Pasión por la música

domingo, 23 de diciembre de 2018 04:58
domingo, 23 de diciembre de 2018 04:58

Informe: Adriana Romero

 

Sergio Daniel Mercado es un joven músico profesional, que viene desandando los caminos del arte de las musas, desde aquel día cuando siendo apenas un niño los instrumentos de viento impactaron en su mundo. Oriundo de las tierras de Fray Mamerto Esquiú,  forma parte del semillero conformado por chicos que en la década del ’90 poblaron la Casa de la Cultura, en la curva de San Antonio, ávidos de aprender música, danza o alguna otra expresión artística.

Pasó por distintos grupos musicales, abrevó en los claustros de la educación superior en otros lares, con mucho esfuerzo y empeño; se codeó con músicos de primer nivel, actualmente acompaña a artistas de prestigio como el tenor Nicolás Romero; también integra la Banda de Música de la Policía de la Provincia, donde prepara técnicamente a sus integrantes y hasta la dirigió en algunas ocasiones.
Está en una permanente búsqueda buceando las profundidades del universo musical; y aspira a más, con proyectos como la docencia y su lanzamiento como solista, porque su vida está atravesada por una pasión: la música. Inspirados en su ejemplo, queremos celebrar el esfuerzo de tantos jóvenes talentosos de nuestro terruño que eligen el arte como una forma de vida.

“Llevo la música en el alma, me encanta, es muy apasionante”, espeta Sergio Daniel Mercado, de 33 años de edad, egresado del Conservatorio de Música Félix Garzón, que funciona en la Ciudad de las Artes de Córdoba, a cuya historia nos aproximamos.
Durante la charla trae a su mememoria los inicios del camino recorrido hasta ahora con la música: “Cuando era chico, en un acto escolar, entró un grupo de chicos que tocaba instrumentos andinos. Yo habré tenido unos 8 años, los miré y me llamaron mucho la atención los instrumentos de viento como la quena y el sikus. Ese día, cuando salí de la escuela me fui a mi casa, busqué una caña y me puse a construir una quenita, sin conocer nada de eso, sin técnica, le hice los agujeritos y le pude sacar sonido. Obviamente, no estaba afinada, pero la hacía sonar”.

Y continúa: “Mi mamá vio que estaba interesado, y justo en esos días habían propaganda por la radio sobre la inauguración de una escuela de música en la Casa de la Cultura de San Antonio. Me preguntó si quería ir y le dije que sí. Fui y me cambió la vida”.
“Era increíble ver la cantidad de chicos y jóvenes que iban. Fue en la década del ’90. Era realmente muy linda la experiencia, a los 8 años me impactó todo eso”, afirma el joven músico y recuerda a los profesores de ese tiempo, entre ellos “Simón Jalil, quien era el director; Néstor Pacheco, quien enseñaba guitarra; los hermanos Villagra, de Valle Viejo; había dos chicos que venían de La Merced, Germán y Pablo Savio, ellos se encargaban de recibir a los chicos y les enseñaban los primeros pasos de danzas. A mí me gustaba más la música, pero me enseñaron los primeros movimientos y me entusiasmé, me gustó”.

Después “vino de Córdoba Marcelo Maldonado, muy buen músico y compositor, quien comenzó a hacerse cargo de los arreglos y el ensamble musical, porque estaban los profesores que enseñaban guitarra, los que enseñaban instrumentos de viento y de percusión, por separado, y él aunó todo y formó un grupo que se llamaba Antara”, manifiesta Sergio, quien integró el grupo tocando el sikus y luego la quena, que “era palabra mayor para nosotros, porque es más complejo lleva un proceso sacarle el sonido, sin embargo pude hacerlo rápido. Tocábamos todos los instrumentos, era una orquesta andina que estaba conformada por los instrumentos de viento, quena, sikus, samponia, toyo, había percusión, guitarra, bajo, charango. Sonaba espectacular, tenía muy buen nivel y muy buenos profesores”.

Con este grupo “fuimos por varias provincias, estuvimos en Telemanías en Córdoba, en Jujuy, el interior de Catamarca, en los certámenes de Pre Cosquín y Pre Laborde, en todos lados”, comenta, hasta que “pasaron varios años, cada uno tenía sus cosas y se empezó a desarmar”. 

Llegó el momento de “Melodías del Viento, grupo que lo armé junto con unos compañeros de la escuela. Tenía 16, 17 años y empecé a hacer mis propios arreglos, ya no estaba el profesor Maldonado. Después me separé de Melodías del Viento, porque no me gustaba quedarme estancado en una sola cosa y me fui a Canto Joven, hacíamos música muy divertida, a la gente le gustaba mucho, íbamos a todos lados. Llegamos a grabar un demo, pero pasamos a llamarnos La Trama”, relata el artista, agregando que “en ese trajín anduve con músicos conocidos, los Hermanos Villagra, fui músico invitado de varios artistas de ese momento, como el Grupo de Las Juntas, Arenales, Americanta, Hugo Nanni”.

Su primer acercamiento a la teoría musical fue a los 19 años, cuando ingresó a estudiar en el Instituto Rubinstein, donde estuvo dos años y “lo que aprendí me sirvió para después”, dice.

En esa marcha detrás de su sueño, también incursionó en “una banda de música que se llamaba Policía Comunitaria, dirigida por el maestro Ricardo Oliva. Fui, empecé allí, pero hasta ese momento no tenía instrumentos. Me gustaba la flauta traversa, entonces al tiempo conseguí comprar mi primera flauta y con eso comencé practicar. Me acuerdo que las primeras notas me las pasó mi amigo Pablo Vera, quien hoy toca conmigo en la Banda de Música de la Policía. Después me largué solo. Entonces decidí estudiar”. 
En ese afán de adentrarse en el arte musical, nuestro entrevistado se anotició del maestro Ricardo Bujaldón, mendocino de origen y catamarqueño por adopción, quien le brindó herramientas y le dio el impulso para estudiar. “Me enteré que estaba dando talleres de flauta en el ISAC y en el Conservatorio Mario Zambonini. Con él tomé mis primeras clases de flauta y fue quien me dio un fuerte empuje. Me pasó los primeros métodos de estudio y los saqué en un mes, eran largos y complejos, y andaba rápido. Después me dio una mano para ir a estudiar la Licenciatura en Música en Mendoza, rendí el examen de ingreso, me fue muy bien, pero al tiempo me tuve que volver porque no podía mantenerme económicamente. Y me quedé con el deseo de volver, si no iba a Mendoza me tenía que ir a otro lado, para recibirme”, asevera.

Con Bujaldón “empecé a ver obras más complejas de compositores de distintas épocas y me invitó a integrar la Orquesta Sinfónica San Fernando, integrada por músicos reconocidos del ambiente académico de la provincia como Cecilia Argañaraz, Luis Acosta, Pablo Díaz. Fue mi primera experiencia con una orquesta. Era un sueño llegar ahí. No me olvido cuando escuché los primeros ensambles de cuerda, violoncelo, violín, me enamoré en ese momento y ahí empecé a ponerle más energía, estudiar, practicar”, enfatiza. 

Su conocer de conocer y conectarse con el universo musical lo llevó a investigar, a indagar en otros estilos como “el rock, el tango, folclore, música de películas y otras, entonces ingresé en otras orquestas como la que tenía el profesor Iván Núñez, llamada La Logia de Mozart, en la que tocábamos y proyectábamos música de película. Ya estaba en una cosa totalmente diferente, había empezado en la parte andina, me fui a la parte académica y empecé a dar pasos en el jazz, el bosanova y después empecé a tocar con bandas de rock”, señala.

Además, acompañó a Itatí, Cololo  Macedo y varias bandas chacareras, además de compartir espacios con Los Tekis.
Su paso por el grupo Hiperboreos Tango fue edificante, “hacíamos obras de Piazzola, con el maestro Abilio Bize y otros músicos de acá. Estuve un tiempo tocando hasta que me salió la convocatoria para ingresar a la Policía, estuve trabajando un tiempo en comisaría hasta que me pasaron a la Banda de Música”. 

Su incorporación a este último espacio le permitió obtener una beca para estudiar en Córdoba, se recibió  y volvió. En la ciudad mediterránea “anduve tocando con músicos de Raly Barrionuevo, Los Guaraníes, entre otros, porque en el Conservatorio hay de todo, va gente que toca música popular, académica, y con muy buenos resultados”.
“Cuando volví a Catamarca me pusieron a cargo de la parte técnica, dando clases en la Banda. Estoy colaborando con el director y a veces me dejan dirigir. Todo esto es nuevo para mí”, confía Sergio, indicando que “en la Banda de Música toco la flauta, estoy rodeado de gente muy talentosa porque hay chicos con mucho potencial y gente grande que viene tocando desde hace muchos años”.

En la Banda de la Policía
 “La Banda de Música de la Policía está compuesta por 40 integrantes, más o menos, con dos oficiales al mando, Mario Castelli y Daniel Rosales. Tenemos familias de instrumentos”, comenta Sergio, quien se refiere a uno de los atractivos de la Banda: la retreta, que desde su concepto “es para divertirse, hacemos música popular, todo lo que a la gente le pueda gustar o lo que está de moda. Las pide la gente para alguna fiesta, una inauguración, tocamos la parte protocolar en el acto y después nos quedamos para la retreta. A veces vamos a hacer la retreta nomás. Hacemos música de todo tipo. El trabajo de la Banda es muy sacrificado porque hay que estar mucho tiempo, aguantar mucho ruido en espacios chicos, son muchos instrumentos y a veces te aturde”.
Resalta que en la parte protocolar “tenemos cientos de himnos y marchas; es muchísimo, y algunas  son larguísimas, complejas técnicamente. Es muy lindo y apasionante el trabajo de la Banda. Ensayamos todas las mañanas, de lunes a viernes, y los fines de semana tenemos los recargos y viajamos bastante”.
El joven profesional de la música incursionó en la dirección de la Banda, lo cual “es una experiencia bastante linda, siento que me respetan, creo que demostré que tengo experiencia y conocimientos, aparte me encanta compartir todo lo que sé, transmitir mis conocimientos, no soy mezquino en ese sentido”.
“Tuve la suerte y la dicha de poder conocer a gente como Bujaldón, Maldonado, Jalil, que me marcaron, que me dieron las herramientas para que hoy en día tocara y sepa lo que sé. Pero hay muchos chicos que no tienen posibilidades y se ven limitados. Y a mí me encantaría poder enseñar”, destaca. 
 

“Fabriqué todos mis instrumentos”
Es tal la pasión por la música que Sergio quiere abarcar el abanico de posibilidades que brinda este arte. Una de ellas es la construcción de los propios instrumentos. En esa tarea está empeñado, a partir de la participación en los talleres dictados por el lutier tucumano Julio Palacios, quien “enseñaba a fabricar instrumentos de viento, y empecé a incursionar en eso. Me fabriqué todos mis instrumentos, hice quenas y quenachos en todas las afinaciones, instrumentos de otras culturas como la oriental, también hice un instrumento eslovenio que se llama fujara, fabriqué el duduk armenio, dificilísimo de tocar porque cuesta mucho darle la afinación, aparte hay que usar mucho el oído, y otros instrumentos”, enumera.
No sólo se abocó a la elaboración de los instrumentos sino que “empecé a introducirme más en esto de las nuevas sonoridades, investigando otros sonidos. No quiero encerrarme, estoy en la parte de improvisación buscando nuevos timbres”, cuenta y resalta que “me gustan mucho los instrumentos orientales, el sonido que tienen me transporta a otro lado; me encanta el shakuhachi, instrumento japonés de caña que tiene un sonido espectacular”.

 

“Es un muy buen instrumentista de aerófonos andinos” 

En la ruta que transita con el arte musical, Sergio Mercado se topó con personas que le ayudaron a descubrir lo que anida en su interior y aflora en cada nota musical, una de ellas es el prestigioso artista Ricardo Bujaldón, quien llegó a nuestra provincia de su Mendoza natal para realizar su valioso aporte a la cultura catamarqueña.
Con la generosidad de un hombre que allana caminos a quienes aman el arte, nos habla de su ex alumno: “En esta sociedad catamarqueña existen personas que tienen mucho talento para dedicarse a la música y en su afán de crecer, de tomar conocimiento y desarrollar sus habilidades, van buscando diferentes trayectos formativos. Lo primero que uno busca es gente del ambiente, que emerge como artista, en esas circunstancias, Sergio pasó por el ISAC, donde trabajo, para participar de un taller y empezó a tomar conmigo clases de flauta traversa”.
Para el experimentado músico, “ha sido un estudiante muy obstinado, y simplemente en la tarea que uno tiene, una persona que ha realizado un gran trayecto musical como es mi caso, puede resultar un mediador, poniendo aquello que debe conocerse al alcance de quien quiere conocerlo. De esa manera, Sergio ha sabido capitalizar un montón de cosas en todos sus planos. Es un muy buen instrumentista de aerófonos andinos, que ha estado inserto en medios donde él ha podido beber de esos conocimientos y desarrollarlos”.
Asimismo, destaca que “ha seguido estudiando por su cuenta, en algún momento traté de aconsejarlo para que estudiara en una universidad; intentó hacerlo, pero no se daban los medios,  las condiciones para irse a Mendoza, pero fue a la Universidad Nacional de Cuyo, buscó y se trajo sobre todo aquello que tenía que ver con los contenidos y los instrumentos”.
Bujaldón dice que “la iniciativa propia es algo muy característico en él, lo cual valoro muchísimo. No ha sido un estudiante dependiente, que toca porque depende de alguien que le enseña, sino que su propio ímpetu de aprender lo lleva a conseguir muchos logros”.
“Como docente que soy, me he sentido muy satisfecho, sobre todo porque es muy buena persona, muy agradecido con lo que uno le pueda enseñar”, señala, apuntando que “siempre le digo a mis alumnos que es una cuestión de tiempo, lo único que nos diferencia es la edad, en cuanto a habilidades, pero después con el tiempo eso se equipara”. 
En su rol de maestro afirma que “he tratado de abrir caminos, por eso considero que el esfuerzo es de él y eso es muy valorable. Me pongo muy feliz de sus progresos y no puedo más que decirle que celebro toda situación que lo lleve a superarse. No me cabe duda respecto de sus capacidades para tocar y aliento en él que pueda tener la gran actitud de transmitir lo que aprendió a los que vienen atrás. Todo el mundo es merecedor de lo mejor y creo que de esa manera nos fortalece y nos engrandece como músicos”. 
 

En el ambiente lírico
Sergio Mercado cuenta orgulloso que “al tiempo comencé a tocar con Nicolás Romero, desde que estaba en Córdoba, tuve la oportunidad de viajar a Buenos Aires y estar con músicos del Colón, tocando flauta e instrumentos andinos, son músicos de alto vuelo, muy importantes, como el maestro Matías Chapiro. Son todos de Buenos Aires, de Catamarca soy yo y a veces un chico que toca la gaita”.

Con proyecto propio
Sergio Mercado anuncia que está armando su proyecto como solista, dando forma a su propia banda. “Ya tengo varias composiciones que hice y las grabé caseramente. Escribo las letras y la partitura. Ahora estoy armando mi repertorio, una vez que tenga eso quiero ir a un estudio de grabación. Seguro que habrá gente interesada en unirse al proyecto. Quiero proyectarme, llevar mi música más allá”.

El acompañamiento de la familia
Desde el momento en que manifestó su deseo de aprender música a los 8 años, sintió el acompañamiento de su familia. “Mis padres estuvieron en todo momento. Vengo de una familia humilde, no teníamos todos los recursos, pero mis padres movían cielo y tierra para darnos lo que necesitábamos y estoy muy agradecido de ellos. Cuando era chico me acompañaban a todos lados. Cuando estábamos en la Casa de la Cultura se había organizado una comisión de padres y ellos estaban ahí colaborando.  Organizábamos festivales, peñas, y ahí mostrábamos todo lo que hacíamos durante el año, todo eso lo organizábamos en familia. Estaba buenísimo porque venían delegaciones de todas las provincias y los alojábamos en nuestras casas, les llevábamos la comida a la escuela. Mis padres estuvieron en todo momento hasta el día de hoy”.

 

¿Qué es la música para vos? 
 - La música es un lenguaje universal. Tendría que ser más valorada, porque el músico es una persona muy sacrificada, ya que demanda muchas horas de estudio, de práctica, no es fácil, pero es muy apasionante.
Yo llevo la música en el alma, me encanta. No existe persona que no haya escuchado música en su vida, es algo que convive con nosotros, está en todo momento y en todos lados”.

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Comentarios

23/12/2018 | 16:00
#1
Grande sergio, sos un talentoso. Hermosa nota

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