Sara, la mujer de 80 años que vendió todo y salió a recorrer Sudamérica, está en Catamarca

jueves, 12 de septiembre de 2019 09:07
jueves, 12 de septiembre de 2019 09:07

Sara Vallejo tiene 81 años, tres hijos, tres nietos y un bisnieto. Pero Sara no es una abuela como cualquier otra. “Voy a vender mi casa y me voy a comprar un motorhome”, le dijo a su familia a mediados de 2017. Al principio le respondieron que estaba loca y no le dieron importancia, pero así lo hizo. Vendió su casa, subastó casi todas sus pertenencias, se compró un motorhome y se lanzó a la ruta.

Sara llegó hoy a Catamarca y hasta el momento lleva recorrido 47.000 km. Para afrontar los gastos de la nafta desarrolló un proyecto de financiamiento colectivo a través de las redes sociales

"Siempre viví al borde de lo aceptado socialmente", admitió en una entrevista a diario Clarín Sara, quien nació en Buenos Aires pero se mudó a Tucumán en 1959, tras casarse por primera vez. Empezó a estudiar inglés a los 44, tuvo decenas de trabajos, se jubiló, se separó del padre de sus hijos y se volvió a enamorar de otro hombre. "Era un persona muy aventurera, similar a mí. Todo fue muy bien, hasta que en 2009 se enfermó y murió. Me alegro de haberlo disfrutado, pero uno no se puede quedar en el pasado", reflexiona hoy la abuela.

Sara está jubilada de profesora de inglés, aunque asegura que a lo largo de su vida “se dedicó a mil cosas”. La clave, para ella, está en no quedarse quieta y en vivir el presente. “A donde me lleve el viento, encaro para donde tengo ganas en el momento”, reafirma.

Su pasión por los viajes la llevó a recorrer varios países del mundo y en múltiples medios de transporte: pasó por casas de familia, por hoteles, por hostels y por cabañas. Se subió a barcos, aviones y micros. Además, es parte de una comunidad de couchsurfers, una modalidad que permite a los viajeros alojarse en casas de residentes locales a un precio accesible. Ser nómade le permitió abordar los viajes de una manera alternativa: “No me gusta estar atada a lo que otra persona pensó por mí ni tener un recorrido fijo, siempre trato de hacerlo con la mayor libertad posible”, dice.

El viaje en motorhome surgió en una charla con un amigo, que le sugirió que era lo único que le faltaba hacer. La curiosidad pudo más y despertó una oportunidad que no había considerado jamás. ¿Cómo conseguiría el motorhome? ¿Lo manejaría ella? ¿Adónde iría? ¿Con quién? Los interrogantes no fueron un impedimento para Sara, que siempre intenta concretar lo que se propone, y “si no va, no va, doy vuelta la página y a otra cosa”, dice.

 

 


 

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