Puna de Catamarca: 15 paisajes sorprendentes de una región poco explorada

jueves, 11 de enero de 2024 23:58
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En el noroeste de Catamarca, por encima de los 3.000 metros, la tierra adquiere una belleza única forjada por las antiguas fuerzas de la naturaleza. A continuación, una serie de hitos que resulta imprescindible incluir en el viaje a la puna de esa provincia.

1- Volcán Galán

Súper recomendado. Es uno de los grandes titanes del planeta con su enorme caldera de 42 kilómetros de diámetro. La existencia de esta boca gigantesca recién se identificó en la década de 1970 gracias a las fotografías satelitales; desde la superficie terrestre resulta imposible darse cuenta de su existencia. Dentro de ella se encuentran dos lagunas y un cerro.

Ubicado a 50 km de Antofagasta de la Sierra y a 70 km de El Peñón, el Galán es uno de los hitos de la puna catamarqueña. “Se trata de un volcán explosivo de tipo piroclástico - cuenta Luis Giramonti, guía de Socompa Adventure Travel -, su última gran explosión fue hace unos cinco millones de años”, añade.

Hoy es difícil imaginar la magnitud de ese evento que trasformó los alrededores de modo radical ya que fue una de las grandes explosiones a nivel planetario. Si bien es un volcán poco estudiado, algunos especialistas aseguran que en su momento expulsó 650 km3 de magma.

Todo en el Galán está fuera de escala, sus paredes alcanzan los 5.000 metros y el pico central los 5.912 metros. Dentro del cráter se encuentra la laguna Diamante cuyas aguas muestran diferentes tonalidades de verde, según el día, y albergan una cantidad importante de flamencos que llegan hasta alli a partir de la primavera.

La excursión al volcán Galán es una de las más duras porque se alcanzan los 5.000 metros de altura. Resulta aconsejable dejar esta salida para el final de la estadía en la puna y empezar por otras más suaves para permitir que el cuerpo se aclimate a la altura.

2- Fumarolas

Surrealistas. Estos cursos de agua, al estilo de riachos, surgen a 84ºC , el punto de ebullición en altura. Ubicados a pocos kilómetros de uno de los accesos a la Laguna Diamante, son un atractivo singular.

Las aguas burbujean y despiden vapor por la diferencia térmica con el ambiente. Los delgados riachos serpentean humeantes: uno podría hacer unos huevos duros ahí mismo. A media que las aguas recorren el terreno van acumulando materiales diversos, entre ellos arsénico y llegan con un alto contenido de esta sustancia a la hora de desembocar en la laguna antes mencionada.

3- Campo de Piedra Pómez

Único en el mundo. Ubicado al suroeste de la localidad de El Peñón, es uno de los sitios más significativos de la puna. Se llega en vehículo solo hasta el borde, luego de atravesar arenal negro donde el viento deja sus huellas en forma de ondas. Luego, el recorrido es a pura caminata.

El Campo de Piedra Pómez es una Reserva Natural Protegida. Esta suerte de laberinto que se extiende por 75.000 hectáreas, está conformado por yardangs, un término que los geólogos usan para describir a las formaciones rocosas consolidadas o semi consolidadas con forma de casco de barco invertido, alineadas según vientos dominantes. Estas formaciones no son exclusivas de nuestro planeta, en Marte también se observan.

El origen de este singular paisaje tiene millones de años y se encuentra en los flujos – de tipo piroclástico –del volcán Blanco. Esos materiales salieron a la atmósfera, fruto de la explosión, se extendieron y luego se solidificaron. Más tarde, la erosión hizo el resto. Ideal, descubrir allí el atardecer.

4-Laguna Carachi Pampa

Reino de aves. Al norte del Campo de Piedra Pómez, se encuentra esta laguna que es el hábitat de numerosas especies de flamencos. Como ocurre con otros espejos de agua similares en la región, esta especie emigra durante los últimos meses del año para reproducirse.

Ubicada a 3.000mts de altura con el volcán Carachi Pampa detrás, la laguna exhibe sus aguas de un singular tono rojizo. En los alrededores se destacan algunos pastizales que contrastan el paisaje de la lava negra, producto de la escoria volcánica, que se ve detrás, más próximo al volcán. Interesante sitio para hacer un alto y un merecido picnic.

5-Puesto del chileno

Parada fotográfica. Se llega por caminos off road, solo aptos para guías expertos, en la ruta que conduce a la laguna Carachi Pampa.

La antigua casa de adobe permanece cerrada (prohibido ingresar, las construcciones sin mantenimiento suelen ser peligrosas) desde hace décadas. Sin embargo, la vivienda rodeada de árboles es una hermosa postal norteña, un desafío para los amantes de la fotografía.

Cuentan que perteneció a un puestero chileno que iba y venía con su ganado entre Argentina y ese país. En la zona hay otros puestos similares y la comunidad está pensando habilitar un circuito en los próximos tiempos.

6- Las vicuñas

Están por todas partes. Gracias a la ley de protección que ampara a esta especie, que alguna vez estuvo en peligro, su número ha crecido considerablemente en la últimas décadas. Hoy es muy fácil ver los rebaños a un lado y otro de la rutas que atraviesan la Puna.

Esbeltas, ligeras y de ojos gigantes son rápidas y asustadizas. Viven en grupo de seis o siete hembras con un macho dominante. Las hembras cuidan a las crías hasta que son adultas. Los machos jóvenes son expulsados del rebaño y forman grupos muy numerosos llamados relinchos que pueden llegar hasta los 40 ejemplares.

Entre sus costumbres más llamativas está la lucha entre los machos; en esas circunstancias los contrincantes intentan morder los testículos del oponente para anular su sexualidad y quedarse con el rebaño. Otra curiosidad es que a la hora de hacer sus necesidades, eligen un sitio específico, los guañales, que aparecen en el paisaje como grandes machones negros.

Su lana es muy valiosa. Como se trata de una especie silvestre –está prohibido su crianza– se ha vuelto al método de esquila tradicional, el Chaku, una tarea que se realiza en las comunidades, en fechas específicas y con control de las autoridades.

7- Salar de Antofalla

De sueño. Es uno de los salares más lindos de la puna. No es la típica geografía blanca, infinita, sino que aparece delimitado por una sucesión de coloridos cerros. Ubicado a 3.900 metros, se estira como una suerte de lengua a lo largo de 150 kilómetros. Sobre el oeste domina la figura del volcán Antofalla que aparece con su cumbre nevada.

Las primeras postales del salar lo muestran como una suerte de campo arado, una enorme superficie de barro mezclado con sal, como si hubiese pasado una máquina el día anterior. Sin embargo, la zona que se puede ver en las cercanías del pueblo de Antofalla es completamente diferente.

Allí, el paisaje es de un blanco inmaculado, solo interrumpido por las aguas de laguna Verde. Los dibujos del viento sobre la sal producen insólitas formas en tres dimensiones: algunas zonas parecen un campo de rosas, otras junto al agua se asemejan a los arrecifes de coral, y así. Tan lindas que da pena caminar sobre ellas.

Se recomienda ir al caer la tarde, cuando una luz rosada y traslúcida desciende sobre el paisaje y lo convierte en una geografía casi sobrenatural

8- Ojos del Campo

Rarezas. A un lado del Salar de Antofalla se encuentran dispersos los Ojos del Campo, que por ahora son solo doce. Se trata de pequeñas lagunas, depresiones que reciben agua subterránea de salinidad y compuestos químicos muy diferentes.

El color de sus aguas puede ser rojo, anaranjado, azul, verde o blanco, según el tapete microbiano que habite en ellos. Todos presentan un alto contenido en arsénico, hecho que los convierte casi en intocables.

9- El ermitaño de Botijuela

Una vida diferente. Botijuela, a 40 km del pueblo de Antofalla, es un sitio para detenerse. En lo alto del lugar se obtiene una vista increíble del salar, pero lo más interesante es visitar a su único habitante: Simón Morales

El hombre vive solo desde los 15 años y ahora deben andar por la sexta o séptima década, imposible saberlo. Simón hace un culto de esa elección, “A veces es difícil vivir solo, pero peor es convivir con la gente y sus problemas”, asegura sonriendo.

Es importante ir con paciencia y respetar sus tiempos, charlar con él es una experiencia interesante porque devela una perspectiva muy distinta a la nuestra.

Si está de humor seguramente llevará a los viajeros a ver su “jacuzzi “, una suerte de piletón de piedra con agua caliente que, en realidad, es un géiser de altura.

Antes de partir, no se olvide de comprarle alguna de las piedras que ofrece a los visitantes. Son un lindo souvenir y para Simón constituyen un ingreso más junto a la cría de animales y la huerta.

10- Peñas Coloradas

Arte rupestre. En las afueras de Antofagasta de la Sierra, en torno a una gran vega, se encuentran varios murallones de piedra ignimbrita con grabados y pinturas de 4.500 años de antigüedad. El sitio se visita de la mano de uno de sus propietarios, Alfredo Morales, quien conduce a los interesados por un fantástico viaje en el tiempo.

Los grabados que se cuentan por docenas reflejan el estilo de vida de los pueblos “antofagasteños”. Los más antiguos son motivos geométricos elaborados por grupos cazadores recolectores; posteriormente refieren a la domesticación de camélidos y luego a la vida pastoril plena.

Otro tema que se observa grabado en la piedra son las caravanas de llamas con cargas en sus lomos, guiadas por una figura antropomorfa. Los estudiosos identificaron también otros motivos más complejos como máscaras que estarían relacionadas con la figura de los ancestros y la memoria de los pueblos.

11-Minas de Inca Huasi

Pueblo fantasma. Al borde del Salar del Hombre Muerto están las ruinas del antiguo emprendimiento minero de Inca Huasi. El sitio tiene el encanto de los lugares que fueron abandonados hace rato. Por ahora es destino muy poco visitado; no está puesto en valor por eso hay que transitar con cuidado por los alrededores.

Al recorrer la zona se observan innumerables construcciones de piedra y decenas de socavones en desuso: túneles que perforaban la roca siguiendo la veta de cuarzo, el compañero infaltable del oro. Entonces, los trabajos se hacían a puro pico, maza y punta.

Vale recordar que está prohibido ingresar en los túneles ya que no tienen mantenimiento desde hace décadas y pueden ocurrir derrumbes fatales.

En el complejo se observan claramente dos etapas: una más antigua que data del tiempo en que los jesuitas dirigieron la explotación con mano de obra indígena, durante la colonización española. Un segundo sector, más moderno, muestra restos de edificios que se levantaron a principios del siglo XX y estuvieron activos hasta la década de 1950 cuando el sitio fue abandonado en forma definitiva.

Además de las casas, están las piletas de lavado y un sector, desmantelado, donde se realizaba la fundición del oro.

12-Cueva de Cacao

Antiguos enigmas. Ubicada en la vega de Curuto, este alero de piedra guarda pinturas milenarias. Se visita en compañía del guía Eduardo –Chimy– Rodríguez, ya que la propiedad donde se encuentra este tesoro pertenece desde generaciones a su familia.

El sitio es estudiado por el arqueólogo Carlos Aschero quien dirige las investigaciones desde 2013. Allí se descubrieron numerosas evidencias que confirman la presencia de fauna extinta desde hace casi 50 mil años: perezosos terrestres gigantes como Megatherio y Mylodon que vivieron en esta zona hasta hace unos 12.500 años. Este hallazgo plantea un escenario paleoambiental muy diferente, mucho más húmedo, que podría haber sustentado el consumo de vegetales de estos grandes herbívoros

Además, se encontró un mechón de pelo que, si pudiera identificarse como humano, sumaría este lugar al conjunto de sitios con evidencias más tempranas de la presencia del hombre en América. Sin embargo, la muestra no tiene la cantidad de ADN suficiente para su identificación. Por ahora esa hipótesis inicial está en evaluación.

13- Laguna Grande

Avistajes únicos. Al sur del volcán Galán, ya fuera de su cráter, se encuentra esta laguna que a partir de los últimos meses del año se convierte en el domicilio de los flamencos que llegan hasta aquí para anidar y reproducirse.

El sitio es particularmente conocido porque durante ese período concentra entre el 25 % y el 33 % de la población conocida de un tipo de flamenco: la parina chica. En verano se pueden observar unos 20.000 ejemplares. Enero y febrero son los mejores meses para ver el lugar en todo su esplendor.

14-Campo Las Tobas

Antiguos grabados. A 12 km de Antofagasta de la Sierra se encuentra un afloramiento de roca ignimbrita donde los antiguos pueblos dejaron sus huellas sobre la piedra

Se trata de una superficie sin cobertura vegetal, ni sedimentos que cubre el suelo: unos 3.700 m2 de piedra blanda –piedra toba– que se convirtió en una suerte de pergamino para los antiguos habitantes de la región.

Son 245 motivos que aparecen aislados o en grupo, muchos de escasa visibilidad, ya que el plano sobre el cual se grabaron está en sentido horizontal y fue transitado desde siempre. Se creen que la antigüedad de los grabados supera los 400 años. Algunos son abstractos y otros figurativos.

Es conveniente ir con tiempo y paciencia para caminar por los alrededores y descubrir las distintas imágenes, entre las que se cuentan rectángulos con y sin diseño geométrico, que algunos especialistas asimilan a la pisada humana con sandalias. También hay huellas de animales. Son particularmente atractivas las figuras humanas, algunas con tocados, así como las de animales: simios serpientes, camélido y felinos, todos representados de cuerpo completo.

15-Las Dunas

Un pedacito de desierto. En la ruta de la puna hay dos dunas que vale la pena visitar por su belleza, pero también porque quedan en el camino de los circuitos más visitados. Por un lado, está la Dunas de Randolfo a la vera de la RP 43 que oficia de portal de entrada al altiplano catamarqueño.

Otras dunas de gran atractivo son las Dunas Blancas, muy cerca del Campo de Piedra Pómez.

Atención. Es importante evitar los horarios de más calor, mejor ir bien temprano por la mañana o al atardecer, siempre y cuando no haya viento, de lo contrario el paseo perderá todo el encanto.

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