No es imposible: dejar de fumar, un buen propósito para el nuevo año

domingo, 31 de diciembre de 2023 00:46
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Una de las grandes tradiciones en estas fechas son los propósitos de Año Nuevo y, con toda probabilidad, uno de los más ‘codiciados’ y que mayores beneficios puede aportar a nuestro organismo es dejar de fumar. Aunque no es tan fácil como parece: según la encuesta Edades, el 67% de los fumadores se ha planteado dejar de fumar en algún momento y prácticamente el 80% de los que lo intentan han fracasado.

¿Por qué? Según diversas voces expertas, la mayoría de estas intentonas fallidas se resumen a estrategias de mera abstinencia sin control clínico. Por eso, para que el propósito de este 2024 no se convierta en fracaso, el primer paso que se debe dar es solicitar una cita con el médico.

Éste debe valorar la situación y plantear una terapia farmacológica y otra cognitivo conductual adaptada. “No todos los pacientes son iguales ni tienen el mismo grado de motivación ni de dependencia. Por eso, las terapias a seguir deben estar personalizadas y consensuadas”, indica el doctor José María García Basterrechea.

En su opinión, para conseguir el éxito en este arduo camino lo primero que debe existir es confianza y cordialidad entre médico y paciente. Éste último debe mentalizarse de que su adicción al tabaco es una enfermedad crónica de la que no es culpable, aunque sí responsable y para la que tiene que buscar solución.

El inicio del tratamiento

Desde el punto de vista de García Basterrechea, no es recomendable ponerse en tratamiento de forma inmediata si la motivación no es alta. “Es preferible ir preparando al paciente para la acción, dotarle de mayor información y educación en salud, favorecer de alguna manera la autoeficacia y, cuando toda esta información esté asentada, valorar una fecha de para iniciar la terapia en las siguientes semanas”.

Una vez decidida la fecha de arranque, hay que poner sobre la mesa las ‘herramientas’ a utilizar, siempre bajo la supervisión del médico. Entre ellas se encuentran los tratamientos farmacológicos, combinados con productos de reemplazo de nicotina y con terapia cognitivo conductual. “Su efectividad está bien establecida y existen evidencias de una relación positiva entre la intensidad de la intervención y la tasa de abstinencia obtenida”, asegura el especialista, recientemente jubilado, del hospital murciano.

Éste explica que, dependiendo del caso, las terapias que sustituyen a la nicotina pueden confluir entre sí, tanto las de acción prolongada (parches) como las de acción corta (chicles, inhaladores, aerosoles nasales, comprimidos).

Quiero pero no puedo

Para todos aquellos que aún pasando por las manos de un especialista no han sido capaces de abandonar este mal hábito, o que ni si quiera se plantean dejarlo a pesar de que conocen sus efectos perniciosos, se plantea una estrategia alternativa: la de la reducción del daño tabáquico (THR por sus siglas en inglés). “Aunque nuestro objetivo final siempre debe ser el de conseguir la cesación completa”.

Los negros datos del tabaco

Médicos que participaron recientemente en el simposio Trastornos por uso del tabaco y estrategias de reducción del daño, compartieron algunos de los datos provocados por el tabaquismo.

El cigarrillo aumenta el riesgo de padecer ciertas enfermedades graves, como cáncer de pulmón y de garganta, enfermedades cardiovasculares y EPOC, entre otras. Dolencias que pueden desembocar en una muerte prematura.

“Nunca es tarde para dejarlo, cuanto antes lo hagamos menos probabilidades tendremos de padecer este tipo de patologías”.

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