Cara a cara

“Jorge Rojas: un grande del canto y de la vida”

domingo, 08 de diciembre de 2019 06:00
domingo, 08 de diciembre de 2019 06:00

HOY, MARIO ROJAS

Hoy recordamos al Jorge Rojas nuestro, el que nació en Recreo, departamento La Paz. El catamarqueño que brilló con luz propia en medio de figuras brillantes. “El Negro” querido y admirado, “el dueño de un registro de voz privilegiado”, como todos coincidían en destacarlo. El dueño de todos los elogios por sus condiciones vocales y humanas. Humilde y talentoso. Al que recordamos en cada diálogo con su esposa y compañera Lucía. Este periodista guarda en su memoria aquel abrazo interminable en medio de un llanto incontenible entre Jorge y Ada Morales, cuando ya el notable cantor sentía el rigor de una maldita enfermedad en su cuerpo. Fuimos a buscar de uno de sus hermanos, el que tiene un parecido increíble con Jorge, para recordarlo y para expresarle nuestra gratitud por lo que nos dejó en vida: grabaciones con canciones para disfrutar, cantadas en el más alto nivel, como solamente pueden hacerlo los elegidos. El protagonista del Cara a cara de este domingo es Mario Rolando Rojas. Para que nos hable de Jorge, el orgullo de la familia. Para que no nos gane el olvido.
  -La idea es recordar y rendir un sencillo homenaje a tu hermano Jorge, alguien que honró la música con su exquisita voz.
  -Jorge era el mayor de siete hermanos. Éramos tres varones y cuatro mujeres. De los varones quedamos dos, porque se nos fue Jorge. 

  -Se cumplieron 13 años de la partida de Jorge (17 de abril de 2006).
  -Así es. Murió joven, a los 62 años, víctima de una ACV. Eso le afectó mucho la motricidad y lo golpeó duró en su estado anímico. Una de sus manos se vio bastante afectada. Alguna vez, charlando con él, me dijo que lo que más sentía y más le dolía era que no podía tocar la guitarra. Porque una de las cosas que llamaba la atención, aparte de su voz, era la ductilidad que tenía para acompañarse con la guitarra. He tenido la oportunidad de verlo en alguna actuación en Buenos Aires, en épocas donde se trabajaba mucho en los café concert y las peñas, esos lugares más íntimos a los que concurría gente que iba a escuchar música, y Jorge se destacaba cantando y tocando la guitarra.

  -¿Todos los hermanos Rojas nacieron en Recreo?
  -En Recreo, La Paz, ahí nacimos todos. Mi papá era empleado del Correo allá, hijo de una familia tradicional en Recreo. Mi abuelo, Antonio Rojas, fue uno de los primeros médicos de la zona. Recuerdo que en la época que era intendente don (Alfredo) Mohaded, se le puso a una calle de Recreo el nombre de mi abuelo.

  -¿Cuándo se vienen a la Capital?
  -Nos venimos en el año 1959. No me olvido: fue en un mes de julio, aprovechando las vacaciones. Entonces existía el ferrocarril, algo que añoramos mucho, por supuesto. Nos venimos a la avenida Urquiza (hoy avenida Virgen del Valle, casi esquina Zurita) y digo que es uno de los barrios más lindos que tiene la ciudad.

  -¿Qué fue lo que despertó en Jorge la pasión por ser guitarrero y cantor?
  -En la familia había varios músicos. Estaba Carlos Rojas, hermano de mi viejo, que llegó a integrar una conocida orquesta en esta Capital junto a un señor de apellido Barrionuevo, un gran violinista. Era una orquesta que tocaba en los bares de alrededor de la plaza principal. Mi abuelo tocaba la guitarra, hacía música clásica y llegó a ser profesor del Instituto Rubinstein. Y tenía un tío que para mí fue una de las mejores voces, un gran cantor que fue poco reconocido: Rolando Romero, un cantorazo. En un concurso musical que conducía Antonio Carrizo por los micrófonos de Radio el Mundo, el tío Rolando llegó a la final y el ganador fue “El minero cantor”, seudónimo de un hombre del sur. El tío Rolando cantaba de todo y todo lo cantaba bien. Además tocaba muy bien la guitarra. También mis hermanas rasgueaban la guitarra. Todo ese marco lo fue empujando a Jorge a comenzar a construir su carrera artística.

  -¿Hubo un motivo especial para que tus padres tomaran la decisión de radicarse en la Capital?
  -Uno de los motivos de nuestra mudanza de Recreo a la ciudad fue porque en esos años allá no había escuelas para hacer el secundario. Ya Jorge cursaba el secundario aquí. Ingresó en la escuela Normal de Maestros, pero luego se trasladó a la Normal de San Isidro “José Cubas”, donde tenía muchos amigos. De allí se fue a Córdoba, decidido ya a dedicarse de lleno a la música. Por esas cosas que tiene la vida, Jorge era más conocido en Córdoba que en Catamarca. Uno de los motivos debe ser porque se fue muy joven, cuando terminó el secundario.

  -Considerado a nivel nacional como un cantor de prestigio, reconocido unánimemente por grandes poetas y maestros, sin embargo Jorge no alcanzó a tener masiva popularidad en Catamarca. ¿Hay una explicación para ello?
  -Decía que una de las razones es porque se fue muy joven, pero también debemos tener en cuenta que Catamarca por aquellos años no tenía los medios de difusión suficientes para promocionar valores. Hoy, a través de la tecnología y las redes sociales, los alcances de comunicación son extraordinarios. Por otra parte, en Córdoba, en aquella época cuando Jorge se instala muy jovencito, se vivía a pleno el folclore. Ya estaba Cosquín y eran un furor las peñas, y todos los músicos encontraron un lugar para demostrar sus condiciones. Allá surgieron los espacios más amplios, que aquí eran muy reducidos. Aquí estaba solamente la vieja (radio) LW7, y nada más.

  -A todo esto, la familia va tomando conocimiento de que Jorge va escalando posiciones, que había conocido a figuras como Jaime Torres, Ariel Ramírez o Atahualpa Yupanqui, entre otros. Además, ya había debutado en Cosquín y su nombre comenzó a sonar cada vez más fuerte.
  -No sentíamos que era “famoso”, entre comillas, pero sí teníamos conocimiento de que Jorge comenzaba a ganarse una gran aceptación y un gran respeto en el mundo del folclore. A esto, tuve la oportunidad de comprobarlo personalmente cuando conocí a Jaime Torres, el maestro Ariel Ramírez o Uña Ramos, músicos trascendentes de aquella época. Todos ellos tenían un concepto muy elevado de las condiciones vocales de Jorge. Una vez, a la salida de un teatro en Buenos aires, mi hermano me lo presenta al maestro Ariel Ramírez y el gran pianista me dijo: “Jorge es una de las dos o tres mejores voces que hay en el país”. Lo mismo me ocurrió en el Teatro Griego, en Córdoba, con Jaime Dávalos. En el espectáculo cantaba también la hija de Jaime, Julia Elena Dávalos. El poeta salteño destacó muchísimo el canto de Jorge. Te podés imaginar cómo me sentí con tantos halagos hacia mi hermano.

  -Dejemos el Jorge Rojas de los teatros y los distintos escenarios. ¿Cómo era en la casa?
  - (Sonríe) En la casa estaba poco. Porque, por supuesto, Catamarca era otra. Jorge gustaba mucho compartir con sus amigos. En casa, entre hermanos, teníamos una excelente relación. En honor a la verdad, no recuerdo que hayamos tenido esas rencillas domésticas tan comunes en las familias. Jamás. Éramos muy unidos y nos llevábamos muy bien. Era algo muy lindo. Jorge era muy íntegro, muy sano. Había un sentimiento muy profundo y era muy respetuoso. Sin duda vivíamos todo los que nos habían enseñado nuestros padres. Hay una cuestión que siempre la destaco y que para mí nos marcó una manera de ser, un estilo de conducta: mi papá a nosotros, los hijos, no nos tuteaba, siempre nos trató de “Usted”. Además, papá tenía, y siempre lo demostraba, un gran amor por mi mamá. Siempre nos decía que ella era el eje de la casa y que cuando él se iba a trabajar nosotros debíamos cuidarla mucho, sostenerla y quererla en todo momento. Y esos son valores de conducta que no se olvidan jamás.

  -Después, la familia se entera que Jorge estaba viajando por el mundo junto al maestro Ariel Ramírez, interpretando esa obra emblemática que es la Misa Criolla.
  -Eso provocó un gran impacto en la familia. Porque estaba cantando nada más y nada menos que con Ariel Ramírez. Fue algo que nos llenó de orgullo.
  -En el Poncho de Oro, edición del año 2017, uno de los homenajeados fue Jorge Rojas. Catamarca no lo había olvidado. Años atrás había sido reconocido por la Municipalidad de la Capital, durante la gestión de Ricardo Guzmán.
  -(Muy emocionado y con los ojos brillosos) Fue muy lindo. Debo decir que en esos reconocimientos hubo algunos “culpables”, amigos de mi hermano. Fueron gestos inolvidables para nosotros y que por supuesto agradecemos mucho.

  -Cosas de la vida: en la actualidad hay que aclarar cuando se alude a Jorge Rojas: uno es el ex Nochero y el otro es el nuestro, el catamarqueño, ambos con el mismo nombre y apellido.
  -Es cierto. Y hay que reconocer que el ex Nochero tiene sus cualidades para ser destacado.
  -Pero el nuestro cantaba mejor…
  -(Sonrisa y pausa) Reconozco que soy un gran admirador de la identidad que tienen los salteños a la hora de hacer folclore, al igual que los santiagueños y los correntinos. Vas a Salta y en cualquier peña o boliche surgen notables cantores, y le cantan a Salta con el alma. Esta opinión puede no ser compartida, pero es lo que yo vi y sentí. Te llenan de salteñismo. Ni hablar del folclore santiagueño.


 

Personal

Nombre: Mario Rolando Rojas.
Edad: Próximo a cumplir 71 años.
Esposa: Rosa Elena Ibáñez.
Hija: Romina.
Padres: Elvira Romero (de La Guardia, hermana del cantor Rolando Romero) y Alberto Rojas.
 Hermanos: Jorge, Silvia Alicia, Lita, Juana Elisa, Carlos y Norma Beatriz. 
Estudios: Escuela ENET Nº 1 y Escuela de Minería.
  Jubilado: de la Dirección Provincial de Ganadería.
  Lo mejor: un día de campo en familia.
 

Un grande entre los grandes

Está claro que de Jorge Rojas se habló mucho más a nivel nacional que en Catamarca. Por ejemplo, Martha Bruno, reconocida crítica de espectáculos, escribió un viernes 11 de julio de 1980 en el diario Clarín: “El Grupo Pampamapa presenta todos los fines de semana un espectáculo de poemas y canciones. Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana ejercen la poesía; Jorge Rojas y Chacho Etchenique, el canto. Para quienes conocen la trayectoria de Tejada Gómez y Lima Quintana, es una buena oportunidad de volver a escucharlos. Respecto de los cantantes, se puede comprobar nuevamente la destacada calidad vocal de Jorge Rojas y descubrir a Chacho Etchenique como solista”. Lo que sigue, es una síntesis de la brillante trayectoria artística de Jorge Rojas:
*En 1964 fue consagrado Revelación del Festival Nacional de Cosquín.
*A partir de 1965 formó parte de las compañías musicales creadas por el maestro Ariel Ramírez, destacándose su labor en la Misa Criolla durante más de una década, con  diversas giras por Europa.
*Compartió su labor interpretativa y creativa con figuras de la talla de Armando Tejada Gómez (era su compadre, además), Raúl González Tuñón, Ariel Petrocelli, Víctor Álvarez, Hamlet Lima Quintana y José Pedroni, entre otros. En los casos de Tejada Gómez y Lima Quintana, los unieron más de 25 años de escenarios compartidos, en el marco de una estrecha amistad.
*Integró junto a Hernán Figueroa Reyes, Jorge Cafrune y Eduardo Rodrigo el elenco estable de “La montonera criolla”, ciclo que se transmitía dos veces por semana con la conducción de Julio Márbiz.
*Fue la voz de Jaime Torres y su conjunto con actuaciones en el país y en el exterior.
*Compartió radio, televisión, teatros y festivales con Ramona Galarza, Jaime Dávalos, Ariel Petrocelli, Julia Elena Dávalos, Chacho Tirao, Eduardo Falú, Los Cantores del Alba, Los Quilla Huasi, Los Trovadores, Alberto Cortez, Ginamaría Hidalgo, Mercedes Sosa, Ramón Ayala (también fue su compadre), y acompañado por músicos de la categoría de Domingo Cura, Jaime Torres, Ariel Ramírez, Nicolás “Colacho” Brizuela, Zurdo Roitzner, Ramón Navarro (h) y otros.
*Compuso con Roberto Ternán un huayno inspirado en un festival de Catamarca titulado “Noches de Aguardiente” y con Oscar Valles (mítico integrante de Los Quilla Huasi) “Nuestra Virgen de Guadalupe”, tema que fue grabado por Jorge en la obra integral “Cantos de Fe”, donde también interpreta “La Peregrinación” con Ariel Ramírez al piano, más “Perdóname, Virgencita del Valle”.
*Como músico y por pedido de Mercedes Sosa, la acompañó en la grabación de “Zamba para no morir”, con el maestro Ariel Ramírez en  “Mujeres Argentinas”.
 

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Comentarios

08/12/2019 | 09:55
#0
UN GRAN CANTANTE, DESCONOCIDO PARA INMENSA MAYORIA DE LOS CATAMARQUEÑOS. PARA QUE LOS MAS JOVENES LO CONOZCAN, SERIA PROPICIO, LA EDICIÓN DE MATERIALES DISCOGRÁFICOS SUYOS, Y SE LO DECLARE PATRIMONIO CULTURAL. SERÍA EL RECONOCIMIENTO QUE SE MERECE.

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