Cara a cara

“El sistema judicial es perverso”

domingo, 12 de julio de 2020 06:00
domingo, 12 de julio de 2020 06:00

HOY: JOSÉ ALBERTO FURQUE

Al despedirse tras el diálogo, nos ahorró una inquietud, casi una obviedad: “Sigo con ganas de continuar peleando. A los 71 años quiero seguir dando batalla”. Sinónimo de prestigio en el foro local y quienes le conocemos podemos dar crédito de sus virtudes personales. Abogado respetado por lo que dice y hace, en coherencia con sus ideales de vida. Habló de la Justicia y de la UCR. Quiere seguir dando pelea, admite con enorme confianza. Hágalo Dr. José Alberto Furque. Siga siendo útil. El protagonista de este domingo, recordó a Lisandro La Torre: “Yo sé que no llegaré, pero llegará la juventud si persevera, trabaja y estudia”.

  -Con 50 años de trayectoria e indiscutido referente del foro local: ¿Por qué etapa pasa la Justicia de Catamarca? 

  -Conceptúo que es uno de los peores estados de los últimos años, lamentablemente. El servicio de justicia, esencial en el sistema republicano de gobierno que marca la Constitución Nacional –y naturalmente la Constitución Provincial- no se cumple en forma estricta en Catamarca. El servicio de justicia es deficiente. En líneas generales, no tenemos una justicia acorde a los tiempos que vivimos. No cumple ni satisface las expectativas del justiciable, es decir de la ciudadanía,  del pueblo local. Digo esto porque desde el más alto poder del ámbito judicial, esto es la Corte de Justicia, nunca se respetó estrictamente el cumplimiento de la Constitución. Esa misma Constitución que, por ejemplo, señala en un artículo categórico y fundamental para la transparencia del sistema, que en los tribunales colegiados –en especial el de la Corte- los votos deben emitirse en forma individual y debidamente fundados. No tolera ni admite la Constitución adhesiones a votos. Esto se desvirtuó, se desnaturalizó, porque la Corte en forma continua y permanente repite la maniobra: uno de los magistrados, el que sale primero en el sorteo, emite su voto y los otros se adhieren. Por lo tanto, en un tribunal colegiado, implica un razonamiento del caso, una explicación jurídica, lógica, intelectual, debidamente fundada de cada uno de los ministros que integran el cuerpo, algo que no se cumple. Se me dirá que no tiene sentido repetir argumentos, pero es que la Constitución no distingue y no se trata de repetir argumentos. En materia jurídica, los argumentos son inagotables para fundar una decisión. Justamente por eso, en los tribunales colegiados las normas centrales, en este caso  la Constitución, imponen la obligación de fundar por parte de cada uno de los jueces que integran ese cuerpo colegiado, sus propios votos. Lamentablemente, insisto, es una práctica que no se cumple: solo un ministro emite su voto y los otros se adhieren. No sabemos si – a ese voto- lo razonaron, lo discutieron y lo debatieron. Entonces, no se cumple con la Constitución y eso generó que los otros tribunales colegiados inferiores –cámaras civiles o tribunales penales, por ejemplo- también emitan voto con adhesión. Los abogados que criticamos esto decimos: en forma telegráfica, los otros ministros se adhieren al voto emitido en primer lugar y se viola la Constitución. La Corte, sistemáticamente sostiene que no se viola la Constitución con esto, porque –aduce- no tiene sentido repetir argumentos, repetir conceptos. Esta es una falla grave que venimos advirtiendo, que amerita sobradamente una reforma constitucional para imponer en forma categórica e inflexible, la necesidad de  los tribunales colegiados.  El sistema judicial es perverso. Así se definen las cuestiones trascendentales en el país: los fallos son emitidos por segundas personas, que son los relatores, los secretarios. A esto lo conocemos los abogados. Es para preguntarse: ¿por qué aceptan cargos si no están en condiciones de cumplirlos cabalmente, como lo marcan la Ley y la Constitución? ¿Por qué venimos tolerando todas estas cuestiones que se expanden en el sistema judicial y generan una malformación de todo el sistema? Los votos, en definitiva, no son fundados como lo marca la Constitución. Esta es la realidad de la Justicia de hoy y de la Justicia en Catamarca en especial.

  -La Justicia en el banquillo de los acusados, o al menos en estado de sospecha: ¿qué le representa?

  -Estamos en una situación grave. Debo aclarar que hay jueces que son extraordinarios en Catamarca. Hay jueces que los podríamos perfectamente individualizar, tanto en materia civil como en materia penal, que son honestos y altamente preparados; hay que hacer esta salvedad y pongo como ejemplo a los doctores Jorge Crook y Manuel de Jesús Herrera. No podemos decir que todos son iguales. Lo que ocurre es que se fijó  la política judicial desde la Corte y que es perversa. Cuando dos ministros quisieron permanecer en el cargo, no encontraron mejor coartada que violar la Constitución, más precisamente el artículo 195. Inventaron un amparo que se resolvió entre ellos en un toma y daca: fallas a favor en mi planteo y luego te fallo a favor en el tuyo. Y así se resolvió la cuestión. No se olviden que los propios magistrados, la misma corporación, es la que decidió que esa norma era inconstitucional y en virtud de ello puede permanecer en el cargo un grupo de magistrados que ya supera, holgadamente, el plazo que establece la Constitución. Ellos me dirán “se hizo un procedimiento legal, se utilizó un amparo”…sí, pero los propios miembros de la corporación no podían decidir ese amparo por elementales razones éticas, por elementales razones de decoro. No podía definir, por ejemplo, el procurador de la Corte en ese tribunal que decidió el amparo presentado por el doctor (José) Cáceres o el presentado por la doctora (Amelia) Sesto, porque después él mismo planteó un amparo idéntico donde intervenían como jueces para resolver la cuestión planteada los mismos que habían intervenido anteriormente. En segundo lugar, todos los magistrados que hicieron esta “leguleyada”, como decimos los abogados, para sortear una norma constitucional y violar la Constitución, habían jurado, todos, por esa constitución. Y no habían visto cuando asumieron el cargo la Constitución que tenemos en Catamarca desde el año 1988. Los tres jueces mayores de la Corte: doctora Sesto de Leiva, doctor Cáceres y doctor Enrique Lilljedahl, procurador, vienen después de esa Constitución, es decir que asumieron el cargo posterior a 1988. No nos olvidemos que la Constitución de 1988 es la reforma que hizo el señor Ramón Saadi. Entonces: ¿Por qué juraron por esa Constitución si después la cuestionan? Hay un principio elemental en materia de derecho constitucional que nadie puede cuestionar una norma de inconstitucional cuando previamente la consintió, la admitió y la consideró válida. Si uno consideró válida esa Constitución porque juró por ella, y cuando me afecta mis intereses, cuando llego a los 65 años y quiero seguir en el cargo para seguir gozando las prebendas del poder, cuestiono la inconstitucionalidad… ¡miren qué curioso! Este argumento es lapidario, es categórico. Demuestra la falta de decoro y de dignidad que se tuvo en el asunto.

  -Los magistrados en cuestión argumentan que no hubo ilegalidad alguna.

  -(De manera enfática) Mire: todos los jueces de Catamarca conocen de lo que estoy hablando, porque saben Derecho, saben leer y escribir. Esto es elemental: cualquier estudiante de Derecho sabe que si yo consentí una norma y la admití como válida, legítima y constitucional, no puedo salir al día siguiente cuestionándola de inconstitucional. Esto generó una desnaturalización de todo el sistema. Los jueces honestos, que los hay, dijeron: “¡Esto es un cambalache, acá vale todo!”. Esto es el tango de Discépolo en la propia Justicia. (Mucho más enfáticamente) ¡Y nadie dice nada en Catamarca! Todo se sigue tolerando y juegan los factores políticos para seguir sosteniendo a dos o tres personajes que en forma incorrecta e indigna, siguen en el cargo, violando la Constitución que ellos mismos juraron.

  -Se cayó en lo peor: una ola de versiones que coinciden en señalar “…las cosas que habrán pasado y no nos enteramos”.

  -Y sí…es así. Un simple fiscal de Instrucción tiene en sus manos muchas veces la decisión de la libertad, o prisión, de un ciudadano cualquiera, que es acusado fundada o infundadamente por otro. Está en juego la libertad de las personas, un valor supremo en una sociedad civilizada y democrática. Pueden pasar cosas que ni siquiera los propios abogados podemos percibir en su cabal dimensión: inventar procesos penales para dañar, se pueden inventar pruebas, se puede dar la apariencia de que se investiga y no se investiga nada. Debe haber un sistema de control de todas estas actuaciones judiciales para que puedan brindar la transparencia, la legalidad y la corrección que la Ley y la Constitución imponen, y que, en la práctica, se desnaturalizan, insisto: no en todos los casos, pero sí en muchos. 

  -Aludió a la parte política. En lo que hace a la UCR, ¿está en uno de los peores momentos de su historia?

  -Considero que la Unión Cívica Radical, a nivel nacional, está en un proceso lamentable de desintegración y eso, obviamente, llega a Catamarca. En el orden nacional no hay oposición seria y no la hubo en la época de (Mauricio) Macri porque se participó del ejercicio del poder con Macri. Se desnaturalizaron los principios de la UCR con algunas alianzas que se hicieron. Me siento radical a pesar de que no milito en las filas del radicalismo orgánico, porque considero que un partido político tiene que tener una mínima base ideológica; no es un rejunte de ideologías, no es lo que convenga en determinado momento. La doctrina de la Unión Cívica Radical es muy clara: defender los principios republicanos de gobierno, defender las libertades cívicas, defender al desposeído. Eso es lo que dijo (Leandro) Alem en las horas fundacionales de la UCR y es lo que sostuvieron nuestros grandes líderes. Le recomendaría a los radicales de hoy que lean un poco de la vida de Alem para que puedan abrevar de las fuentes primigenias qué es lo que es y lo que no es, el radicalismo. El radicalismo de hoy no es lo que debiera ser. Se desdibujó, no existe, desapareció. Para reconstruirlo debe haber un gran debate a nivel nacional. El radicalismo de hoy es cualquier cosa, admite desde apoyar a una dictadura –directa o indirectamente- hasta apoyar movimientos liberales. Y el radicalismo no es eso. Siempre se opuso a las dictaduras, nunca estuvo de lado del sistema económico que castigue a los sectores desposeídos. El radicalismo no puede tolerar que se utilice la defensa de los sectores desposeídos como herramienta subalterna para permanecer en el poder, en populismos baratos, huecos de ideas, carentes de sentido. No puede apoyar en el campo internacional a dictaduras como las de (Nicolás) Maduro. Todo esto exige un debate nacional de ideas, serio y profundo, que hoy el radicalismo no lo puede dar porque sus fronteras ideológicas, sus ideas  y sus principios se han desdibujado. He ahí el problema.

  -En Catamarca, la crisis partidaria viene de lejos y tiene responsables.

  -Así es. Hay familias completas que han llevado a esta situación a la UCR. Que han permitido, en beneficio familiar e intereses personales, el aniquilamiento del partido. Han permitido el bastardeo de la UCR en grado extremo. La juventud es la única que puede hoy recomponer el radicalismo levantando las viejas banderas. Quizá lleve mucho tiempo, porque la política, a través de la UCR y de otros partidos, se ha convertido en un negocio para acomodar parientes, para lograr posiciones cómodas desde lo económico y vivir del Estado. Y eso no es política.

  -¿Cómo está viviendo esta pandemia? 

  -La situación es extremadamente grave. Vamos a salir de la pandemia, posiblemente, con un país destruido, con el 60% de las fuerzas productivas pulverizadas. No veo, sinceramente, que se junten los dirigentes de todos los partidos y elaboren un programa para poder recomponer el país. Pensemos en los que no tienen recursos para aguantar tanta cuarentena. No hubo, por parte de los funcionarios, el mensaje de “frente a la gravedad que estamos viviendo, todos nos bajamos los sueldos en un 30%”. Hay funcionarios que en esta crisis cobran sueldos monstruosos, frente a ingresos miserables. Parece algo lujurioso, afrentoso. No hay ejemplos.
 

Personal

-Nombres y apellidos: José Alberto Furque.
  -En pareja: Con Ana Beatriz Monllau (También abogada, forma parte del estudio jurídico junto al Dr. Mario Soler, músico además y el propio Dr. Furque).
  -Hijo: Benjamín (8 años).
  -Profesión: Abogado (Recibido en la Universidad Nacional de Córdoba).
  -Diputado nacional: A los 33 años (En 1983, uno de los más jóvenes de esa época).
  -Debates parlamentarios: Juicio político al ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Augusto César Belluscio; divorcio vincular, como autor de uno de los proyectos; provincialización de Tierra del Fuego.
  -Candidato: A gobernador de Catamarca por la UCR y el GEN.
  -Distinciones: “Banca de Plata” (Otorgada por periodistas y cronistas parlamentarios destacados en el Congreso de la Nación). Vicepresidente del bloque de la UCR (El presidente era César Jarolavski).
  -Personajes: “En lo político, siento una profunda admiración por dos personajes históricos: Leandro N. Alem y Lisandro de La Torre. Además, tengo un gran respeto por otras figuras: Alfredo Palacios, Ricardo Balbín, el mismo Raúl Ricardo Alfonsín”.
  -Música preferida: Ludwig Van Beethoven, Wolfgang Amadeus Mozart, Astor Piazzolla.
  -Películas preferidas: La Dolce Vita y 8 y medio (ambas de Federico Fellini)
  -Libros preferidos: Vida de Jesús (Ernest Renan), La historia de los girondinos (Alphonse de Lamartine). También Facundo (Domingo Faustino Sarmiento) y obras de Jorge Luis Borges y Umberto Eco.
 

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Comentarios

13/7/2020 | 10:48
#1
Excelente planteo político y judicial de Catamarca! Gracias Dr. Furque!
12/7/2020 | 13:51
#0
Me gustaría saber que pasa con esos jueces extraordinarios y honestos. o son sordos ciegos y mudos o cómplices del sistema

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