Conmemoraron el paso a la Gloria del Beato Mamerto Esquiú

viernes, 12 de enero de 2024 03:14
viernes, 12 de enero de 2024 03:14

El 141° aniversario del paso a la Gloria del Beato Mamerto Esquiú tuvo sus celebraciones en las localidades de El Suncho y Piedra Blanca, durante la jornada del miércoles.

En El Suncho iniciaron con el rezo de las estaciones del Vía Crucis desde la localidad de Esquiú hasta el paraje lapaceño. Posteriormente se administró el sacramento del bautismo a dos pequeñas de la comunidad, cuyos padres y padrinos recibieron la catequesis prebautismal a la sombra de los añosos algarrobos del lugar.

Luego del rezo del Santo Rosario, se celebró la Santa Misa, presidida por el padre Julio Murúa, vicario general, y concelebrada por los presbíteros Domingo Chaves, párroco de San Roque (Recreo); fray Julio Bunader, de la comunidad franciscana de Catamarca; Marcelo Amaya, párroco de Santa Rosa de Lima (Capital) y Juan Marcos Bellomo, párroco de la Inmaculada Concepción (Ancasti).
 

En su homilía, fray Bunader comentó: “es la primera vez que vengo a este lugar donde culminó la vida de un hombre, el Beato Mamerto Esquiú, que como en esa parábola cuando dice Jesús, la semilla que cae en tierra da muchos frutos, él cayó en esta tierra, nació en Piedra Blanca y murió en El Suncho de Catamarca”.

Antes de la bendición final, el padre Murúa transmitió el saludo y cariño del obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, a la comunidad reunida en torno a la Eucaristía. 

Por su parte, el padre Chaves agradeció a todos los fieles y a las autoridades civiles que acompañaron esta celebración e invitó a que “trabajen por la unidad y en unidad, todos juntos”, ante la llegada de un nuevo párroco.

 Entronización de la escultura del Beato 

Al finalizar la ceremonia religiosa en Piedra Blanca, presidida por el párroco de San José, presbítero Carlos Robledo, se llevó a cabo la entronización de una escultura del fraile franciscano catamarqueño, quien se encuentra sentado con actitud de escucha en un banco estilo antiguo donado por el doctor Marcelo Alejandro Zalazar y la doctora Natalia Juárez. 

 La realización de esta obra de arte estuvo a cargo del escultor Mauricio Andrés Martínez y el ebanista Manuel Alejandro Fassi.

La misma se encontraba preservada durante estos años en el templo de San José.

Desde ahora forma parte del solar donde se levanta el templete que protege la casa de la familia Esquiú y Medina, donde se podrá visitar, admirar y fotografiar. 

En la oportunidad, se dio lectura al contrato de donación y se procedió a la firma de las partes intervinientes, es decir los donantes y el párroco de San José.

Fue una ceremonia litúrgica cargada de emotividad acompañada de oraciones y cantos interpretados por el coro Cantus Nova, dirigido por el Prof. Ariel Escobal.
 

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