El profesor Mario Daniel Vera revela una de las facetas más prolíficas del futuro beato

Esquiú periodista

martes, 20 de agosto de 2019 01:09
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Fray Mamerto Esquiú incursionó en el mundo del periodismo, donde dejó profundas enseñanzas para los comunicadores sociales; principios y premisas que hoy es necesario tenerlas presente por todos aquellos hombres y mujeres que tienen la noble función de informar.

El Ambato: primer periódico de Catamarca

El 24 de agosto de 1855 se constituye una asociación, cuyo objetivo principal era adquirir una imprenta y publicar un periódico; ellos gestionan en la ciudad de París la compra de una imprenta que llegó a la ciudad de San Fernando del Valle en mayo de 1857. El 18 de junio de ese año apareció el primer número del primer periódico catamarqueño: El Ambato. Su director y principal redactor será don Benedicto Ruzo, el primer tipógrafo fue don Calixto Ferreyra y entre los redactores tenemos a Carmen Barros, Samuel Molina, Vicente Bascoy, Antonio Zarzo, Ramón Gil Navarro, Fray Eulogio Pesado y Fray Mamerto Esquiú. “Desde su aparición hasta septiembre de 1858 será semanario y en sus cuatro páginas de tres columnas cada una, las que tenían 38 cm de alto por 24 cm de ancho, todas las voces y opiniones tendrán cabida. Con la dirección de José F. Aldao el periódico será de aparición quincenal y esta apertura ideológica concluye, dando lugar a una etapa donde desde las páginas de El Ambato se injuria y se agravia a numerosas personas”. (Luis H. Navarro Santa Ana. Génesis y evolución de la prensa catamarqueña). 

Esquiú en “El Ambato”

Debido a sus múltiples ocupaciones como sacerdote, docente en el Seminario Patriótico Federal de La Merced, consejero de gobierno y diputado por el departamento Valle viejo, la participación del Padre Esquiú no fue permanente. Su columna llevaba por título “Revistas” y sus artículos se referían a todo asunto de interés público que significara la elevación moral y educativa de sus comprovincianos, haciendo hincapié en temas morales, religiosos y de salubridad. 
Los seudónimos que utilizaba eran El Revisor, El humilde pedisequo, El caballero andante y El caballero de la triste figura; los tres últimos hacen referencia al inmortal libro de Miguel de Cervantes Saavedra. En uno de sus primeros artículos el Padre Esquiú escribió: “Noble e inmortal Quijote: … tenga yo tu valor, tu honradez, el casto amor a la verdad y ese corazón intrépido que jamás tembló ante gigantes ni gente endiablada, y deja que comparta contigo la cosecha de ingratitudes y desprecios, que no concluyeron con tu preciosa vida”. (Mamerto González. La vida pública de Fray M. Esquiú. Córdoba, 1914, pag. 85). 

Realiza sugerencias a sus colegas

En el número 29 de El Ambato Fray Mamerto Esquiú dijo, refiriéndose a sus colegas periodistas: “Miraos con imparcialidad y os hallareis demasiado bravos: exuberante bilis tiñe casi todos sus escritos; os presentáis en la lucha no para defender y hacer triunfar la verdad, sino que os servís de ella o de la verosimilitud como de un escudo para defenderos, mientras que los tiros asestáis no al error sino a vuestros adversarios, aunque la verdad quede por el suelo”. 
El Padre Esquiú no concebía que “este átomo de la prensa” solo rebozara enojo, ira y pasiones, mientras la verdad, la justicia, lo bello y lo instructivo “no hallen donde poner un pie”. El ilustre fraile no estaba de acuerdo con el tono áspero, sarcástico y mordaz que rechinan los escritos y donde hay falta de cultura y de urbanidad. Los ataques al honor y al buen nombre de muchos ciudadanos proferidos por algunos periodistas de El Ambato crearon hondas enemistades en la sociedad catamarqueña, las que derivaron en peleas y en duelos a cuchillos, espada o pistola, donde varios de ellos tuvieron un luctuoso fin. Ante esto el Padre Esquiú escribió “No escribir como periodista lo que no se pueda repetir como caballero”. Muchos años después el famoso periodista norteamericano Walter Williams hará famosa esta frase. 

Una fuerte subvención estatal

Un decreto del gobernador Octaviano Navarro, de fecha 14 de julio de 1857, luego ratificado por la Legislatura Provincial el 24 de agosto del mismo año, establecía una subvención estatal de 800 pesos a la Imprenta del Pueblo para ayudar con los gastos del periódico, con el compromiso de éste de imprimir las leyes y decretos oficiales y en cada edición suministrar al gobierno 50 ejemplares del periódico. El Padre Esquiú al ver que El Ambato continuaba con sus injurias y calumnias hacia personas honorables, en su carácter de diputado por el departamento Valle Viejo, el 13 de septiembre de 1859 presentó ante sus pares una moción que todos aprobaron: quitar la subvención estatal al periódico. 
Como es de imaginar esto causó un gran malestar en la empresa periodística. En El Ambato, número 157, del 15 de septiembre de 1859, su director José F. Aldao publicó un extenso artículo titulado “La libertad de prensa amenazada por el Padre Esquiú”. El ilustre fraile respondió en el siguiente número aduciendo que la fuerte subvención estatal subsistiría mientras el periódico no se convirtiera en un elemento de discordia social. “… la subvención de 960 pesos anuales (fue otorgada) en vista del interés público deseando en El Ambato la existencia de un foco de luz, de un elemento de orden, de un medio que afiance nuestras instituciones nacientes y que reprima las malas tendencias del odio y de la ignorancia. ¿Llena El Ambato estos fines importantísimos? ¿Compensa el millar de pesos que cuesta al pobre erario público?… A tales vistas, creí un deber mío como diputado hacer moción que cese el gasto de un millar de pesos que hace el Ambato a la Caja Provincial”. (Julio Cesar Rodríguez, La figura cívica de Esquiú, pag. 175).

Fundador de “El Cruzado” 

En marzo de 1862 se traslada a Bolivia; allí por sugerencia del Papa Pío IX, Fray Mamerto Esquiú además de enseñar en el Seminario Metropolitano de Sucre, creará y dirigirá un periódico religioso en la capital boliviana donde por entonces las medidas gubernamentales de fuerte contenido anticlerical y las sociedades masónicas estaban socavando el poder de la iglesia católica. El primer número de El Cruzado aparece el 15 de septiembre de 1868. Desde esa fecha hasta el 20 de noviembre de 1874 el Padre Esquiú publica 54 artículos suyos sobre temas muy variados: la Virgen María y sus advocaciones en América Latina, el Papa, la religión y el Estado, concilios ecuménicos y festividades religiosas, pero también sobre salubridad, agricultura, el avance imperialista y las guerras entre países latinoamericanos. El periódico El Cruzado aparecía quincenalmente y pasaba los 500 ejemplares por publicación, los que se vendían por subscripción en la mayoría de las ciudades de Sudamérica. En el mes de mayo de 1875 Esquiú está de regreso en Catamarca, pero el diario que él fundó y dirigiera tendrá varios años más de existencia, se editó hasta julio de 1886. 
En la provincia de Catamarca el periodismo fue una vocación en el Padre Esquiú y se convirtió en profesión en Bolivia durante varios años cuando tuvo que defender y difundir la fe católica. Fray Mamerto Esquiú tuvo una conciencia clara de la función rectora de la prensa y es por eso que pretendió elevar sus propósitos y convertirla en una herramienta, otra más, para lograr la paz de todos los argentinos y la unidad de las naciones latinoamericanas.
 

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