Cara a cara

“Nosotras trabajamos muchas más horas que el hombre”

domingo, 29 de marzo de 2020 06:00
domingo, 29 de marzo de 2020 06:00

HOY: GRACIELA PERESSONI (Sindicato de Amas de Casa)

Por primera vez, por respeto a las normas que nos impone este período denominado cuarentena, el reportaje se hizo a través del teléfono. Fuimos en busca de una mujer protagonista de los tiempos que vivimos, en su calidad de presidenta del Sindicato de Amas de Casa y asesora de las empleadas domésticas de Catamarca. Cumple el aislamiento social obligatorio junto a su hija Lourdes y no duda en defender los derechos de la mujer trabajadora. Desde el 2009 está al frente del gremio que nuclea a las amas de casa y confía en que los argentinos aprendamos la lección y nos unamos para siempre. Este es el pensamiento de Graciela Peressoni.

  -¿Considera que el Sindicato de Amas de Casa es una institución reconocida en nuestro medio?

  -Absolutamente. Nos constituimos como tal en el año 1997. Justamente el 14 de marzo cumplimos 23 años en Catamarca. En realidad, esto ya venía de antes. Un grupo de compañeras lo hizo posible, en el frente estaba Hilda Reynoso, de Santa María. Después hubo como una disolución y lo volvimos a poner de pie en el año 97.

  -¿Los comienzos fueron en la década del 80, durante la gobernación de Ramón Saadi?

  -Exactamente. A nivel nacional comenzó en marzo de 1983, en Tucumán. Un grupo de compañeras, militantes políticas, junto a Abelardo Ramos, en esos momentos referente del FIP (Frente de Izquierda Popular), logró formar el Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina (Sacra). Cuando se armó en Catamarca, gobernaba Ramón Saadi. Después, ya en la época de Don Vicente (Saadi), se obtuvo la jubilación de ama de casa, más precisamente en el año 1988.

  -¿Cómo viven las amas de casa este momento de aislamiento social obligatorio, también llamado cuarentena?

  -Nosotras pregonamos siempre el cuidado con amor de la casa, fundamentalmente el cuidado a la familia, algo que muchas veces no es reconocido ni valorado como debiera ser. Ese cuidado a la familia incluye a los hijos, la pareja, los padres si se los tiene a cargo, a veces de los hermanos, más lo que tiene que ver con hacer las compras y preparar la comida. A ello hay que sumarle el estar atentas a la limpieza, el lavado de la ropa, el planchado. En definitiva, y al margen de lo que está sucediendo en Catamarca, el país y el mundo, nos gusta estar en la casa aunque por ahí no tenemos el tiempo suficiente porque muchas compañeras se dedican a hacer cosas importantes, como cuestiones de panificación o confecciones de distinto tipo. Entonces, siempre están atareadas, porque después hay que vender lo que producen, ahora respetando las restricciones del caso debido a que no se puede circular. De todos modos, estamos organizadas, a tal punto que algunas chicas están haciendo barbijos para venderlos a un costo mínimo y también donándolos si es necesario. La gente más joven se encarga de transportar el material. Nosotros tenemos el lema “en la casa siempre hay algo para hacer, siempre”. A veces no le damos demasiada importancia, pero el trabajo en la casa no se termina nunca.

  - Fundamentalmente por razones económicas, ¿se ven en la obligación de realizar otras tareas al margen de la actividad propia de la casa?

  -Sí. Digamos que más del 60% de las compañeras tienen trabajos que son remunerados, en relación de dependencia. Muchas son docentes, profesionales, empleadas del Estado o algunas son monotributistas, tienen su oficio: son cocineras, pasteleras, reposteras, costureras. Sabemos los argentinos que no es posible sostener a una familia con un solo sueldo. Las grandes crisis en el país, como la que vivimos en el 2001, motivaron que las mujeres tuvieran que generar recursos para sus hogares, ya sea haciendo empanadas los fines de semana, o pan casero. Algunas se convirtieron en empleadas domésticas. Otras se dedicaron a cuidar enfermos. Había -como se dice en criollo- que ayudar a parar la olla. De allí es que muchas mujeres se convirtieron en el sostén del hogar porque están solas al frente de la familia y tienen varios hijos. En su gran mayoría tienen su oficio.

  -Habrá también muchas artesanas en el sindicato.

  -Hay muchas artesanas, principalmente en Belén y Santa María, donde tenemos delegaciones. Hay quienes tejen en telar, a dos agujas, oficios que heredaron de sus ancestros y mantienen ese don de generación en generación.

  -Celebran su día el 1 de diciembre. ¿Por alguna razón en especial?

  -Así quedó instituido hace más de 30 años. Y lo celebramos en esa fecha porque sostenemos que el ama de casa es una trabajadora. Muchas veces escuchamos en la escuela a los chicos responder “en nada, es ama de casa”, cuando le preguntan en qué trabaja la madre. Y no es así: nosotras sí trabajamos. Para nosotras no hay vacaciones, no hay feriados; algunas están jubiladas y siguen trabajando a una avanzada edad. Siempre hay algo por hacer en la casa. A esto lo sabe muy bien la abuela. Cuando se armó la declaración de principios de las amas de casa, allá por 1983, algo que mantenemos con firmeza, tiene algunos puntos básicos: jubilación, obra social y  salario.

  -¿A qué obra social están adheridas?

  -En Catamarca tenemos la Ossacra (Obra Social de la Asociación Civil Pro Sindicato de las Amas de Casa de la República Argentina), desde el año 2014. Fue un gran logro el haberla obtenido. Funciona en pleno centro de la Capital (Maipú 859).

  -El sector que representa también se verá beneficiado por las medidas económicas lanzadas por el Gobierno Nacional, entre ellas los 10.000 pesos como aporte de emergencia.

  -Así es. La gran mayoría va a disponer de ese bono extra. Las que son empleadas domésticas también van a tener este beneficio de los 10 mil pesos, que están en el rubro de monotributistas o las que están en el trabajo informal, como se denomina a la actividad.

  -Hoy, esto que se dio en llamar cuarentena tiene a las amas de casa como principales protagonistas.

  -Siempre decimos que nosotras trabajamos muchas más horas que el hombre, ya sea dentro o fuera del hogar. Por eso hemos logrado últimamente que nuestras legisladoras nacionales -sean diputadas o senadoras- en la encuesta permanente de hogares que se hace todos los años, pusieran un ítem que indica cuántas horas trabaja la mujer en el día, sea remunerada o no. Y ahí nos damos cuenta que trabajamos más que los hombres. El mejor ejemplo son aquellas mujeres que cuando salen de sus trabajos y regresan a la casa, tienen que seguir trabajando. Son muchas las tareas que tienen que seguir haciendo. Desde la organización del hogar, todo es una carga horaria que tenemos las mujeres, y ahora mucho más porque los tenemos a todos en la casa por esta situación que estamos viviendo. De más está decir que las mujeres somos las grandes ecónomas, tenemos que agudizar el ingenio en estos momentos para poder salir adelante. Y, por sobre todas las cosas, poder llevar un plato de comida a la casa. Que no falte nada, fundamentalmente. No hay nada más doloroso para la mujer que los hijos tengan hambre. Por eso comprendemos y valoramos a las mujeres amas de casa y a las mujeres empleadas domésticas. Siempre se espera de la mujer que, como por arte de magia, saque algo para la cocina y no falte la comida en el hogar.

  -Aludió a las empleadas domésticas. ¿Cuál es la relación con el Sindicato de Amas de Casa?

  -Desde nuestra organización siempre las motivamos para que vuelvan a organizar el sindicato de empleadas de casas particulares, tal cual es la denominación. A nivel nacional se han logrado muchas cosas y nosotras queremos que ellas se organicen, para lo cual cuentan con todo nuestro apoyo. Ellas tienen muchísimos beneficios, pero aquí en Catamarca, lamentablemente, no están del todo organizadas. Nosotros participamos, junto al ministerio de Trabajo de la Nación, en el marco de las paritarias, en la misma mesa de negociaciones con ellas. Las apoyamos tanto a nivel nacional como provincial. En Catamarca no tienen sede, la sede más cercana está en Tucumán. Desde nuestro sindicato las asesoramos, las apoyamos, les damos asesoramiento legal gratuito, porque la verdad es que es un grupo de mujeres -hay hombres también- que está muy desprotegido.

  -Se sabe que, en lo que hace a las empleadas domésticas, tienen en muchos casos muy buenos patrones, pero también están los otros: los malos patrones.

  -Sí, como en todos los órdenes, también están los desconsiderados. Es muy duro el concepto, pero siempre digo que es un trabajo esclavo. Hay quienes las hacen trabajar muchas horas y el pago no se corresponde con el trabajado realizado.

  -¿Cuáles son las consultas más frecuentes que reciben de las empleadas domésticas?

  -A través de las redes sociales o en nuestra propia sede les damos a las empleadas domésticas la suficiente bibliografía relacionada con lo que manda la ley. La mayoría de las consultas tienen que ver  con las vacaciones que les corresponden, los días que les toca por atención a familiares con problemas de salud, si realmente les están pagando bien o cuándo corresponden los francos. A veces son muy explotadas, muy maltratadas, y siempre les decimos que gracias a Dios ahora están las leyes, lo que les permite a ellas que, entre otras cosas, tengan una obra social y aparte la ART (Aseguradoras de Riesgos de Trabajo) para posibles accidentes personales que pudieran ocurrir en horas de trabajo. Un gran problema que tienen las empleadas domésticas en Catamarca es que un alto porcentaje, una gran mayoría, está en negro. Siempre les aconsejamos que negocien con el empleador para que, al menos, si no las quieren blanquear, les paguen una obra social. Que tengan, los empleadores, un mínimo de consideración por todo lo que significa una empleada doméstica. Es una persona de confianza, que entra a formar parte de la familia, en muchos casos por muchos años. Ayuda en la crianza de los hijos o atiendan a personas mayores con problemas de salud. Entonces hay que tener cierta consideración. Es cierto: hay empleadores muy buenos con las empleadas domésticas, pero lamentablemente hay otros que no son tan buenos, que no tienen la debida consideración.
  
  -Como parte de ese asesoramiento a las empleadas domésticas, ¿les ha tocado hablar con los empleadores?

  -Claro, muchas veces hablamos con los empleadores. Algunos, debo decirlo, incluso nos tratan mal a nosotras, que solamente cumplimos con nuestro rol de asesoramiento. Nos reprochan que les llenamos la cabeza de cosas a las trabajadoras, cuando en realidad lo único que hacemos es indicarles lo que dice la ley, ni más ni menos. No inventamos nada. 

  -¿Son frecuentes las denuncias de las empleadas domésticas por malos tratos?

  -Sí. Se dan casos de algunas que vienen con su empleador y éste no las deja hablar. Se dieron algunos encontronazos con ciertos empleadores. Son los menos, pero existen. Las empleadas domésticas tienen también su día, que es el 3 de abril, con lo que estamos diciendo que si trabajan en esa fecha les tienen que pagar el doble. Hay muchos patrones que son considerados y son muy solidarios y cumplen hasta un poco más allá de lo que dice la ley. Ahora, estamos poniendo en las redes sociales que, con esta cuarentena, las empleadas domésticas no pueden ir a trabajar, un impedimento que escapa a una decisión personal y que se ajusta a la situación que estamos viviendo. Corresponde que les paguen el sueldo normal en este mes. Buscamos por todos los medios tocarles la sensibilidad de los patrones para que les paguen el correspondiente dinero por el trabajo realizado.

  -La verdad, un mensaje para que escuche la actriz venezolana Catherine Fulop, que hizo quedar en su casa a la empleada doméstica para que trabaje durante toda la cuarentena sin la más mínima consideración, por lo que recibió más de una crítica.

  -Lamentable, de la época de la esclavitud. Además, está el empresario ese que metió a la empleada doméstica en el baúl del auto para hacerla trabajar el fin de semana en plena cuarentena. Increíble, la verdad. Es una falta de humanidad total, porque son seres humanos que merecen respeto. Muchas empleadas domésticas bajan la cabeza y no protestan ante estos abusos porque tienen miedo de perder el trabajo. 

  -La otra cara de la moneda indica casos de patrones que han denunciado a empleadas infieles.

  -Hay de todo. Se conocen de casos de empleadas denunciadas por robo.

  -¿Cuesta tanto llegar a la normalidad en el sentido de pagar a la patronal lo que le corresponde por un servicio que reciben de las empleadas domésticas?

  -Tienen que entender que están pagando un servicio que prestan las trabajadoras domésticas. Pero pareciera que somos hijos del rigor, y se dan circunstancias en que les tienen que aplicar todo el rigor de la ley a ciertos patrones. Los argentinos debemos aprender que debemos estar de la parte legal, en todos los órdenes de la vida.

  -Más allá de esta dura realidad que estamos viviendo, ¿tiene esperanza de que vamos a salir adelante?

  -Sí, absolutamente. Para mí, los argentinos podemos dar cátedra de todas las crisis que hemos pasado. Vivimos de crisis en crisis y siempre nos reinventamos. Soy muy creyente y me sobra el optimismo de que vamos a salir adelante. Esto que estamos viviendo nos impone a los argentinos el desafío para que nos terminemos de unir de una vez por todas, para siempre. Nos tenemos que mirar a la cara y pensar que es bueno el disenso y evitar esa famosa grieta que nos inventaron. Es bueno el disenso, mientras se pueda construir y no destruir. No nos tenemos que pelear, esa es la cuestión. Ojalá llegue a todos el mensaje que nos tenemos que unir como país.
 

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Comentarios

29/3/2020 | 10:54
#0
Son hembras, en toda raza animal las hembras son las que trabajan. Los humanos son animales que razonan.-

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