasta el día de hoy me molesta y todavía es como si tuviera una espinita en el zapato, es que no se me haya tenido en cuenta para decirme “Tu renuncia está aceptada”. Le cuento: hasta el día de hoy me enteré que no era  ministra a través de la prensa.
  -¿Nadie del gobierno le dijo que su renuncia había sido aceptada, nadie le comunicó nada?
  -A mí nunca nadie me llamó para informarme, jamás, teniendo la relación personal que yo tenía con el gobernador. Es más: en esos días me fui a Buenos Aires porque había una reunión importante sobre maternidad e infancia y los diarios indicaban que “se aceptaría la renuncia de Pico Zossi”. Entonces, antes de irme a Buenos Aires, ya camino al aeropuerto, me paro unos minutos en Casa de Gobierno y le digo a don Arnoldo que me iba de viaje y que en dos días regresaría, pidiéndole que me acepte la renuncia. Estaba en Buenos Aires y ahí me entero, a través de un llamado, que me habían aceptado la renuncia. A mi regreso de Buenos Aires, me esperaba en el aeropuerto el auto del ministerio y también estaba mi esposo con nuestro vehículo. Él me mostró el diario que decía “Cayó Pico Zossi”. Por supuesto, me vine a casa en mi vehículo. De esa manera me enteré que no era más ministra. Fue, por lo menos, una falta de respeto. Le repito: hasta el día de hoy, nunca nadie me llamó. Yo volví de Buenos Aires con cheques para el ministerio y tuve que llamar y pedirles que lo vengan a buscar. Nadie se tiene que enojar porque lo sacan de un ministerio, pero sí molestan las formas.
  -Desde aquél episodio, ¿volvió a ocupar otro cargo público?
  -No. Cada vez que había elecciones venían a verme, aparecían grupos de una u otra línea para ofrecerme algo. Ya había decidido no participar más en política y me dediqué a la actividad privada y a mi familia.
  -Es decir: aquellos ideales que le habían inculcado desde niña se habían desvirtuado totalmente. ¿Esa fue la principal decepción?
  -Absolutamente. Pero bueno, el tiempo pasó y ahora estoy más allá de todo eso. Digo como que estoy en “otra dimensión”. A la política, que sigue siendo mi pasión, la veo y la leo desde otro lugar. Estoy permanentemente informada.
  -En tal sentido, ¿le preocupa la situación del país?
  -Mucho. Mire: nosotros, que vivimos de la actividad privada, del campo, hemos sido muy castigados durante los gobiernos del kirchnerismo. Nos fue muy mal. Luego vino (Mauricio) Macri y uno lo votó porque obviamente quería un cambio. Y hubo un cambio. No voy a entrar en cuestiones económicas porque no entiendo nada de economía. Pero le voy a decir algo con todas las letras: me siento absolutamente estafada por Macri.
  -¿Por algo en especial?
  -Por el tema del aborto. Yo le creí cuando dijo “Me comprometo a defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural”. Para mí, eso era un ideal. Después, no tan sólo habilita el tratamiento del aborto, sino que hubo ministros de su gabinete que hicieron “lobby” para lograr la aprobación de la ley, hasta el propio ministro de Salud. Eso me decepcionó mucho. Y ahora esto: vi en algunos que va a promover la ideología de género. Esto también me molesta. Pero bueno, estamos en un país con una situación muy complicada.
  -La pobreza está castigando con dureza  a un gran sector de la población.
  -Doloroso. Me preocupa mucho la pobreza estructural. La que viene de arriba, por las medidas económicas del gobierno, y la de abajo, porque se perdió la cultura del trabajo. Ya van dos generaciones que vienen con esa falta de la cultura del trabajo, esa falta de hacer realidad aquello de “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. 
  -¿Qué opinión tiene sobre el presente del radicalismo, tanto nacional como local? Esto de pasar a ser segunda guitarra en el contexto político después de haber sido figura principal.
  -Es la consecuencia lógica de la actitud de la dirigencia radical: atornillarse en el sillón del dirigente y no generar nuevas corrientes; no darle espacio a los jóvenes que vienen, no hubo una buena educación política hacia los jóvenes. La juventud, hoy por hoy, viene con las mañas de los grandes y hasta hay jóvenes autoritarios; no hay un recambio generacional importante. Por eso el partido se ha envejecido. Por eso también hoy no tengo militancia política. La miro desde el balcón.
  -¿Cuál es el dirigente más importante de la UCR en la actualidad? 
  -Ya no está en la UCR: Elisa Carrió, la dirigente más importante. Estaba en la UCR,  como yo (sonríe). Por algo fundamental: la integridad de los valores. ¿En Catamarca? Me quedo con alguien que está siendo muy atacado y poco valorado: Rubén Manzi. Es una persona de bien y tiene prestigio.

¡Todavía se respetaba mucho a la mujer! Todos fueron muy caballeros conmigo. Había una sola mujer senadora y era yo.

  Los legisladores de 1983

Con la restitución de la democracia en el país, las elecciones en Catamarca en 1983 determinaron quiénes serían los primeros legisladores provinciales y nacionales elegidos por la voluntad popular.  Diputados por el PJ: Efraín Rosales, Victorio Marenco, Néstor López Rodríguez, Abilio Bize Basterra, Orestes Miguel Piano, Edgardo Córdoba, Carlos Rizo, Julio César Yapura, Amado Jacinto Menem, Humberto Salas, Edgardo Macedo, Edit Pretti de Luque, Carlos Alberto Nieva, Horacio Fadel, Gustavo Martínez Azar, Justo Sánchez Reynoso, Hugo Corpacci, Mario Sampayo, Jorge Toledo, Graciela Andreotti de Rosales y Mario Herrera (Suplente, asumió por Efraín Rosales cuando éste fue nombrado juez federal). Por la UCR: Gabino Herrera, Oscar Figueroa, Gladys Bustamante de Almada, Ramón Martínez, Néstor Nadal, Hugo René Ontiveros, Julio César Rueda, Edgardo Lábaque, Daniel Valentín Plaza, Ramón Montiel, Juan Avalos, Augusto César Acuña y Rodolfo Zanachi. Senadores por el PJ: Clemente Cruz Martínez (Antofagasta de la Sierra), Názar Hipólito Fadel (Andalgalá), Pedro C. Ramayo (Ancasti), Marcos Saadi (Belén), Oscar Vera (Fray Mamerto Esquiú), Félix Medardo Jerez (Santa rosa), Laureano Contreras (Santa María), Luis Rodríguez (Tinogasta), Oscar Garbe ( La Paz) y Amadeo Marenco (Capayán). Por la UCR: Ernesto Acuña (Capital), Silvio Savio (Paclín), Aurora Pico Zossi de Ahumada (Valle Viejo), Oscar Nieva (Ambato), Joel Nieva (Pomán) y Miguel Ángel Arévalo (El Alto). Diputados Nacionales por el PJ: Sebastián Alejandro Corpacci, Ignacio Arturo Albarracín y Juan Arnaldo Brizuela. Por la UCR: José Félix Jalile y José Alberto Furque. Senadores nacionales: Vicente Leónides Saadi y Julio Amoedo, ambos del PJ.

En pocas palabras

  -Nombres y apellidos: Aurora del Carmen Pico Zossi de Ahumada.
  -Esposo: Luis Ahumada.
  -Hijos: Luis Paulo y Celia María.
  -Nietos: Catalina, Antonia y Nicolás.
  -Padres: (ya fallecidos) descendientes de italianos.  Antonio Pico y Aurora Zossi.
  -Estudios: primarios y secundarios en Santa María (Escuela “Abel Acosta”). Universitarios, en Córdoba.
  -Una figura: “Jesucristo, el modelo a seguir”.
  -Si ganara un premio con mucho dinero: “Sin duda, haría mucha beneficencia”.
  -Le gusta: cocinar, coser, hacer las cosas de la casa. También leer y escuchar música.
  -Catamarca: “Es tan bonita. Estar en la política me ha permitido conocerla de manera profunda hasta el último rincón. La gente es maravillosa en Catamarca, es buena”.
 

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Indiferencia

Comentarios

02/12/2018 | 20:24
#4
Que linda nota, los felicito!!!! Siempre es bueno recordar a los maestros. Cariños querida amiga Aurora!!!!
02/12/2018 | 14:23
#3
Una gran mujer
02/12/2018 | 12:48
#2
Tiene razon. yo diria que toda la clase media fue estafada por Macri.
02/12/2018 | 10:35
#1
da toda la impresión que el problema es con la Educación Social Integral y con el aborto libre y gratuito. Eso lo pedían las mujeres más jóvenes obviamente que apoyadas por los partidos de izquierda y entre ellas Vilma Ripoll. Y si el ministro de salud lo hacía no era del modo en que se cree sino en los costos que es para la salud pública los abortos clandestinos y las complicaciones de los mismos. No sólo él apoyaba la despenalización del aborto: médicos prestigiosos insistían en la despenalización. Pero la venganza de la izquierda por la no sanción vino a través de la ESI una abominable ley educativa que no tiene razón de ser y que la introdujeron en medio de los problemas financieros de Macri. Y él tragó el anzuelo.

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