Cara a cara

Don José Carlos: hizo de la solidaridad y el trabajo un estilo de vida

domingo, 2 de agosto de 2020 06:00
domingo, 2 de agosto de 2020 06:00

HOY: CARLOS Y JORGE AGÜERO  (Para que no nos gane el olvido)

Hablan de su padre con el orgullo a flor de piel. Y no es para menos: saben que don José Carlos Agüero escribió una luminosa página en la historia de la solidaridad catamarqueña, cuando miró  hacia el sur y no dudó en construir un  comedor comunitario. Se puso la obra al hombro y no tardaron en aparecer hombres y mujeres, niños y jóvenes para aportar su granito de arena. El hambre era el enemigo a vencer y unidos era la única forma de hacerle frente. Fueron más de tres décadas de ponerse en la piel del otro y encontró en su esposa, Josefa “Mika” Formoso, a la compañera ideal para llevar adelante sus sueños de ayudar a los más carenciados. Porque era querido y respetado, nunca faltaron las donaciones de alimentos y otros elementos. Y allá fueron doña “Mika” junto a Elsa de Formosa, Francisca Monje, Ema Ortega, Luisa Herrera, el matrimonio Medina-Teodola, Charo Galván, Tola González, Pepita Bazán, Elisa Rodríguez, Yolanda Cocha, Chela Chávez, Mecha Bazán, Carmen Rodríguez, Teresita Olima, Jorge Quevedo, Betty Maza, Oscar Tulián, Vicky Castro, Molina, González, los cantores Quinteros y Olivera, más Julio Valderrama y Luis Salgado. Y cada vez eran más y más. Todos sumaban para la gran empresa. Todos hacían de todo. Seguramente faltan muchos nombres, pero en la eterna gratitud de un sector de la Capital están todos. Queridos y valorados. Hace 14 años, sus hijos Carlos, Yayo, Hugo, Amalia y el hijo en el afecto, el “Negro” Vera, escribieron una carta que se publicó en La Unión para despedir al padre que les marcó el camino a seguir, y que concluye: “Por todo, te decimos gracias”. Firmes en la premisa de sostener la idea “Para que no nos gane el olvido”, el Cara a cara de hoy propone recordar a don José Carlos Agüero, desde su niñez de vendedor ambulante hasta el reconocido comerciante que hizo de la fraternidad un modo de vida. Son sus hijos Jorge y Carlos quienes lo recuerdan para que aquél ejemplo solidario, como lo reconocieron las empresas que otorgaban Los personajes del año y Honor al mérito, sea una llama que no se apague jamás. En tiempos de tanta mezquindad y egoísmo, es bueno recordarlo por sus virtudes.

  - Vuestro padre hizo un culto de la cultura del trabajo, hoy una virtud casi “pasada de moda”.

- Nuestro padre era de una posición económica que, lejos de ser holgada, era humilde. Recuerdo que el abuelo, su padre, hacía caramelos, entre ellos el famoso paragüita, el gallito, la palomita, todas esas cosas. Y nuestro viejo salía a vender a la plaza con un cajoncito de madera colgado al cuello; era un niño. Tenía, cuando era chico, una foto con (José Ber) Gelbard, que vendía hilos para coser, elásticos para la ropa, botones. Papá se resistió siempre a ser empleado público y luchó hasta tener su propia empresa distribuidora: “Agüero SRL”. Esto ha generado un estado de enfrentamiento entre oficialismo y oposición y se ha instalado la palabra desconfianza.
- Una historia de vida signada por el esfuerzo.

- Después que hizo el servicio militar, trabajó en “El Águila”, que estaba en la esquina de San Martín y Tucumán, donde cumplía las actividades de vendedor y administrativo. Estamos hablando de los años 50. Andaba en los camiones marrones y recorría Recreo, Frías, San Antonio de La Paz y toda la zona del Este repartiendo mercadería. Luego tuvo una heladería en sociedad con un tío; la heladería “Antártida”, ubicada casi en la intersección de Caseros y Perú (“a la par de donde vivían María Inés y Pedro Quevedo”, agregaron).

  - Nos imaginamos que siempre tuvieron la imagen del padre trabajador.

  - ¡Claro, siempre! La misma imagen que teníamos de nuestro abuelo.

  - Además, con otra particularidad: vuestro padre era un hombre muy ligado a la Iglesia.

  - El trabajo, la Iglesia y la familia ocupaban su vida. De un árbol de fotos recordamos que, pegado al Seminario está el colegio Virgen Niña, donde antes se realizaban obras de teatro. (Ambos sonríen francamente) ¡También era actor! Participaba de las obras que allí se preparaban.

  - Mientras tanto, ¿cómo era la niñez de ustedes?

- Carlos: Recuerdo que yo tenía 7 años y Yayo 5. Salíamos por la mañana a levantar pedidos de los caramelos que vendía papá; lo que más se vendía eran los famosos paragüitas. Nuestra competencia era Barrientos, que vivía en la esquina de Perú y Maipú. A todo esto, mi madre ya había aprendido a hacer los caramelos y de esa manera ayudábamos todos a papá. Nos fuimos haciendo de muchos clientes de negocios muy conocidos: doña Cuica (Belgrano y Virgen del Valle), doña Victoria de Toloza (a la par de donde estaba la Clínica del Valle, por calle San Martín), a don Narciso Bulacio, a don Pedro Sarquís (25 de Mayo y Chacabuco).

  - Era muy amigo de curas muy queridos y con un elevado compromiso social.

  - Como dijimos, siempre estuvo estrechamente ligado a la Iglesia. Recordamos a muchos sacerdotes amigos, entre ellos Lucio Quiroga, Manuel Calvimonte, Carlos Orellana (su compadre), Santiago Sonzini, Jorge Atilio Lozano, Mario Cargnello, Gerardo Sueldo, Carlos Nieva. Después que hizo, en aquellos años, el cursillo de cristiandad, algo cambió en su forma de ver las cosas. En la capilla del cementerio, por ejemplo, sintió la necesidad de cambiar algunas costumbres. Un día nos llevó para que le ayudáramos a limpiar la iglesia, mientras  mi madre lavaba y planchaba los manteles. La gente que vivía en las inmediaciones del cementerio comenzó a preguntarse qué hacía allí gente que era de otro barrio. Y de esa manera se fueron sumando muchas familias del sector, a tal punto que se organizaron para trabajar por grupos los fines de semana. Allí, algo despertó la curiosidad de nuestro padre: veía que los domingos iban a misa muchos chicos pobres. Entonces, comenzó a llevar una olla grande y les hacía mate cocido; el amigo Leiva, que tenía la panadería por Caseros antes de llegar a Prado, le donaba el pan y galletas, lo mismo que don Pedro Burgos, que estaba por la avenida Alem. Y esto se hizo una costumbre: todos los domingos, después de la misa, los chicos tenían su mate cocido. Para el Día del Niño, papá y mamá, acompañados por muchas madres maravillosas de la zona, cocinaban unos ricos fideos y allí mismo, en el veredón del cementerio, ponían las mesas y se servía la comida. Luego, por gentileza de Transporte Di Pascuali, llevaban a pasear a los chicos hasta El Calvario.

  - Después viene la historia del comedor comunitario.

  - Nuestro padre, junto a un gran vecino de apellido Medina, más otros entusiastas colaboradores, al ver que la demanda iba creciendo de manera notable, deciden construir, a puro pulmón, un comedor comunitario, al que le ponen el nombre “Comedor San Cayetano comparte su pan”. Y es mucha la gente que comienza a colaborar con la obra: los Haddad, de Andalgalá; Lito Soto, el de la carnicería; Carabús, el de la panadería, entre otros. De esa manera comenzaron a llegar donaciones de platos, cubiertos, jarros, además de los principales alimentos. Mi padre tenía el concepto de que la gente tenía que comer en familia. Así fue que los mayores llevan una vianda para la casa.

  - Algo para destacar: don José Carlos no dejó a la política colarse en su acción solidaria.

- Nunca aceptó que se meta la política. Cuando comenzaron a entregar las cajas PAN, le dijo a una dirigente radical: “No tengo problemas en que entreguen las cajas, pero le aclaro que aquí no se habla nada de política”. Él tenía su corazoncito (radical), pero les decía: “Venga, colaboren, pero nada de discursos políticos ni fotitos”. Lo mismo hacía con radicales y peronistas. Posteriormente, también en compañía del amigo Medina y otros firmes colaboradores, comienzan otro desafío: la construcción de la iglesia de San Cayetano, ahí nomás cerquita del cementerio, a la par del comedor.

    - A todo esto, ¿cómo era el clima familiar en vuestra casa?
-(Se adelanta Yayo en el relato) El viejo, por su actividad comercial, viajaba mucho. En aquellos años, una gira al Oeste de Catamarca que hoy se puede hacer en tres o cuatro días, se hacía en tres semanas. Nuestra madre fue un gran sostén de la familia, porque se ocupaba de nuestra crianza y educación, mientras papá sostenía su actividad comercial y la acción solidaria que implicaba el comedor. Es más: mamá también colaboraba con el comedor junto a un grupo de vecinos; entre ellos se organizaban para cocinarles para los chicos. Recuerdo que nuestro padre, además de la comida que se daba en el comedor, salía en un Peugeot que tenía con una olla de 100 litros y repartía la comida en esos días de lluvia a muchas familias. Lo hacía porque se armaban unos barriales y la gente no podía salir de sus casas. Pero también, a la par de la tarea solidaria, había un grupo lindo que realizaba un fuerte trabajo evangélico. Había una firme actitud misionera. No te exagero: nuestros padres deben tener más de cincuenta ahijados, entre bautismos y casamientos.

    - ¿Cuántos años le dedicó vuestro padre a la acción solidaria?

  - Más de 30 años. Y fue dejando de a poco porque ya comenzó a tener problemas de salud.

    - Nos enteramos también que era un gran amigo de los amigos.

  -Era muy fiel en cuestiones de la amistad. Por ejemplo, con (Mario Dardo) “El Gato” Aguirre eran como hermanos. Lo poco o mucho que tenía, lo quería compartir. Una vez lo acompañamos en uno de los tantos viajes al interior y entramos a un restaurante; en eso se arrimó un chico de la calle a pedir plata. Entonces papá lo invitó a que se siente y comparta la mesa con nosotros, a lo que el changuito respondió: “No puedo, el mozo me va a correr”. Vino el mozo y mi viejo le dijo que le traiga algo para comer y una gaseosa, a lo que el empleado respondió: “No, señor, a ese chico no lo podemos atender”. Papá reaccionó firme y le dijo “si no lo puede atender a él, nos vamos todos”. Terminamos comiendo juntos con el invitado especial. 

  - ¿Cuál fue la mejor herencia que les dejó su padre?

  - (Casi en armonioso dúo) El trabajo. Siempre le estaremos agradecidos por el ejemplo que nos iba entregando a medida que íbamos creciendo. Fue un hombre de mucha entrega en la vida y con un enorme espíritu solidario.

Personal

-Nombres y apellido: Jorge Edgardo Agüero.
-Edad: 66 años. 
- Casado: con Sulman Savio.
-Hijos: Sulman Alejandra, José Carlos, María Laura, Amalia Silvina y Susana Jimena.
-Escuela: Jardín en la Normal y la primaria en el Colegio Padre Ramón de la Quintana. La secundaria en la Normal. Se anotó en la Universidad Nacional de Córdoba para estudiar Agronomía, pero decidió por dedicarse a la política.
  -Hermanos: Carlos Alberto, Héctor Hugo y Amalia del Valle.
  -Cargos políticos: Diputado, intendente y senador por el departamento Paclín.
  -Simpatizante: De River Plate.
  -Personajes: San Martín y Belgrano, próceres argentinos. En la política: Raúl Ricardo Alfonsín. 

 -Nombres y apellido: José Carlos Agüero.
  -Edad: 68 años.
  -Hijos: Solange, Carlos Alberto y José Carlos.
  -Escuela: Primaria en la Quintana y secundario entre la Quintana y la Normal.
  -Simpatizante de: Boca Junior.
  -Personaje: Juan XXIII. 

66%
Satisfacción
0%
Esperanza
16%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
16%
Indiferencia

Comentarios

3/8/2020 | 08:54
#2
el yayo aguero, que fichita papa... por lo que cuentas de tu padre, fué un gran tipo y solidario, ahora vos, dejas mucho que desear ni la puntita sacaste.. como dice el amigo momias, que queres parecer un pobre viejito tierno ahora?... muchas son las acciones impurias de cuando estabas en el senado por ejemplo. no quiero hablar mas porque ya estoy grande también.
2/8/2020 | 19:00
#1
El Yayo ahora es un viejito tierno? Personaje nefasto si los hay... solo el estrellita del FCS Kelo Molas le puede seguir chupando las medias
2/8/2020 | 10:41
#0
todo de los Aguero comenzo en el Pasaje Cerezo y Maipu de alli siguieron los hijos ,Don Aguero tenia el kiosko delas escuelas Belgrano y Rivadavia y despues Pichon que trabajaba en la radio en calle Rivadavia 741 radio catamarca y de alli siuieron los demas ,la heladeria la Antartida marco una tendencia de las heladerias ya que las unicas que existian eran la de Don Cano heladeria Los Andes y la Madrileña en Rivadavia y Mate deLuna . Historias son his torias . UN ABRAZO KELO

Otras Noticias