Cara a cara

Faltan recursos económicos, pero sobra voluntad en nombre de la vida

domingo, 23 de febrero de 2020 06:00
domingo, 23 de febrero de 2020 06:00

HOY: ANTONIO RENDÓN- CINTHIA LUJÁN (Asociación Cooperadora Hospital de Niños)

Resulta alentador en los tiempos que vivimos encontrar gente que mantiene intacta la llama de eso que conocemos como vocación de servicio. En la manzana que conforman la avenida Virgen del Valle y las calles Zurita, Caseros y Mate de Luna, funciona el Hospital Interzonal de Niños “Eva Perón”, a casi setenta años de su fundación.                                                                                                  


La prestigiosa institución es reconocida por la excelencia de sus servicios en favor de la vida. En ese edificio, también funciona la Asociación Cooperadora, a la que podemos denominar como una importante “rueda de auxilio” en los afanes del nosocomio por dar respuesta a las demandas cotidianas que propone la rutina hospitalaria. 


“Los ingresos escasean y los pedidos de solución son cada vez mayores”, podría ser la síntesis de la actualidad de la cooperadora, que siente el rigor de la crisis económica que padece el país. Pero la lucha y los claros objetivos no se abandonan. Con aportes limitados, los esfuerzos se multiplican para encontrar la solución que los pacientes esperan.


Estuvimos en el querido y prestigioso Hospital de Niños para dialogar con los principales referentes de la Asociación Cooperadora: el Dr. Antonio Rendón (presidente) y la empleada administrativa Cinthia Luján (secretaria). Saben que son tiempos difíciles, pero mantienen las convicciones de salir adelante para beneficio del principal motivo de todas las acciones: el paciente en su niñez.


  -¿Cuándo comenzó a funcionar la cooperadora en el hospital?
  -La cooperadora tiene un poco más de medio siglo de vida. Nació a poco de la fundación del hospital.
-¿Los socios y los padrinos son los principales aportantes?
  -Los socios hacen un aporte voluntario. Todo es voluntario. La idea para poner en práctica en un futuro inmediato es poder establecer un monto fijo para que no haya un desfasaje como el que nos toca vivir ahora con el tema de la inflación de los últimos años. Tenemos gente que aporta cinco pesos mensuales. Cada uno ayuda con lo que puede. También están los padrinos, que hacen un aporte voluntario, al igual que la empresa Tarjeta Naranja. Pero todo, en síntesis, ha quedado desactualizado con la inflación.


  -Nos enteramos de un médico jubilado que hace una donación mensual.
  -Sí, es el Dr. Bursi, un médico que no pertenecía a este hospital pero que en agradecimiento por las atenciones recibidas tiene ese gesto para con nuestra cooperadora. La mayoría de los que nos ayudan es porque tienen un sentimiento de gratitud hacia la institución donde fueron atendidos sus hijos y sus nietos. Es como que queda un compromiso afectivo con el hospital y de esa manera canalizan ese reconocimiento a través de la cooperadora. Hay quienes colaboran con el hospital de manera anónima, sin participación de la cooperadora. Hemos tenido un programa de padrinazgos de salas, teniendo en cuenta que con el paso de los años ciertos sectores del edificio del hospital se van deteriorando. Ese programa de padrinazgo generó que se arreglaran y se pintaran las salas. Algunas cambiaron el mobiliario. Los resultados fueron muy positivos gracias a los aportes de la comunidad, a tal punto que se pudieron arreglar todas las salas de internación. Pero entendemos que los aportes deben sostenerse en el tiempo, tiene que haber una continuidad en las acciones.


  -Hay un mensaje de la cooperadora que exime de mayores comentarios sobre cuál es la realidad: pocos ingresos y muchas demandas. ¿Es así?


  -Tal cual: son escasos los ingresos que tenemos y las demandas cada vez son mayores. Necesitamos desde lo básico: desde los pañales de diferentes medidas, leche de diferentes tipos, porque no solamente asistimos a los chicos que están en el hospital sino también a los chicos que se van de alta y son de escasos recursos. A estos chicos no les puede faltar lo elemental en el marco del tratamiento nutricional. Por ahí no podemos hacer un seguimiento de apoyo permanente porque no nos alcanzan los recursos. Queremos implementar una serie de campañas para lograr la mayor cantidad de necesarios elementos. Hay gente del interior muy humilde que necesita desde los pasajes para volver al lugar donde habitan.
  -El tema medicamentos debe ser bastante complicado.


  -Lo que pasa es que hay medicamentos muy caros, por lo que muchas veces no podemos ayudar el tratamiento completo. Hacemos lo que se puede y sentimos que nuestro aporte a los que más necesitan es muy limitado por los altos costos. Merced a la colaboración de Soles Catamarca y a la institución que preside el Dr. Eduardo Ávalos (Fundación Oncológica “Dr. Emilio García Giralt”), logramos hacer frente a algunos insumos de carácter  oncológico demasiados caros, así también algunas derivaciones a otras provincias.


  -Suponemos que hay una gran demanda del interior de nuestra provincia.
  -La mayor parte de la demandas es gente del interior. Es como que están lejos de sus familiares y amigos y necesitan más ayuda. Es todo un drama para los que vienen del interior cuando tienen que hacer estudios costosos y tienen que permanecer varios días en la Capital. No hay un apoyo puntual de casas de los departamentos que funcionan en la ciudad. Cuando la necesidad es grande y urgente, comenzamos a hacer llamados a diputados, senadores o intendentes en busca de solucionar los problemas de los pacientes.


  -Tienen que hacer de gestores para salir de la emergencia.
  -Algo hay que hacer. Al no tener nosotros la respuesta al alcance de nuestras manos, iniciamos la búsqueda de algún contacto, sea político o empresarial, en busca de tener una solución. Queremos acompañar y ayudar a los que no pueden por sus propios medios. Las derivaciones del interior a la Capital o desde aquí hacia otras provincias son cuestiones que requieren muchos gastos y mucha gente no está en condiciones de afrontarlos. Lo cierto es que a la solución hay que buscarla de todas las maneras posibles.


  -¿Tienen un fuerte requerimiento para la compra de pasajes, sea dentro de la provincia o a otros puntos del país?
  -Cuando los pacientes del interior se van de alta, en la mayoría de los casos no tienen para solventar el regreso, porque la ambulancia viene y los dejan en el hospital. Si son de escasos recursos, se les soluciona el problema de los pasajes. Cuando las derivaciones son a otras provincias, ayudamos a conseguir los boletos o bien a gestionar los medios para que puedan viajar.
  -¿Hay gastos mensuales fijos o van variando según las circunstancias?


  -Los gastos se van dando sobre la marcha y de acuerdo a las necesidades. Hacemos incluso, cuando podemos, alguna colaboración para pagar gastos del teléfono del hospital o cables para el servicio de televisión de los pacientes, por ejemplo. Siempre con el objetivo final de que el principal beneficiado sea el paciente. En los gastos menores que tiene el hospital, ayudamos en lo que podemos.


  -¿Son muchos los que integran la comisión de la cooperadora?
  -Los integrantes de la comisión son entre doce y quince personas. Cada dos años se van renovando las autoridades, que pueden ser reelectas por un solo período.


  -¿De qué manera se puede colaborar con la cooperadora y qué es lo que más se necesita diariamente?
  -Las necesidades cotidianas son múltiples. Una de ellas es el tema de los pañales, cuyos costos también aumentaron bastante. Después están las leches, algo que se necesita todos los días. Los que quieran colaborar pueden dirigirse al hospital, que es nuestro lugar de trabajo, o conectarse con alguien de la comisión a través de la página de Facebook. Queremos que sepan que todo lo que se pueda acercar a la cooperadora es bienvenido. Hasta lápices de colores, para los chicos que se recuperan y se entretienen pintando o dibujando.


  -Es importante que la gente tenga conciencia de que la cooperadora del hospital es una importante rueda de auxilio para la institución y que necesita de la ayuda de todos los sectores de la comunidad.
  -Consideramos la cooperadora como un nexo o vehículo por el cual se puede llegar al que más necesita de los servicios del hospital. Hay instituciones del medio que hacen donaciones y las canalizan a través de la cooperadora, como por ejemplo Tarjeta Naranja.


  -Es como que siempre caemos en lo mismo: los aportes son bienvenidos, pero siempre resultan escasos, no alcanzan para satisfacer tanta demanda.


  -Siempre es poco, esa es la realidad. Más aun por la crisis económica que estamos viviendo. No queremos dejar pasar por alto el importante aporte de Capresca (Caja de Prestaciones Sociales de Catamarca) a través del Bingo Catamarqueño. También debemos tener en cuenta que si podemos ayudar al pago de los proveedores de la institución, lo hacemos en la medida de nuestras posibilidades.


  -¿Están faltando nuevos socios?
  -Sin duda que hacen falta más socios, más padrinos, más benefactores y aportes que se hagan con mayor frecuencia. Ya estamos pensando en una nueva campaña para juntar leche y pañales, que es lo elemental. También para juntar sábanas y hasta sillas para los padres que vienen del interior y están varios días en el hospital; a esa gente hay que darle la mínima comodidad. Siempre estamos a un paso de organizar un maratón aniversario del hospital, o de una cena de gala, con el único objetivo de reunir fondos para la cooperadora. La idea está, pero a la hora de la organización se complican las cosas, porque se necesitan elementos humanos y de otra índole para llevar adelante una organización para estos eventos especiales. Sería muy bueno hacer una cena de gala, por ejemplo, todos los años.


  -¿Han podido comprobar que hay gente de muy buena voluntad a la hora de colaborar?
  -Sí, por suerte. Hay bastante gente que colabora, y muchos lo hacen de manera anónima. Hay quienes colaboran con algún aparato usado (televisor o computadora) que todavía está en condiciones de uso. Hay quienes juntaron un determinado monto y se compró una heladera. Pero insistimos: siempre se necesita más de lo que se recibe.


  -Debe ser doloroso no tener una respuesta o una solución ante tantos requerimientos.
  -Es la parte más difícil que nos toca muchas veces. Nos cuesta decir ‘no podemos’ y tratamos de buscar por todos los medios posibles para acercar una solución o aliviar el problema de los pacientes. Nuestro mayor compromiso es que al paciente no le falte nada y estar permanentemente junto a la familia del enfermo. Queremos ayudar a la familia. Se han dado casos en que los mismos médicos y el personal del hospital se han puesto en la tarea de solucionar cuando algo hace falta de urgencia. Cuando la cooperadora llega al límite de sus posibilidades, médicos, enfermeras, administrativos y otros colaboradores hacen su aporte para salir adelante. Es fuerte sentir la impotencia de no poder dar una respuesta inmediata porque los recursos se agotaron, pero de inmediato se hace el vínculo necesario para de alguna manera encontrar una solución.


  -¿La gente valora en su justa dimensión la importancia que tienen los hospitales públicos en Catamarca, casos puntuales el de Niños y el “San Juan Bautista”?


  -Consideramos que hay una clara valoración del servicio que tiene el hospital público. En lo que se refiere a este hospital, el nivel de atención de la salud es para destacar, sea desde lo humano hasta el equipamiento técnico. Conocemos de mucha gente agradecida por todo lo que brinda el hospital, que en síntesis es muy bueno. Es una institución capaz de responder a las demandas de alta complejidad, la mejor sin duda en todo el ámbito provincial. En materia de internación, este hospital presta los mejores servicios.


  -En otros puntos del país, casos Buenos o Córdoba, se sostienen campañas en el sentido de crear conciencia para que la sociedad aprenda a querer y cuidar al hospital público.


  -Es así. La gente lo quiere al hospital y eso se pone de manifiesto cuando hacemos circular un bono contribución para la cooperadora. La respuesta es muy buena. Sin embargo, hay que decir que en estos últimos años, se ha notado que el aporte voluntario se ha reducido bastante, producto, como indicamos al comienzo, de la crisis económica que estamos viviendo. La gente quiere colaborar, pero lamentablemente muchas veces no puede porque el dinero no alcanza. La durísima realidad desde el punto de vista económico indica que mucha gente que antes nos colaboraba, hoy no puede hacerlo.
 

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