“Tú te has presentado como Reina de la Paz, por tanto ayúdanos a trabajar por la paz”

Además, el jefe de la Diócesis catamarqueña pidió a la Virgen que acompañe en su regreso a los peregrinos.

Ayer, con una multitudinaria procesión culminaron las festividades en honor a la Virgen del Valle que cada año convoca a cientos de fieles. En este año, las celebraciones se realizaron enmarcadas en el Año de la Piedad Popular, segundo del trienio de preparación al Jubileo y Año Mariano Nacional 2020 por los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen del Valle.
El recorrido de la solemne procesión con la imagen de la Morena del Valle partió desde la Catedral, acompañado por el obispo diocesano y su presbiterio, como así también por autoridades del Gobierno provincial, encabezadas por la gobernadora Lucía Corpacci, representantes del Poder Legislativo, autoridades municipales, organismos oficiales, instituciones escolares y demás. La imagen de la Virgen también fue escoltada por la Guardia de Honor de los Granaderos a Caballo.
La caminata de fieles recorrió las calles Sarmiento, República, avenida Mariano Moreno, San Martín, Rivadavia, República y Sarmiento. Finalizado el recorrido se celebró la santa misa.
Durante el mensaje final del septenario, el obispo Luis Urbanc hizo un llamado por la paz expresando: “Madre querida, hay algo que acongoja mi corazón y el de todos los aquí presentes, como seguramente el tuyo y es la fragilidad de la paz en el mundo. En estos días asistimos al bombardeo en Siria, que ya lleva siete años de guerra: cientos de miles de muertos, heridos y desplazados. Tú te has presentado como Reina de la Paz, por tanto ayúdanos a trabajar por la paz, que empecemos por nuestros corazones y nuestros hogares, para ello enséñanos a amarnos, comprendernos, escucharnos, perdonarnos, respetarnos y reconciliarnos”.
Además afirmó: “Querida Madre Santísima del Valle, te agradecemos porque cada vez que venimos a verte, tú nos estás esperando para cobijarnos, consolarnos y escuchar tantas súplicas que cada uno trae en su corazón. Cuán contenta tienes que estar después de haber visto a tantos hijos, a unos por primera vez y a otros por segunda o más veces, también nosotros estamos felices de haber podido venir a verte, a honrarte y a suplicarte por tantas y diversas necesidades que entorpecen y apesadumbran nuestra vida y la de nuestros seres queridos, amigos y conocidos”.
En otro párrafo, el obispo Urbanc agradeció a la Virgen del Valle manifestando: “De modo particular, te quiero agradecer por todo lo que hemos vivido en este septenario, el haber llevado tu imagen al lugar donde te veneraron, en Valle Viejo y desde allí una multitud peregrinó de regreso a tu santuario. El primer encuentro de sacerdotes de las 11 diócesis del NOA, acompañados de sus respectivos obispos; el multitudinario homenaje que te rindieron los niños de jardines de 5 años; el ya habitual y esperado homenaje de los gauchos; la presencia de tantos peregrinos llegados desde distintos puntos del país, que nos renuevan en nuestra piedad, año a año y la disponibilidad de tantos hermanos catamarqueños que con generosidad y cariño se ponen al servicio de los peregrinos ofreciéndoles algo de comer, de beber, descanso, amistad y alivio”.
“También te pido que te pongas al lado de cada uno de nosotros, pues tenemos que empezar a preparar el IV Congreso Mariano Nacional, del que estamos exactamente a dos años. Es mucha la tarea y las expectativas de este gran evento con el que solemnizaremos los 400 años de tu presencia maternal no sólo en este Valle, sino en todo el país. Tú, como mujer, sabes muy bien del rol que tienen en la vida humana y dentro del entramado social, por eso este hito del año 2020 tiene mucha importancia para que te pongamos en el centro de atención de toda la sociedad argentina, puesto que el Creador te ha dotado armónicamente de las virtudes que deben brillar en esta obra de arte de Dios como es la mujer”, expresó.
Por último, Urbanc dijo: “Te suplico que acompañes en su regreso a todos los que peregrinaron a esta fiesta; que vuelvan con las alforjas llenas de tus gracias maternales para sus familias, parientes, compañeros de trabajo y vecinos; que se esmeren por ser discípulos-misioneros de tu amado Hijo Jesucristo, para que se irradie su Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, del amor y la unidad, de la justicia y la paz en todas partes. Amén”.

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